Mientras que, como segundo eje, con el fin de contrarrestar la complejidad de los sistemas espaciales, plantearon que el proyecto sea también educativo, ya que buscará formar y capacitar a todos aquellos que quieran incursionar en un proyecto espacial. “Sabemos que en cada rincón del mundo existen jóvenes que quieren formar parte del ambiente espacial y queremos ayudarlos a lograrlo”, aseguró el joven estudiante de la UNCUYO, adelantando que contempla dictar talleres presenciales a nivel nacional, y virtuales subidos a una plataforma online para que todos puedan realizarlos, sin importar en qué lugar del mundo estén.
Te puede interesar: Buscó por casi 20 años a su hija y la encontró gracias al voley
“Creemos que si, además de desarrollar nuestro Digital Twin para los jóvenes, podemos darle el contenido educativo necesario, ya sea para adentrarse en el mundo espacial como para desarrollar una misión espacial, lograremos ayudar en achicar la brecha que existe entre el público general y el espacio, y así democratizar el acceso al mismo”. “Creemos que si, además de desarrollar nuestro Digital Twin para los jóvenes, podemos darle el contenido educativo necesario, ya sea para adentrarse en el mundo espacial como para desarrollar una misión espacial, lograremos ayudar en achicar la brecha que existe entre el público general y el espacio, y así democratizar el acceso al mismo”.
A su idea, que fue gestada junto a 12 universitarios más, oriundos de Buenos Aires –en su mayoría- y Córdoba, se le sumó la propuesta de otro de los equipos finalistas con el que compartieron el primer puesto de la competencia. Así, “Universitwin” se integró con lo propuesto por “Space Shielding”, que se basó en un escudo que permitiría reducir de forma drástica el costo de proteger componentes electrónicos de la radiación.
Sobre el desafío de Open Space
El desafío de este programa espacial de jóvenes, impulsado por Academia Exponencial y Satellogic, dos organizaciones privadas vinculadas a la tecnología y a la ciencia espacial, "buscó promover ante todo proyectos que lograran democratizar el acceso al espacio y estimular el interés por la ciencia, la tecnología y la ingeniería", afirmó la UNCuyo en un comunicado de prensa.
La convocatoria, lanzada en 2019, "tentó desde un principio a Bruno, que viene de haber participado en una simulación marciana en Grand Forks, North Dakota, en el centro financiado por NASA "Inflatable Lunar and Mars Habitat" (Hábitat Inflable Lunar y de Marte)", se agregó.
“Cuando me enteré me volví loco. Un sueño personal es ser astronauta, literalmente el sueño del pibe, y cualquier cosa que me permita estar cerca del espacio, sea yo o no el que viaje, me motiva muchísimo. Cuando me enteré contacté a un amigo, Tomás Burroni, de la UNSAM, que ya estaba armando un equipo al que me invitó. Yo ya conocía los estándares de trabajo de él y saber que iba a poder codearme con personas que comparten esa motivación, garra y esfuerzo me motivó muchísimo más”, describió Bruno, acerca de cómo llegó a ser el único mendocino que conformara el equipo ganador. “Cuando me enteré me volví loco. Un sueño personal es ser astronauta, literalmente el sueño del pibe, y cualquier cosa que me permita estar cerca del espacio, sea yo o no el que viaje, me motiva muchísimo. Cuando me enteré contacté a un amigo, Tomás Burroni, de la UNSAM, que ya estaba armando un equipo al que me invitó. Yo ya conocía los estándares de trabajo de él y saber que iba a poder codearme con personas que comparten esa motivación, garra y esfuerzo me motivó muchísimo más”, describió Bruno, acerca de cómo llegó a ser el único mendocino que conformara el equipo ganador.