A comienzos de la década del 70, la arquitectura japonesa vivía un momento dorado de experimentación, impulsado por el optimismo de la posguerra y la necesidad de repensar cómo habitar las ciudades del futuro. En ese contexto surge en Japón una de las propuestas más radicales de la época.
En 1970 Japón construyó casas futuristas como piezas de lego: medio siglo después siguen sin saber cómo repararlas
A 50 años de su construcción, Japón aún no encuentra la solución para reparar las casas futuristas de la Nakagin Capsule Tower, diseñadas como piezas intercambiables.

La Nakagin Capsule Tower, construida en 1972, fue uno de los primeros edificios en materializar la idea de los habitáculos cápsula. Su arquitecto, Kisho Kurokawa, imaginó una megaestructura en la que se insertaban módulos habitables prefabricados, como piezas intercambiables. Te contamos qué pasó con estas casas en forma de módulos.
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El proyecto de Japón se compone de dos torres o núcleos estructurales de once y trece pisos de altura que incorporan los servicios e instalaciones, a los que se adosan 140 cápsulas de 8 tipologías diferentes. El conjunto se completa con una planta baja que ubica una cafetería y una primera planta donde se encuentran oficinas.
Pese a que las cápsulas utilizadas como casas estaban muy bien equipadas, el precio elevado de éstas, debido al alto coste de fabricación y la situación del edificio en uno de los barrios más caros de Tokio hizo que fueran compradas en su mayoría por empresas y no por propietarios particulares. Sin embargo, ese no fue el mayor problema.
¿Por qué estás casas de Japón no se pueden reparar?
El plan original era que cada cápsula (cada habitación) se pudiera quitar y poner de forma independiente cada 25 años. Sin embargo, los ingenieros cometieron un error crítico de diseño: atornillaron las cápsulas unas encima de otras. Las casas acumularon 50 años de deterioro sin el mantenimiento adecuado, presentando graves problemas de óxido, goteras y presencia de amianto. En 2010 colapsaron las tuberías de agua caliente, dejando a los residentes sin ese servicio de forma permanente.
Por otro lado, cada una de las 140 cápsulas pertenecía a una persona diferente. Algunos dueños querían salvar el edificio, pero la mayoría no tenía el dinero necesario. Reparar cada cápsula costaba cerca de 75,000 dólares. Sumado a esto en los años 70 se usaba mucho el asbesto (amianto) para aislar los edificios del frío y del fuego. Años después se descubrió que este material causa cáncer. La Nakagin Capsule Tower estaba llena de asbesto. Para poder hacer cualquier reparación legalmente en Japón, primero se tenía que retirar este material con trajes especiales y tecnología muy costosa.