En Chile hay un pueblo que no cuenta con costa ni playas, pero ofrece un paisaje de valles fértiles, cerros bajos y un cuerpo de agua emblemático que ha sido clave en su desarrollo turístico. El acceso es directo y rápido desde Santiago de Chile, ideal para escapadas de un día o fines de semana.
Aunque carece de mar, el foco de este pueblo está en actividades al aire libre, gastronomía rural y atractivos naturales que atraen a familias y visitantes que buscan tranquilidad. Su economía se basa en la agricultura, con cultivos destacados como sandías de gran tamaño y calidad reconocida a nivel nacional.
El turístico pueblo de Chile que no tiene playas
Este pueblo se llama Paine y tiene una población permanente de alrededor de 64.000 habitantes, aunque una parte importante es rural. Es famoso por sus sandías gigantes y por eventos como la Fiesta de la Sandía, que atrae miles de visitantes cada verano con ferias, concursos y gastronomía local.
El principal atractivo del pueblo es la laguna de Aculeo, a unos 350 metros sobre el nivel del mar. Esta laguna natural, que en el pasado se secó por completo debido a sequía y extracción de aguas subterráneas, ha recuperado niveles significativos gracias a las lluvias de años recientes, alcanzando hasta un 90% de su capacidad.
Actualmente permite actividades como kayak, stand up paddle, remo y observación de aves. El entorno incluye sectores privados con acceso controlado a los turistas, campings y opciones para disfrutar del paisaje renovado.
Paine ofrece bondades turísticas variadas más allá de la laguna: la Reserva Natural Altos de Cantillana, con senderos para hiking y observación de flora y fauna nativa; viñedos como Pérez Cruz o Antiyal para catas y tours enoturísticos; y la Expo Paine Rural, una fiesta costumbrista con tradiciones chilenas, artesanía y folclore. Otros atractivos del pueblo incluyen granjas educativas, restaurantes campestres y zonas para picnic en entornos verdes.






