Sentado en una simple silla de plástico, en medio de una favela de Río de Janeiro, el mendocino Nicolás Debé apenas mira a cámara y sonríe entre la gente. A su alrededor hay cables colgando, paredes descascaradas, pasillos angostos y personas caminando como si nada. De repente, el dron empieza a elevarse. Primero unos metros. Después más. Y más.
El mendocino que grabó en Río de Janeiro un impactante video en una peligrosa favela
El joven grabó una experiencia extrema en la Rocinha, la favela más grande de Río de Janeiro. El dron lo mostró perdido entre techos, cables y pasillos infinitos

Nicolás y su papá están en Río de Janeiro y vivieron una experiencia increíble en una peligrosa favela. El video lo dice todo.
Fotos: gentilezaHasta que Nicolás desaparece entre una inmensidad caótica de construcciones apiladas sobre los cerros de la Rocinha, la favela más grande de Brasil.
El video dura apenas segundos. Y es impresionante. Se lo puede ver en la cuenta de Instagram de su guía de turismo: @reallocalguidefb.
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Nicolás tiene 20 años, es mendocino y estudia Comunicación Digital e Interactiva en la Universidad Católica Argentina (UCA) sede Mendoza. Viajó unos días junto a su padre a Río de Janeiro y decidió vivir una de las experiencias más intensas y particulares que ofrece la ciudad: recorrer por dentro una favela.
“No imaginé cómo iba a quedar ese video. Nosotros aprovechamos que estábamos ahí e hicimos la experiencia del dron, pero todo lo que vivimos antes fue muy fuerte”, contó.
La escena viral sucede dentro de la Rocinha, una favela que alberga a cientos de miles de personas y que funciona prácticamente como una ciudad dentro de otra ciudad. Pero llegar hasta allí ya es parte de la aventura.
"Te bajás del subte y estás adentro de la favela, otro mundo", dijo Nicolás
“Te bajás del subte y ya estás adentro de la favela. Es otro mundo. Nosotros contactamos a un chico de ahí que hace de guía. Son personas que viven en la favela y encontraron en eso una forma de trabajar”, explicó Nicolás.
El joven y su padre conocieron a Fabiano, un brasileño de apenas 19 años que habla cuatro idiomas y que los acompañó durante el recorrido. Con él comenzaron a internarse en calles cada vez más estrechas, laberintos de cemento y pasillos donde, según cuenta Nicolás, hay momentos en los que directamente no se puede filmar.
“Hay zonas donde te dicen que guardes el celular y no grabes más. Ahí entendés que estás entrando en otra realidad”, relató.
El recorrido incluyó un show de capoeira, vistas panorámicas y varios sectores comerciales improvisados en medio de la favela. Pero lo más impactante, según Nicolás, fue el traslado en moto.
“Es un servicio de motos que funciona ahí mismo. Te suben y empiezan a manejar por todos lados. Pasaban micros, aceleraban, se metían entre autos… realmente sentí que nuestra vida corrió peligro varias veces”, recordó.
El momento del video increíble en medio de la favela
Después llegó el momento del famoso video.
Para hacerlo, tuvieron que atravesar un mercado de pescados y caminar por un túnel improvisado entre cables, humedad y construcciones superpuestas. “Entramos unas cuatro cuadras adentro de la favela. Había de todo. Mugre, cables, ruido… y apenas entramos vimos un tipo con una escopeta y un fusil, uno en cada mano, custodiando la entrada”, describió.
Aun así, Nicolás aclara que nunca sintió agresividad hacia los turistas. Todo, incluso la experiencia del dron, parece funcionar bajo códigos muy particulares y reglas internas que quienes viven allí conocen perfectamente.
“Está todo regulado de una manera especial. La gente sabe cómo manejarse ahí. La experiencia del dron está preparada para turistas, pero mantiene toda la esencia del lugar. No es algo montado ni artificial”, contó.
Y justamente eso fue lo que volvió tan poderoso el video: la mezcla entre belleza visual y crudeza real.
El dron comienza mostrando a Nicolás sentado en silencio y luego asciende hasta revelar un océano interminable de casas apiladas, techos improvisados y callejones invisibles desde arriba. Él queda perdido en el medio de esa inmensidad urbana.
“Cuando ves la favela desde arriba entendés realmente lo gigante que es. Es imposible explicarlo. Hay casas arriba de casas, cables por todos lados y movimiento constante. El video muestra apenas una parte”, dijo.
Un video que empezó a sumar cada vez más reproducciones
La publicación de Fabiano empezó a sumar reproducciones a gran velocidad y los comentarios no tardaron en aparecer. Muchos usuarios quedaron impactados por la magnitud de la Rocinha; otros le preguntaban si había tenido miedo.
Y la respuesta es sí.
“Vi cosas muy fuertes. Personas armadas, situaciones tensas… pero también vi gente trabajando, chicos jugando, personas tratando de salir adelante. Es una mezcla rara. Te impacta muchísimo”, reflexionó.
Quizás por eso el video conectó tanto con miles de personas: porque no parece una postal turística tradicional de Río. No hay playas paradisíacas ni caipiriñas frente al mar. Hay otra cara de la ciudad. Una que convive todos los días entre la pobreza, la informalidad, el peligro y también la vida cotidiana de millones de personas.
Mientras tanto, Nicolás sigue recorriendo Brasil junto a su padre y todavía no termina de entender cómo aquel instante sentado en una silla de plástico terminó convirtiéndose en uno de los videos más vistos de sus redes.
“Fue una experiencia de locos. Muy fuerte, muy distinta a todo lo que había vivido. Creo que justamente eso es lo que la gente sintió cuando vio el video”, cerró desde Río de Janeiro.