A unos 40 minutos de Santiago de Chile, se encuentra un pueblo agrícola rodeado por un río Maipo y caracterizada por sus extensos viñedos y huertos frutales. Este lugar cuenta con una población permanente cercana a los 36.000 habitantes, pero que casi se triplica al menos una vez al año.
Durante ciertos fines de semana del año, especialmente en primavera o verano, el flujo de turistas aumenta significativamente gracias a un evento cultural masivo que incluye música en vivo, gastronomía, artesanía y actividades tradicionales. La celebración transforma las calles y plazas principales en un punto de encuentro regional, con stands de viñas locales, degustaciones y shows que atraen a miles de personas de la capital de Chile y comunas cercanas.
El pueblo con un inmenso festival
Este pueblo se llama Isla de Maipo. Su nombre proviene de su ubicación geográfica, una especie de "isla" formada por brazos del río Maipo que la rodean parcialmente, aunque no es una isla literal. Ha crecido como centro agrícola y turístico, con una economía basada en la viticultura, la fruticultura y el enoturismo.
El festival principal se realiza anualmente y genera un impacto notable en la comuna: la afluencia de turistas y visitantes puede casi triplicar la población habitual durante los días del evento, convirtiendo el pueblo en uno de los más concurridos temporalmente de la zona surponiente de Santiago de Chile. Incluye competencias tradicionales como pisado de uva, ferias de emprendedores, patio de comidas con platos típicos y presentaciones artísticas en escenarios al aire libre.
Isla de Maipo es conocido como uno de los polos vitivinícolas más cercanos a Santiago de Chile. Produce variedades como cabernet sauvignon y varias viñas ofrecen visitas guiadas y catas durante todo el año. El festival de la vendimia resalta esta identidad, con actividades que incluyen desfiles, elección de reina y muestras gastronómicas que combinan productos locales como quesos, empanadas y vinos. Otras celebraciones, como la Fiesta de la Virgen de la Merced (a fines de septiembre), también atraen a miles de peregrinos y visitantes.
El aumento poblacional temporal durante el festival beneficia el comercio local: restaurantes, hospedajes y artesanos registran un boom de ventas. El pueblo cuenta con opciones de alojamiento como cabañas y hoteles boutique, ideales para quienes deciden quedarse más de un día. El evento fortalece el turismo interno y posiciona a Isla de Maipo como destino alternativo a las zonas más masificadas de la capital.






