Las diferencias entre el Vaticano y el Instituto del Verbo Encarnado volvieron a quedar expuestas después de que la Santa Sede hiciera pública la resolución de los tribunales canónicos sobre su fundador, el sacerdote argentino Carlos Buela, fallecido en 2023 y acusado durante años de abusar sexualmente de seminaristas y otras personas vinculadas con la congregación.
El Verbo Encarnado desafió al Vaticano y reivindicó la "presunción de inocencia" de su fundador
El Vaticano ratificó que dos tribunales canónicos determinaron la responsabilidad del padre Buela por abusos cometidos en San Rafael. El Verbo Encarnado salió al cruce

El padre Buela fundó el Verbo Encarnado en San Rafael y fue declarado culpable por tribunales canónicos por abusos cometidos contra varias personas.
Buela fundó en San Rafael el Instituto del Verbo Encarnado (IVE) en 1984 y durante años fue la máxima autoridad de la congregación. Las denuncias en su contra terminaron provocando su apartamiento de la conducción y su traslado a Italia, donde permaneció recluido hasta su muerte, a los 82 años.
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Ahora, el IVE volvió a quedar en el centro de la escena por una disputa con el Vaticano sobre qué resolvieron los tribunales de la Iglesia y si esa decisión puede considerarse una condena jurídicamente definitiva después de la muerte de Buela. Mientras la Santa Sede informó que dos tribunales alcanzaron la "certeza moral" sobre la responsabilidad de Buela, el Instituto sostiene que el proceso quedó inconcluso y reivindicó la "presunción de inocencia" de su fundador.
De las denuncias al proceso canónico
La investigación de la Iglesia por las denuncias por abusos de poder y abuso sexual contra Buela derivó en medidas concretas contra el sacerdote. En 2010 fue apartado de sus funciones y posteriormente trasladado a Italia, sin contacto con el Verbo Encarnado y con restricciones para ejercer su ministerio sacerdotal.
Buela murió mientras continuaban las actuaciones en el ámbito eclesiástico. Este 24 de septiembre, la Santa Sede hizo público que tanto el tribunal penal especial de primera instancia como el de apelación alcanzaron la "certeza moral" sobre la responsabilidad de Buela.
La acusación fue encuadrada como un delito contra el sexto mandamiento, cometido "con violencia contra varias personas". En el comunicado difundido por los delegados pontificios se señala expresamente que en ambos grados de juicio Buela fue declarado culpable.
El Vaticano presentó la comunicación como una forma de "restablecer la verdad" y hacer justicia a las personas perjudicadas por el comportamiento del sacerdote.
También ordenó al Instituto avanzar en un proceso de "relectura del carisma" y de "revisión, renovación y purificación" de su espiritualidad, formación y apostolado.
La intención es, según el comunicado, distinguir entre el carisma religioso del Verbo Encarnado y las actuaciones personales de su fundador.
La respuesta del Verbo Encarnado
La reacción del IVE quedó plasmada en un comunicado. Aunque el Instituto aclara desde el comienzo que rechaza cualquier forma de abuso y se puso a disposición para cuidar de las víctimas, cuando abordó específicamente la situación del padre Buela, el documento cambió de tono.
"No afirmamos la culpabilidad del P. Carlos Buela respecto de los hechos por los cuales fue acusado, pero tampoco pretendemos declarar su inocencia", sostuvieron los superiores del Verbo Encarnado.
"Rechazamos que pueda presentarse al Fundador como jurídicamente condenado en virtud de un proceso que no concluyó", afirmaron.
El IVE argumenta que, como el proceso penal canónico quedó inconcluso porque el acusado murió antes de que terminara, no corresponde presentar a Buela como jurídicamente condenado y sostiene que permanece la "presunción de inocencia".
La congregación aclara, de todos modos, que su postura no equivale a declarar inocente al fundador. Su planteo apunta al alcance jurídico que puede atribuirse al proceso después de la muerte de Buela.
Una disputa que va más allá del padre Buela
La figura de Buela es central para el IVE porque fue el fundador y durante años la máxima autoridad de la congregación, creada en San Rafael en 1984. Con los años, se desarrolló también la rama femenina, las Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará, y la familia religiosa extendió su presencia a distintos países.
Por eso, el Vaticano no se limitó a comunicar el resultado del proceso contra Buela. También planteó la necesidad de revisar la vida interna de ambas instituciones y pidió distinguir entre el carisma religioso y las actuaciones personales de su fundador.
En pocas palabras
- Vaticano ratificó: determinaron la responsabilidad del padre Buela por abusos en San Rafael.
- Disputa: el Verbo Encarnado cuestiona la condena, alegando presunción de inocencia tras la muerte de Buela.
- Revisión interna: la Iglesia exige al Instituto una purificación de su carisma y espiritualidad.