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El Rotary Club donó audífonos y un niño pudo comenzar a oír

Jesús Soria, un tunuyanino de 8 años, nació prematuro y tuvo secuelas en sus oídos. Gracias a la donación del del Rotary Club El Portillo ahora puede oír

Muy frecuentemente los milagros no vienen desde el Cielo, sino que se gestan en el corazón de la gente, en la tierra. Gracias a ellos los que menos tienen pueden llegar a suplir necesidades básicas y no quedar excluidos en un sistema frío. Por ello, un pequeño tunuyanino, despierto e inteligente, podrá llevar una vida con mejores expectativas gracias a la donación de dos audífonos por parte del Rotary Club para superar su hipoacusia.

Se trata de Jesús Soria, de 8 años que nació prematuro y esta circunstancia no permitió que se desarrollara bien su sistema auditivo. Sin embargo la gestión del Rotary Club El Portillo, en la persona de Sandra Reyes, del Banco de Audífonos logró el pequeño milagro que es todo un cambio de vida para Jesús, quien ya no tendrá que pararse de su banco a hablar pegado a su maestra, esperando la respuesta que en otro lugar más alejado no escucharía, y también interactuar con sus amigos y compañeros, y escuchar música y hasta hablar por teléfono.

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Según Mercedes Vera, la mamá de Jesús, el pequeño nació en el hospital Lagomaggiore de la ciudad de Mendoza y antes de tiempo, lo que puso en grave peligro sus vida, y aunque pudo sobrevivir esa llegada temprana, esto le dejó secuelas, como la falta de desarrollo de sistema auditivo. Según Mercedes el niño escucha algo, muy poco, pero con la ayuda de los audífonos puede oír casi normalmente y además los médicos le han dicho que esto puede ayudar al desarrollo del propio oído.

Muchas fueron las gestiones que hizo la humilde familia de Jesús, imposibilitada de comprar estos dispositivos (cuestan más de $100.000 cada uno), hasta que por casualidad se enteraron de la labor del Banco de Audífonos del Rotary Club. Así se comenzó a gestar el cambio fundamental para la vida del niño. Existió la posibilidad de un audífono donado por la familia de una anciana fallecida, pero al notar que el pequeño Soria necesitaba dos, se llenó una ficha, se le dio un turno para un especialista, quien lo revisó y le hizo los moldes para los audífonos personalizados.

El 26 de febrero no fue un día cualquiera para la familia Soria, ya que ese día fue cuando le entregaron los aparatos auditivos a Jesús y ante él se abrió un nuevo mundo, lleno de sonidos, y sobre todo de oportunidades.

Fuente: Diario El Cuco Digital