Historia de vida

El Work and travel de terror que vivió una mendocina: abuso, violencia y maltrato

María Emilia Miño tiene 26 años y viajó a perfeccionar su inglés a Estados Unidos con una agencia que organiza estos viajes: la contagiaron de Covid, la echaron de la casa y la acosaron

Sin dudas que los viajes de estudio y de trabajo, enmarcados en el nombre de Work and Travel, son una de las ofertas más seductoras en la que muchos jóvenes se muestran interesados. María Emilia Miño, una mendocina de 26 años licenciada en Turismo, también se sumó a este "planazo" que no resultó como tal, por lo menos para ella.

Luego de rendir su última materia en marzo del 2021, Emilia comenzó a ingresar en distintas páginas que ofrecían estos viajes. Tras un tiempo investigando, leyendo y no dejando nada librado al azar, decidió que su destino sería Estados Unidos.

Tiempo después comenzó a recibir las solicitudes de posibles familias y analizó más de 30 propuestas. Entre ellas una quiso conquistarla y le hizo una oferta irresistible: sueldo más alto (250 dólares, suele ser de 200) y menos tiempo de trabajo (25 horas semanales). De esta manera lograba tener más disponibilidad para realizar lo prometido por la agencia: perfeccionar su inglés en universidades y viajar con el dinero que iba a ganar en dólares.

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María Emilia Miño vivió un viaje de terror en Estados Unidos.

María Emilia Miño vivió un viaje de terror en Estados Unidos.

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El 6 de enero fue el gran día. Emocionada y muy expectante armó la valija y comenzó su viaje que la depositaría, tras varias escalas, en Washington. Al día siguiente, aterrizó en el aeropuerto internacional de Washington-Dulles y allí esta familia estadounidense la esperaba con los brazos abiertos para sumarla y ser una más del hogar.

Esa misma noche, para festejar su llegada, los anfitriones decidieron agasajarla y fueron a cenar a un restaurante. El sueño esperado por tantos meses parecía ir en marcha, pero esa ilusión tan solo duró horas para que algunas actitudes lograran despertar inquietudes en Emilia.

Esa noche, durante la cena, él hombre de la familia -contó la joven- "brindaba un poco de más, tomándose 2 litros de Margarita. La esposa solo tomó agua por lo que interpreté que sería la conductora designada para volver a casa con los chicos". Pero la intepretación de la mendocina fue errada ya que el que tomó el volante fue el hombre en estado de ebriedad.

"Decía que le gustaba mucho la velocidad mientras aceleraba a 140 km/h. Eso ya me dio mucho miedo, fue la primera alerta que ví, pero no quise hacerme la cabeza", cuenta Emilia a Diario UNO.

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María Emilia Miño es licenciada en Turismo y trabajó durante varios en el sector, teniendo contacto con diversas culturas.

María Emilia Miño es licenciada en Turismo y trabajó durante varios en el sector, teniendo contacto con diversas culturas.

Al día siguiente notaba "energías extrañas" de la familia y la relación para con ella se volvió dispar: momentos de cordialidad y otros de destrato. La violencia, en forma de gritos, comenzó a hacerse presente y derivó en que Emilia se comunique con la agencia encargada de la organización para pedir el cambio de familia. La respuesta fue que no, que era un shock cultural.

De Mendoza a Washington hay más de 8.000 km de distancia, una diferencia horaria de una hora, una estación del año opuesta (verano- invierno), una diferencia de alrededor de 30° en enero y distinto idioma, entre tantas características que pueden diferenciarse. Este "shock cultural" fue el argumento principal de la agencia encargada de organizar el Work and travel para deslegitimar las quejas de Emilia.

La licenciada en Turismo decidió continuar allí, a la espera, aunque ella era consciente que ese "shock cultural" no era tal. "Trabajé durante 7 años en el sector acá en Mendoza. He conocido culturas de todo el mundo, me he manejado en distintos idiomas, conocí la idiosincracia de cada lugar, no había ningún shock cultural, era maltrato", pensó la joven que vive en Godoy Cruz.

Clases de manejo con un acosador

Tras pasar los primeros días, la familia quizo que Emilia pueda manejar allá y, para conocer sus leyes y la forma de manejo con distintos carriles en anchas carreteras, la enviaron a clases de manejo.

El profesor era un hombre grande, oriundo de Pakistán. "Era súper machista, me gritaba, íbamos por una autopista muy rápido, peligroso, y me empezó a poner la mano en la pierna. Estaba horrorizada. Volví llorando a la casa y mi jefa -la madre de la familia- me dijo que no importaba, que al día siguiente tenía que ir de nuevo", detalló Emilia que se quejó con la agencia y le cambiaron el instructor.

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Las autopistas donde tuvo que manejar Emilia junto a un instructor, que se propasó con ella.

Las autopistas donde tuvo que manejar Emilia junto a un instructor, que se propasó con ella.

La queja en la agencia cayó mal en la familia estadounidense

"Llamé a la agencia y les dije que no estaba bien, que me sentía incómoda, que me trataban mal, que me quería ir de la familia", relató. Aunque desde la agencia no solo no la cambiaron de casa sino que además le contaron a la familia en la que estaba.

"Les cayó mal que me queje, entonces se pusieron peores. Empezaron a decirme que no entendían mi inglés e hicieron que me tomen el test de idioma cuatro veces", agregó la mendocina que aprobó esas cuatro instancias dejando a las claras que no había problemas con ese punto.

Pero, tras fracasar en el intento por desprestigiar su idioma, le quitaron la comida. "Algunas personas suelen tener códigos en las alacenas o en los tuppers, entonces me los cambiaron. No tenía forma de comer", recordó la joven que bajó 5 kilos en poco más de un mes.

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María Emilia Miño bajó 5 kilos porque le cerraban la alacena con códigos para impedir que sacara alimentos.

María Emilia Miño bajó 5 kilos porque le cerraban la alacena con códigos para impedir que sacara alimentos.

La familia la contagia de Covid

A las semanas de llegar, la mendocina empezó a sentirse mal, a tener síntomas compatibles con el Covid, por lo que se hizo un test rápido que le dio positivo. "Recién ahí me confiesan que ellos estaban contagiados. Se enojaron porque decían que yo era latina y que no podía pasar coranavirus con síntomas", rememoró Emilia que tuvo serias complicaciones de salud, además de la pérdida de olfato, gusto y los oídos tapados.

"A los días me faltaba el oxígeno, cuando respiraba sentía un silbido y les dije que estaba mal de los pulmones. En vez de llamar a un médico me dijeron que mentía, no me creían, nunca me quisieron tomar la fiebre, yo sola me metía en la ducha para que me baje. A esto decidieron agregarme horas de trabajo como castigo por enfermarme", cuenta la joven que pasó de trabajar 5 horas diarias a 10, sumado a que la obligaban a salir a jugar al fútbol en la nieve con el hijo de la familia.

La echaron de la casa y le sacaron la plata y el celular

"Un día el hombre, estando ebrio, se enojó y se me vino encima a los gritos diciéndome que me vaya de su casa. Me pidió el teléfono y ahí tenía mi plata en la billetera virtual. No sabía qué hacer", expresó Emilia.

Mientras armaba la valija para irse, llamó a la agencia que en el contrato ofrece un número de emergencias de 24 horas. "Después de una hora llamando me atendieron y me dijeron que no podían hacer nada, que llame a la policía. Por suerte me comuniqué con una chica argentina que estaba allá también en un intercambio y pude pasar la noche en el garaje de la casa en la que ella estaba parando", agregó.

Al otro día, sin saber qué hacer, ni a dónde ir decidió llamar directamente a la Embajada de Argentina. "Empecé a contarles mi experiencia y me dijeron que vaya para allá. Una chica del programa me pidió un Uber porque yo no tenía plata ni cómo pedirlo, y me fui para la embajada", detalló Emilia luego de confesar que nunca fue consciente de la gravedad de su caso.

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"No me daba cuenta, estaba echándome la culpa por enfermarme, por no saber cómo sobrellevar el shock cultural, no me daba cuenta realmente", explicó la joven que a esa altura de los hechos todavía no le contaba a su familia en Mendoza por miedo a su reacción ya que su madre había salido hace poco de una aneurisma y su padre es una persona mayor y "tenía miedo que le de un infarto". Por eso, se aferró a sus amigos de Mendoza.

La ayuda de la Embajada Argentina

Emilia llegó en Uber a la avenida Nuevo Hampshire en el Noroeste de Washington, lugar en donde está la Embajada Argentina en ese lugar. Al ingresar "estaba en estado de abandono, no tenía dónde bañarme, estaba sucia, con hambre y mucho frío" por lo que inmediatamente, mientras contaba su historia, le pusieron mantas, una estufa y comida caliente.

"El trato en la embajada fue excelente, empecé con el relato en una oficina chiquita y luego dialogué con la cónsul directamente. Esa mujer me salvó la vida, ahí dimensioné lo que estaba pasando y la importancia que tenía", afirmó Emilia que fue recibida por la cónsul argentina en Washington, Georgina Fernández.

La cónsul agarró el teléfono y llamó a la agencia. "Tengo una chica acá con un contrato de su empresa que no entiendo por qué está en este estado", dijo contundente la funcionaria.

"A partir de ese momento desde la agencia hablaron conmigo y cambió totalmente el trato. Ya no me decían que era un shock cultural", dijo Emilia, quien fue llevada a un hotel por 2 días a la espera de decidir qué hacer: cambiar de familia e intentar cumplir su sueño o volver a Mendoza.

Mientras estaba en ese hotel le contó a sus padres en Mendoza, que habían querido ir a Buenos Aires a las oficinas de la empresa porque no lograban comunicarse. En Estados Unidos las oficinas están en Boston, a 700 km de Washington, por lo que ella tampoco tenía la facilidad de ir. "Después de 20 horas me volvieron a llamar de la agencia que, mientras elegía otra familia para continuar el Work and Travel, me mandó a la casa de una mujer", contó Emilia.

"La mujer que me hospedó era una latina casada con un norteamericano que realmente tenía un trato muy bueno, pero ahí no me podía quedar me dijeron. Estaba entre dos familias que sí me querían recibir, pero volvió a aparecer en escena la otra familia", explicó la joven.

"Llamaron a los que me querían contratar y les hablaban mal de mí. Además empezaron a llegarme fotos porno de cuentas falsas a mis redes, a mi teléfono personal que ellos eran los únicos que lo tenían", reveló Emilia.

"La agencia no hacía nada, decían incoherencias y nunca me ayudaron. Decidí volver", manifestó la joven que llegó nuevamente a Mendoza el 15 de febrero, tras 5 cinco semanas de terror en Estados Unidos.

Preguntas y respuestas

-¿Qué gana la familia al recibirte?

Nos ven como mano de obra barata. La hora de una niñera allá es de 30 dólares y a los que vamos con este intercambio nos pagan 200 dólares por semana, a lo que hay que restarle el 10% de impuestos. Además que si hacés la conversión en pesos suena un montón, pero lo cierto es que, por ejemplo, una hamburguesa sale 15 dólares, no es barato vivir ahí.

-¿Vas a iniciarle acciones legales a la empresa?

Es casi imposible, por eso tampoco puede decir el nombre de la empresa o de la familia. Si querés hacerle juicio tenés que hacerlo en Suiza. Entre los abogados, las traducciones y el viaje, es imposible. Además que mis mayores pruebas estaban en el teléfono que ellos se dejaron. Está todo armado, no creo que haya sido librado al azar.

-¿Hay otros casos como el tuyo?

Sí, hay varios y algunos peores. Igualmente creo que son experiencias personales. Hay gente que va y la pasa muy bien, depende la familia que te toca. Pero también se que hay casos de abuso, a una chica le pusieron una cámara en la habitación y la filmaban cambiándose, por ejemplo. Un caso muy extremo que leí es de un femicidio.

-¿Qué le recomendarías a la gente que quiere hacer un Work and Travel?

Que sepan que no es todo tan fácil como lo cuentan en las publicidades engañosas que hacen. Por ejemplo te dicen "un mes de viaje luego del trabajo", y es mentira. Es un mes que es el mismo que se te permite cuando sacás la Visa. O también te dicen que "estudiarás inglés" y cuando llegás te mandan a estudiar a una iglesia, pero en realidad en las iglesias le enseñan inglés a inmigrantes de manera gratuita, es un plan del gobierno, no algo organizado por la agencia.

-¿Además del tema de los costos?

También hay que averiguar bien el costo de vida en las diferentes ciudades de Estados Unidos o al lugar al que vayan. Es cierto que cobrar en dólares suena como mucha plata al hacer la conversión al peso argentino, pero allá se vive en dólares y vivir es caro. No es verdad que podes ahorrar para un viaje a Disney, no es tan sencillo como lo cuentan. Tienen mucha publicidad engañosa en la agencia.

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