Historias

El pericón familiar que emocionó en Malargüe y mantiene vivo el legado gaucho de una familia

Tras la muerte de Desiderio Espinoza, histórico patriarca de Malargüe, sus hijos, nietos y bisnietos redoblaron la apuesta y celebraron el 25 de Mayo

En la finca Espinoza, ubicada a apenas 2 kilómetros del centro de Malargüe, el 25 de Mayo no es una fecha más. Allí no se improvisa ni se deja pasar. Se vive con emoción, con bombachas gauchas, vestidos celestes y blancos, guitarreadas, empanadas y tradiciones que atraviesan generaciones enteras. Y este año, más que nunca, la celebración tuvo un significado especial.

Embed - Pericón Nacional en Malargüe

Hace siete meses murió Desiderio Espinoza, el hombre que sembró en toda su familia un amor profundo por la Patria y las costumbres criollas. Tenía 89 años y hasta sus últimos días fue el gran motor de cada encuentro patrio. Por eso, lejos de apagarse, la llama familiar se hizo más fuerte. En su honor, hijos, nietos, bisnietos, vecinos y amigos protagonizaron un enorme pericón familiar que emocionó a todos los presentes.

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Todos los Espinoza, siempre vestidos para celebrar las tradiciones gauchas en Malargüe.

Todos los Espinoza, siempre vestidos para celebrar las tradiciones gauchas en Malargüe.

“Se fue mi pilar, el pilar de la familia, y quedó mi abuela, que tiene 99 años”, cuenta Norberto Espinoza, nieto de Desiderio y referente de la tercera generación. “Si de algo bueno podemos sacar la ausencia de mi abuelo, es celebrar más que nunca las fechas patrias. Todos seguimos unidos, bailando y celebrando”.

Embed - El emotivo baile patrio que realizó una familia de Malargüe

La escena parecía salida de otra época. Decenas de personas vestidas de celeste y blanco llegaron hasta la finca para compartir la jornada. Hubo mates, comidas típicas, caballos, música folklórica y un enorme pericón que reunió a varias generaciones de la familia Espinoza junto a vecinos de puestos y fincas cercanas.

El baile se realizó en medio del campo malargüino, rodeado de montañas y del paisaje sureño que Desiderio tanto amaba. Algunos llegaron a caballo. Otros, simplemente para acompañar y aplaudir. Pero todos sabían que no era un festejo cualquiera: era una manera de mantener vivo el legado de un hombre que dedicó su vida a transmitir valores tradicionales.

Los Espinoza son conocidos en Malargüe por defender a rajatabla las costumbres gauchas. Durante décadas participaron de desfiles, jineteadas, actos escolares y fiestas patrias. En la familia, los chicos crecen entre botas, boinas, monturas y folklore. Y esa pasión se transmite naturalmente.

"Mi abuelo me enseñó que a las tradiciones hay que respetarlas", dijo Norberto, al bailar el Pericón

Norberto recuerda que comenzó a desfilar cuando tenía apenas siete años y que nunca dejó de hacerlo. Hoy son sus hijos quienes continúan el camino. “Mi abuelo nos enseñó que las tradiciones hay que vivirlas, no solamente recordarlas. Nos enseñó el respeto por la bandera, por la historia y por nuestras raíces”, asegura.

La finca familiar se transformó con los años en un verdadero punto de encuentro tradicionalista. Allí se organizan reuniones familiares, guitarreadas y celebraciones patrias que convocan a personas de toda la zona. Y aunque la ausencia de Desiderio se siente en cada rincón, también aparece en cada anécdota, en cada baile y en cada bandera flameando.

“Él era feliz viendo a toda la familia reunida”, cuenta Norberto. “Le gustaba ver a los chicos vestidos de gauchos, escuchando folklore y aprendiendo las tradiciones. Eso era lo más importante para él”.

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El Pericón Nacional en familia, un orgullo argentino.

El Pericón Nacional en familia, un orgullo argentino.

Por eso este año decidieron que el mejor homenaje posible era seguir adelante exactamente como él hubiera querido: todos juntos.

El pericón familiar terminó convirtiéndose en el momento más emotivo de la jornada. Grandes y chicos se tomaron de las manos y bailaron bajo el cielo malargüino mientras sonaban las clásicas melodías patrias. Muchos terminaron emocionados hasta las lágrimas.

Entre los asistentes también estuvieron vecinos que desde hace años acompañan las celebraciones de los Espinoza y que consideran a la familia un símbolo de identidad cultural en el sur mendocino.

Baile, empanadas y una bandera celeste y blanca

“No queremos que se pierdan nuestras costumbres”, insiste Norberto. “Hoy los chicos tienen otras distracciones, otros intereses, pero nosotros creemos que mantener vivas las tradiciones también es una forma de defender quiénes somos”.

La historia de los Espinoza refleja algo que todavía sobrevive en muchos rincones del interior profundo: familias enteras que sostienen las celebraciones patrias como verdaderos rituales de unión y pertenencia.

Y en Malargüe, donde la figura del gaucho sigue teniendo un enorme peso cultural, los Espinoza representan justamente eso: la continuidad de una identidad que pasa de generación en generación.

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La entrada a la finca de los Espinoza, este lunes. Alegórica a la fecha.

La entrada a la finca de los Espinoza, este lunes. Alegórica a la fecha.

Mientras cae la tarde en la finca y todavía quedan ecos de guitarras y zapateos, Norberto mira alrededor y sonríe. La tristeza por la pérdida de su abuelo sigue intacta, pero también la certeza de que el legado continúa vivo.

Porque aunque Desiderio ya no esté físicamente, en cada 25 de Mayo volverá a aparecer entre banderas argentinas, caballos, mates compartidos y un enorme pericón familiar que seguirá uniendo a toda la familia.