El papa Francisco murió en las primeras horas del pasado lunes 21 de abril en la residencia Santa Marta, en Roma, un lugar muy sencillo y sin lujos, como ha sido toda su vida. Días después, en medio de su multitudinaria despedida en la Basílica de San Pedro, por donde pasaron más de 250 mil files, se conoció una foto de la austera habitación en la que residía el Sumo Pontífice.
En Santa Marta: así era la habitación en la que vivió y murió el papa Francisco
El papa Francisco eligió vivir en la residencia Santa Marta, de manera austera, lejos de los grandes lujos del Vaticano, y en su habitación tenía lo necesario
De todos los sitios disponibles, Jorge Mario Bergoglio, recién electo Papa, eligió para dormir la habitación 201, dejando en evidencia su mirada sobre la vida, algo que intentó reflejar a lo largo de su papado. El pontífice descansaba en un cuarto sencillo, que contaba con una cama individual, la mesa de luz, una lámpara de lectura y un crucifijo.
De acuerdo a lo que explicó monseñor Guillermo Karcher, uno de sus colaboradores más cercanos, la elección del sitio tiene que ver con un deseo de Francisco, ya que "necesitaba vivir cerca de la gente", por lo que se trató de una definición tanto espiritual como política.
La habitación no tenía balcones ni vistas privilegiadas. Tampoco contenía elementos de diseño o mobiliario especial.
Su rutina comenzaba a las 4.45 de la mañana con oraciones y misa matutina. Luego, leía los diarios impresos, escuchaba tangos de Gardel y evitaba conectarse a internet.
Según compartieron desde su entorno en el Vaticano, Bergoglio era un hombre con gustos simples, con hábitos sin excentricidades como su desayuno con yogur descremado y café. Además, pasaba tiempo en el comedor con distintos sacerdotes, trabajadores y empleados.
Estas costumbres fueron trasladadas a su funeral, ya que, desde el ataúd poco tradicional, sus pedidos rompieron con siglos de tradición vaticana.
El detalle de la tumba del papa Francisco
La tumba del papa Francisco en la basílica romana de Santa María La Mayor tendrá una lápida de mármol de Liguria, en el norte de Italia, la tierra de sus antepasados italianos, según informó este viernes el arcipreste del templo, Rolandas Makrickas.
Francisco, fallecido el pasado lunes a los 88 años, había dejado por escrito en su testamento su voluntad de reposar en la basílica de Santa María La Mayor, en Roma, y no en la cripta vaticana, ya que era muy devoto de la Virgen que custodia, la "Salus Populi Romani".
La tumba, entre la Capilla Paolina con ese icono mariano y la de la familia Sforza, será sencilla, en la tierra, con una lápida de mármol blanco con la inscripción "FRANCISCUS", su nombre papal, y una reproducción ampliada de su cruz pectoral en plata.







