El cemento es un material esencial para la construcción y ha sido utilizado durante siglos. Ha permitido resolver cientos de desafíos urbanos y de infraestructura, pero arrastra un problema difícil de esquivar: sus altas emisiones de CO. En ese escenario, Estados Unidos impulsa una investigación que podría cambiar parte de la historia de esta industria.
Estados Unidos fabrica el primer cemento sin piedra caliza y soluciona el gran problema del sector de la construcción
Investigadores de Estados Unidos logran fabricar cemento sin piedra caliza, una innovación clave para la sustentabilidad en la construcción.

La propuesta surge de un estudio publicado en Nature Communications Sustainability, liderado por Jeff Prancevic, geólogo de la Universidad de California en Santa Bárbara, junto a Cody Finke, de Brimstone Energy. La investigación no busca reemplazar el cemento, sino perfeccionar un material que lleva milenios siendo clave para el desarrollo humano.
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Estados Unidos fabrica el primer cemento sin piedra caliza y soluciona el gran problema del sector de la construcción
Actualmente, el cemento de Estados Unidos se fabrica principalmente a partir de piedra caliza, una materia prima abundante y fácil de procesar, aunque con una desventaja química evidente: gran parte de su composición contiene carbono que termina liberándose a la atmósfera durante la producción industrial. El proceso tradicional exige calentar la caliza a más de 1.500 °C para obtener cal viva, uno de los componentes fundamentales del cemento.
Solo esa transformación puede liberar alrededor de 500 kilos de CO por cada tonelada métrica producida, sin considerar las emisiones derivadas de la enorme energía que requieren los hornos industriales. El cemento no solo construye ciudades, también genera cerca del 4,4% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, una huella climática comparable a la de todos los automóviles de pasajeros del planeta juntos.
Los beneficios de este cemento
El hallazgo propone reemplazar la caliza tradicional por rocas silicatadas ricas en calcio, como el basalto o el gabro. La caliza libera grandes cantidades de CO al calentarse, el basalto, no. El desafío sigue siendo económico. El cemento es extremadamente barato, alrededor de 150 euros por tonelada, y toda la construcción moderna depende de un sistema optimizado para producirlo rápido y barato. Cambiar la materia prima implica modificar cadenas logísticas, extracción minera y escalamiento industrial.
Los beneficios son:
- según los cálculos del equipo investigador, fabricar cemento a partir de silicatos podría usar menos del 60% de la energía que hoy requiere el procesamiento convencional. Menos calor, menos combustibles, menos emisiones. Una ecuación simple para una industria históricamente difícil de descarbonizar.
- en escenarios teóricos, la reducción de emisiones podría superar el 80%. Incluso utilizando infraestructura y electricidad actuales, el proceso ya permitiría una caída superior al 25% frente al método tradicional.
- Uno de los puntos más estratégicos del estudio es que no intenta reemplazar el cemento Portland por un material experimental, sino producir el mismo cemento que ya usa la industria global. Eso evita rehacer normas, diseños y procesos que llevan más de un siglo optimizándose alrededor del Portland convencional.
- el basalto además aporta un beneficio paralel. Contiene hierro y aluminio que podrían recuperarse como subproductos industriales. Es decir, no solo serviría para fabricar cemento más limpio, sino también para aprovechar minerales de valor económico dentro del mismo proceso.