El panorama meteorológico mundial enfrenta una transformación importante debido a que El Niño presenta indicadores de fortalecerse significativamente. Los informes recientes del Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos señalan que existe una probabilidad cercana al 82% de que este evento se instale de forma definitiva hacia el mes de julio.
El Niño será extremo esta temporada: qué podría pasar con el tiempo
Las probabilidades de que el Niño sea un fenómeno meteorológico intenso aumentan y los expertos advierten sobre posibles cambios drásticos en el tiempo

El niño será particularmente fuerte este año. Imagen: CNN
La tendencia ascendente sugiere que el fenómeno persistirá durante el invierno con una seguridad casi total, lo cual altera las previsiones que se tenían al inicio del año.
Este ciclo natural se origina cuando los vientos alisios pierden fuerza en el océano Pacífico. Dicha debilidad permite que el agua caliente acumulada cerca de Asia regrese hacia las costas de América. El cambio en la temperatura superficial del mar modifica la corriente en chorro, un flujo de aire que funciona como una cinta transportadora de clima hacia el continente. Al desplazarse esta corriente hacia el sur, las condiciones habituales de lluvia y calor sufren variaciones profundas en diversas regiones.
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La preocupación de los especialistas radica en la posibilidad de alcanzar un nivel de intensidad superior. Para que El Niño sea calificado como un evento excepcional, el agua en la zona ecuatorial debe subir al menos 2 grados por encima de su promedio normal.
Algunos modelos matemáticos indican que 2026 podría registrar uno de los calentamientos oceánicos más potentes de las últimas décadas, superando registros históricos previos de años como 2015 o 1997.
El Pacífico, más cálido
El aumento de la temperatura en el Pacífico central y oriental suele generar un escenario propicio para las tormentas tropicales en esa zona. Mientras el Atlántico experimenta una calma relativa, el Pacífico suele activarse con una mayor frecuencia de huracanes.
Esta situación representa una amenaza directa para archipiélagos como Hawái y también para la zona suroeste del continente, donde la humedad adicional fomenta precipitaciones inusuales fuera de temporada.
Durante los meses de invierno, la zona norte de América suele percibir un ambiente más templado. Sin embargo, el sector sur experimenta un clima mucho más frío y húmedo de lo acostumbrado.
Las proyecciones indican que el año actual o el siguiente podrían convertirse en los más calurosos desde que existen registros oficiales. La combinación del calentamiento global con este fenómeno natural potencia las anomalías térmicas en todo el globo.
El Niño extremo
Un escenario de clima extremo implica que zonas habitualmente secas enfrenten inundaciones, mientras que áreas húmedas sufran sequías prolongadas. En el sudeste asiático y la India, las lluvias monzónicas podrían disminuir, lo que afectaría la agricultura local.
Por otro lado, las costas de Sudamérica y el golfo de México quedan expuestas a un incremento notable en el nivel de las precipitaciones durante los meses finales del periodo.
A pesar de que las probabilidades de un evento intenso son altas, la ciencia mantiene cautela sobre la magnitud final de los daños. La presencia de El Niño no garantiza desastres automáticos, pero sí eleva la frecuencia de eventos de clima extremo.
La observación constante de los vientos y la profundidad del calor oceánico permitirá definir si el mundo enfrentará una temporada de récords térmicos y alteraciones meteorológicas severas.