Mark Travers estudia parejas desde hace años y conoce los desafíos del equilibrio entre trabajo y vida personal. Como psicólogo e investigador, identificó patrones específicos que distinguen a las relaciones más sólidas. "La intencionalidad marca la diferencia", explica el experto sobre cómo aprovechan el tiempo libre quienes mantienen vínculos duraderos.
Esto es lo que las parejas exitosas hacen los fines de semanas, según un psicólogo
Un experto en relaciones revela cinco hábitos que practican las parejas más felices durante su tiempo libre y que la mayoría descuida.

Los fines de semana representan una oportunidad única para fortalecer la conexión. Travers descubrió que las parejas más felices comparten cinco hábitos fundamentales que practican regularmente durante estos días de descanso.
Presencia genuina
Guardar los teléfonos se convirtió en el primer paso esencial para las parejas. El tiempo de calidad importa más que la cantidad cuando existe presencia genuina. Un café matutino sin filtros o una caminata silenciosa valen más que horas juntos mirando pantallas.
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El "juego paralelo" emerge como estrategia innovadora para equilibrar necesidades. Este concepto permite realizar actividades favoritas mientras se comparte el mismo espacio físico, satisfaciendo la necesidad de soledad sin alejarse completamente.
Los rituales propios crean pertenencia única. Las investigaciones demuestran que estos hábitos permiten que cambio y estabilidad coexistan armoniosamente. La planificación semanal mientras disfrutan una copa también funciona como ritual práctico para las parejas ocupadas.
Los fines de semana pueden sentirse como una segunda jornada laboral. Programar encuentros íntimos desafía prejuicios y garantiza conexión, aliviando el estrés acumulado. Buscar risas deliberadamente recupera el asombro infantil entre responsabilidades. "Ya sabes cómo hacer reír a tu pareja. Solo tienes que recordar hacerlo", concluye Travers.
Los cinco hábitos de las parejas exitosas
• Guardar los dispositivos móviles: las parejas felices priorizan la presencia real sobre la virtual, dejando teléfonos y pantallas para momentos de conexión genuina.
• Practicar el "juego paralelo": esta actividad permite satisfacer necesidades individuales mientras se comparte espacio, como leer mientras la otra persona juega videojuegos.
• Crear rituales propios: desde pancakes dominicales hasta planificación semanal con vino, estos hábitos regulares fortalecen la identidad compartida.
• Programar la intimidad: establecer momentos específicos elimina la fatiga mental y garantiza conexión sin distracciones durante los fines de semana.
• Buscar la risa deliberadamente: el juego aumenta la satisfacción relacional mediante desafíos de baile o juegos absurdos que devuelven ligereza.