El Santuario de Elefantes quedó en la mina del gobierno de Brasil tras la repentina muerte de las últimas dos elefantas africanas que habían llegado de Argentina, Pupy desde Buenos Aires, y Kenya desde Mendoza. Tras ser suspendidos para recibir nuevos animales, las autoridades del lugar hicieron un largo descargo en el que apuntaron el mal estado en el que estos mamíferos están durante décadas en los zoológicos.
El Santuario de Elefantes de Brasil se descargó con todo tras la suspensión para recibir más animales
Ante las críticas que recibió en Santuario de Elefantes de Brasil tras la muerte de Kenya, quien llegó allí desde Mendoza, hicieron un descargo por las redes
"Parece que en el mundo actual es más fácil creer en acusaciones de manipulación y corrupción que aceptar la existencia de honestidad e integridad", indicaron desde el Santuario de Elefantes de Brasil.
Destacaron que luego de la muerte de Kenya, ocurrida el 16 de diciembre de 2025, "la maquinaria antisantuarios se mostró eufórica", y además que esta pérdida "se utilizó para impulsar su larga campaña de desacreditación de los santuarios", pero que las afirmaciones que realizan estas personas "carecen de fundamentos y se repitieron durante años para generar miedo y duda".
Lamentaron que por la presión pública, la Secretaría de Medio Ambiente e Infraestructura (SEMA) suspendió al Santuario temporalmente para recibir más animales, pero que no cambia en nada en la atención de las 5 que viven allí hace años.
Qué implica la suspensión del Santuario
SEMA le exigió al Santuario de Brasil que presente "documentación detallada sobre las pruebas y el cuidado que brindamos, que superan los que ofrecen en cualquier otro centro de animales de Sudamérica".
Indicaron que este organismo gubernamental visita anualmente el predio del Santuario de Elefantes para realizar todas las inspecciones necesarias, y las autoridades del lugar destacaron que apoyan plenamente esta medida.
Pero también dijeron que estas inspecciones exhaustivas "se deben realizar de manera uniforme en todos los centros de cuidado animal, en lugar de imponer un estándar desproporcionado en nuestro santuario".
"Agradecemos una investigación y supervisión exhaustivas, y creemos que una revisión regulatoria informada es esencial, ya que brinda a los organismos gubernamentales la oportunidad de comprender mejor la profundidad, la complejidad y el rigor del cuidado que brindamos a los elefantes que soportaron décadas de condiciones comprometidas", indicaron con firmeza.
Y apuntaron a que estas revisiones "ayudarán a visibilizar la negligencia a largo plazo que muchos de estos elefantes sufrieron antes de su llegada: condiciones bien documentadas que justificaron su retirad ay que se ignoran en gran medida al examinar el cautiverio".
Además, señalaron que mayores controles no solo ayudan a la transparencia de los organismos, sino también a los elefantes y a quienes trabajan para su cuidado en el mundo entero.
Elefantes sin atención médica durante años
En el descargo que hicieron las autoridades del Santuario, expusieron problemas en los animales previos a llegar a las tierras del Mato Grosso: "Ninguno de los elefantes que llegaron desde zoológicos de Brasil había recibido atención médica previa, no se les realizaron trabajos en sus patas, ni pruebas de tuberculosis", causa de muerte de algunas de las que llegaron allí.
También dieron detalles de Kenya, quien vivió 40 de sus 44 años en el Ecoparque de Mendoza: "No contaba con registros previos de evaluaciones de lesiones, análisis de sangre ni atención integral de las patas".
Apuntaron que "sugerir que el Santuario causa la muerte de elefantes que llegaron con problemas de salud tras décadas en zoológicos es tan absurdo como culpar a un centro de atención para ancianos por el fallecimiento de un ser querido a los 80 años tras ser enviados allí para cuidados paliativos".
"De repente, personas que nunca cuestionaron el cuidado en los zoológicos ni defendieron a los elefantes, ahora expresan su alarma por la muerte en el Santuario. Cuando murieron en zoológicos en Brasil y Argentina, estos grupos no exigieron que se investigara. No escuchamos ninguna protesta en ese momento", descargaron.
Agregaron que ellos nunca atacaron a los zoológicos de Sudamérica y no hablaron "sobre las atrocidades que hemos observado en algunos de ellos para evitar poner en peligro posibles transferencias futuras de elefantes".
Por todo esto, es que ya contrataron abogados para tomar acciones contra quienes difunden información falsa, e hicieron una petición sobre los elefantes que murieron en los lugares donde vivían para que los organismos SEMA y el Instituto Brasileño del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables (Ibama) investiguen esos casos de la misma forma como lo hacen en el Santuario.









