En una ciudad acostumbrada al asfalto, el concreto y los techos oscuros, Nueva York encontró una forma tan simple como inesperada de combatir el calor.
En 2011, una ciudad pintó de blanco sus techos negros y logró bajar hasta 24 °C la temperatura en verano
La ciudad de Nueva York implementó una estrategia simple para combatir el calo, logrando una reducción de hasta 24 °C en la temperatura superficial

Se trata cambiar el color de sus azoteas. En 2011, la ciudad comenzó a impulsar el uso de revestimientos blancos y reflectantes sobre superficies tradicionalmente negras para reducir la acumulación de calor durante el verano.
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Para combatir el calor, una ciudad pintó sus techos de blanco
Un estudio realizado por investigadores de Columbia University y el NASA Goddard Institute for Space Studies analizó durante el verano de 2011 el comportamiento de distintas cubiertas y encontró que una superficie blanca de prueba redujo, en promedio, 43 °F, unos 24 °C, la temperatura máxima de su superficie frente a un techo negro convencional.
La diferencia quedó especialmente expuesta durante una de las jornadas más calurosas de aquel verano. El 22 de julio de 2011, mientras la ciudad de Nueva York atravesaba una ola de calor y registraba un récord de consumo eléctrico, algunas superficies negras llegaron a unos 170 °F (77 °C). En el techo experimental cubierto de blanco, la temperatura alcanzó aproximadamente 128 °F (53 °C).
¿Cómo bajar 24°C la temperatura? Una ciudad lo logró con techos blancos
Los materiales oscuros absorben una mayor cantidad de radiación solar, mientras que las superficies claras reflejan una proporción mayor de esa energía. En las ciudades, donde predominan edificios, pavimento y otras superficies impermeables, ese calor puede acumularse y contribuir al llamado efecto isla de calor urbano.
Los investigadores ya habían registrado temperaturas extremas en los techos de la ciudad de Nueva York. Mediciones realizadas con instrumentos infrarrojos encontraron que algunas cubiertas negras podían alcanzar entre 170 y 180 °F (77 y 82 °C) durante el verano. Al cambiar el material por uno blanco o incluso por una cubierta vegetal, la diferencia podía superar los 30 °C en determinadas condiciones.
El proyecto formó parte de una estrategia más amplia de la ciudad para aumentar la reflectividad de sus edificios. Las alternativas incluían membranas blancas profesionales y pinturas acrílicas de menor costo. El estudio también mostró una diferencia importante entre ambas: las membranas conservaron mejor su capacidad reflectante con el paso de los años, mientras que la pintura perdió parte de su eficacia después de dos años.
En pocas palabras
- Nueva York: Implementó estrategia simple para combatir el calor pintando techos de blanco.
- Reducción de temperatura: Los techos blancos disminuyeron hasta 24 °C la temperatura superficial comparados con los negros.
- Efecto isla de calor: La medida busca mitigar la acumulación de calor en las ciudades, predominando superficies impermeables.