La historia de Emiliano Devita y Juan Pablo Irrera (ambos de 24) es la que podrían contar muchos que no se animan a dar el gran paso como emprendedores. La que se pierden los que prefieren la zona de confort, el sueldo a fin de mes y las amarguras que suelen producir muchos trabajos en relación de dependencia y prefieren quejarse eternamente de injusticias y desgracias que ven a cada paso. Claro, sin considerar jamás qué podrían hacer para cambiar su propia realidad.
Emi y Juampi se cansaron de la ruedita del hamster y ahora tienen su emprendimiento en Maipú
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Emiliano corría en distintas rueditas de hamster cuando vio a unos jóvenes que vendían café en la Plaza San Martín. "Ver esos chabones reírse, haciendo algo que les gustaba y que les estaba dejando plata me hizo preguntarme por qué estaba haciendo algo que no me gustaba y me alejaba de mis sueños que pasan por ser actor o hacer cosas ligadas al arte" dijo a UNO.
Al mismo tiempo Juampi, su amigo de muchísimo tiempo, estaba en un estudio contable. Contabilizaba más amarguras, malos tratos y tristezas que cosas que lo hicieran feliz. Emi le dijo que estaba harto de que lo trataran mal y que tenían que abrirse solos.
Poco tiempo después Emi perdió su trabajo a causa de la pandemia. Allí comenzó el objetivo de dedicarse a algo que le gustara más y empezó a cranearlo con su amigo Juan. "Juan llegó con una frase que me encantó, me dijo que no teníamos que ser las personas con más plata, sino con más tiempo".
Todo el proceso lo fue contando en su cuenta de TikTok @Emidevita
En 2022, con un carrito de supermercado de dudosa procedencia, Emi y Juan comenzaron con un rudimentario plan de negocios que debía responder varios interrogantes, entre ellos dónde se ubicarían y cuál era la competencia en la zona. "Finalmente -el 18 de junio de 2022- nos pusimos en la esquina de Roca y Urquiza de Coquimbito, entre dos escuelas: la María Cremaschi de Cavagnaro, que es primaria y la Julio Fernández Peláez, que es secundaria", detalló Emi a UNO y se puede ver emjor en su TikTok, donde han logrado videos realmente virales.
Un año después las cosas mejoraron. En todo este tiempo los chicos ahorraron muchísimo, tuvieron la ayuda de un cafetero amigo, "Bruno Brown, un chabón re copado que nos ayudó, nos asesoró, nos dio café, nos regaló los cursos de baristas, el tipo es crack, no sé, le debo mucho" dijo Emi.
Luego -después de ahorrar casi todo lo que ganaban- compraron una máquina de café, insumos, construyeron un carrito más pintoresco con un familiar que es metalúrgico y la cafetería al paso se convirtió en "cafetería de especialidad" según las palabras de Emi. "La idea es que este empredimiento nos acerque a nuestros sueños", dejó en claro el joven.
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Hefesto ya tiene su nombre bien visible desde este 10 de junio en la plaza departamental de Maipú, con los permisos correspondientes (en esto recibieron la ayuda del intendente Matías Stevanato) y una clientela que los reconoce desde la esquina de Coquimbito y se hará más grande cada día.
Finalmente Emi contó que buscan tratar bien a la gente como un postulado casi de vida. "Si le decís que tegan un buen día, a veces se quedan mirando sorprendidos. Para nosotros no es una estrategia comercial, ¡realmente queremos que tengan un buen día!".





