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En 1946 liberaron 40 ejemplares de una especie en América del Sur: 80 años después, son 100.000 y no saben como controlarlos

En 1946 llegaron 40 castores de Canadá. Hoy, la especie superó los 100.000 en América del Sur, provocando un desastre ecológico.

En 1946, Argentina introdujo castores provenientes de Canadá con el objetivo de desarrollar una industria peletera. Sin embargo, el negocio nunca alcanzó los resultados esperados y muchos de estos animales fueron liberados en la naturaleza. Lejos de desaparecer, esta especie encontró un entorno ideal para prosperar en América del Sur.

Lo que comenzó como un ambicioso proyecto económico terminó convirtiéndose en uno de los mayores desastres ecológicos. La abundancia de agua y bosques, sumada a la extraordinaria capacidad de adaptación de esta especie y la ausencia de depredadores naturales, permitió que su población creciera de manera exponencial en América del Sur.

Castores

En 1946 liberaron 40 ejemplares de una especie: 80 años después, son 100.000 y no saben como controlarlos

Hoy, la presencia de las llamadas "castoreras", las represas construidas por estos animales, es una evidencia visible del profundo impacto que puede tener la introducción de especies exóticas en ambientes donde no evolucionaron de forma natural. Estos diques alteran cursos de agua, inundan extensas superficies de bosque y modifican tanto los ecosistemas terrestres como los acuáticos.

La magnitud del problema quedó reflejada en una investigación realizada por científicos del Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC), quienes identificaron más de 200.000 diques distribuidos a lo largo del archipiélago fueguino. Según el estudio, estos animales ya ocupan cerca del 50% del territorio insular, sin distinguir las fronteras políticas que separan a Argentina y Chile.

Castores (1)

¿Cuál es la solución que propusieron estos dos países de América del Sur?

Mediante el análisis de imágenes satelitales de alta resolución obtenidas de plataformas como Microsoft Bing, Google Earth y HERE, los investigadores registraron un total de 206.203 represas. De ellas, 100.951 se encuentran en territorio argentino y 105.252 del lado chileno.

Desde hace décadas, los dos países de América del Sur intentan controlar el avance de esta especie invasora mediante programas de manejo, estudios científicos y planes de erradicación. Sin embargo, los resultados han sido limitados debido a la extraordinaria capacidad reproductiva de los castores, su adaptación al ambiente fueguino y la falta de enemigos naturales que regulen sus poblaciones.

Consciente de la gravedad de la situación, en 2008 ambos países firmaron un acuerdo de cooperación destinado a restaurar los ecosistemas afectados mediante la erradicación progresiva de la especie. A partir de este compromiso se desarrollaron experiencias piloto entre 2014 y el período comprendido entre 2016 y 2018, en distintas zonas representativas del archipiélago.

Estas acciones abarcaron diversos tipos de ambientes y sistemas de tenencia de la tierra, constituyendo la primera experiencia de erradicación a mediana escala de un mamífero exótico invasor realizada en Argentina. Aunque los avances permitieron obtener información valiosa para el manejo futuro, los especialistas coinciden en que el desafío continúa vigente.

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