Historias de vida

El hombre que custodia el corazón de la Fiesta de la Vendimia y habla de sombras que siempre están

Hace 30 ediciones que Néstor Roca es guardián del Teatro Griego Frank Romero Day. Conoce cada rincón del Anfiteatro y asegura que existen sombras que cuidan el lugar

Néstor Fabián Roca camina cada rincón del Teatro Griego Frank Romero Day desde hace nada menos que 30 años. La mitad de ese tiempo lo hizo como guardián y encargado general del Anfiteatro donde late la fiesta más importante de Mendoza. Conoce cada cable enterrado, cada manguera, cada grada. Y también, asegura, conoce a quienes lo “cuidan” desde otro plano. Habla de sombras, de ruidos en la soledad y de una energía especial que -dice- nunca se fue del lugar.

A días de una nueva Fiesta Nacional de la Vendimia, el teatro vuelve a poblarse de obreros, técnicos, bailarines y artistas. Y él, como cada año, vuelve a emocionarse.

nestor fabian dos
El taller que siente como propio. "En estos días de mantenimiento es un lío y me encanta", confiesa.

El taller que siente como propio. "En estos días de mantenimiento es un lío y me encanta", confiesa.

“Después de tantos años sigo sintiendo lo mismo. Cuando empieza a llegar la gente, cuando ves a los que todo el año no están y vuelven para armar todo esto… es fuerte”, cuenta. Dice que la emoción lo sorprende incluso hoy, después de tres décadas. “Imaginate cuando suena el himno de Vendimia. A veces hasta lágrimas se me caen. Y espero seguir sintiendo eso hasta que me digan: ya estás viejito, tenés que irte a disfrutarlo de otra manera”.

Su madre fue costurera de la Vendimia y quien le abrió las puertas del anfiteatro

Nacido en Las Heras el 2 de mayo de 1966, su historia con el teatro empezó mucho antes de convertirse en encargado. Su madre, Alicia, fue durante años costurera y responsable de vestuario de la fiesta. Fue ella quien lo introdujo en ese mundo. “Yo te lo muestro; si te gusta, seguís”, le dijo. Y nunca más se fue.

Empezó barriendo gradas, aprendiendo sobre la marcha. Se convirtió en la mano derecha de Mariano Angélica, el entonces encargado, y fue su sucesor natural. Hace más de 14 años años asumió formalmente la responsabilidad mayor, aunque su vínculo con el teatro es mucho más antiguo. Hoy siente al Anfiteatro como parte de su vida.

“No hay horarios para esto. Cuando me llaman, estoy. Me siento como un soldado”, asegura. Y no exagera. Debe saber de todo un poco: soldadura, albañilería, carpintería, electricidad, plomería. Desde reparar un cuerito de los surtidores hasta supervisar los tableros eléctricos que alimentan todo el predio. La energía es clave en una fiesta de esta magnitud.

Vendimia 2025 - Acto Central "Guardiana del vino eterno" - Teatro Griego Frank Romero Day
Néstor asegura que cada esfuerzo de cada operario vale la pena para que la Fiesta Nacional de la Vendimia sea un verdadero éxito.

Néstor asegura que cada esfuerzo de cada operario vale la pena para que la Fiesta Nacional de la Vendimia sea un verdadero éxito.

Este año, además, el desafío es doble. El teatro, que ronda los 90 años, necesita reformas profundas. “Está viejito. A esa edad hay que empezar a hacerle arreglos”, explica. Se están renovando instalaciones eléctricas, muchas de ellas enterradas bajo tierra desde hace décadas. “No han fallado, por suerte, pero se están cambiando antes de que fallen. Lo eléctrico está todo bajo caño, hay que levantar, reemplazar. Se está haciendo bastante”.

También se modernizan sectores internos, se ajustan estructuras, se revisan accesos. Nada puede librarse al azar cuando el Anfiteatro debe albergar a más de 20.000 personas en cada noche central.

Los otros guardianes del anfiteatro Frank Romero Day

Pero no todo es técnica y mantenimiento. Hay algo más. Algo que, según Néstor, sólo entienden quienes pasan muchas horas en soledad en ese escenario monumental.

“Están los guardianes”, dice sin dudar. Así llama a las sombras que, asegura, aparecen en camarines o debajo del escenario. “El domingo, entre sábado y domingo, un guardia me dijo que vio una sombra debajo del escenario. Ya nadie se asusta. Lo ven como algo normal”.

Para él no es motivo de miedo, sino de orgullo. “Quiere decir que alguien cuida el teatro. Que no se quiere ir de este lugar. Debe ser la energía especial que tiene”. Confía en que esas presencias sigan después de él. “Espero que el que venga después también pueda sentir lo que yo siento cuando entendés lo que es esta fiesta”.

En medio de jornadas interminables bajo el sol, hay un refugio que pocos conocen. Un pequeño bosque dentro del predio, reservado para quienes trabajan allí. “Es nuestro lugar para descansar. Muy tranquilo, desestresante. Nos juntamos, hablamos de lo que falta hacer, nos reímos un rato. Y hay una churrasquera que en Vendimia siempre está tibia”, cuenta entre risas. Es el espacio donde el equipo recarga energías antes de volver al ritmo frenético.

teatro griego
El teatro más importante de los mendocinos está listo para la Fiesta de la Vendimia.

El teatro más importante de los mendocinos está listo para la Fiesta de la Vendimia.

Porque si algo defiende Néstor es el esfuerzo colectivo. Sabe que cada año surgen críticas sobre costos o decisiones. No esquiva el tema, pero pone el foco en otra parte.

“Hay que ver el esfuerzo de la gente. Están todo el día al rayo del sol. No es fácil. Esto se arma en menos de un mes y es gigantesco. Si no tuvieran ganas, no lo harían”. Habla de los chicos que trabajan con entusiasmo, de técnicos y obreros que sienten orgullo cuando el teatro se llena en las noches de repetición. “Eso es lo que tiene que ver la gente. El trabajo que hay detrás”.

Néstor comenzó barriendo gradas y siente cada rincón como propio

Su vida también estuvo atravesada por momentos duros. Tuvo dos hijos yuno de ellos falleció. Ambos crecieron vinculados con la Vendimia, como una continuidad familiar que comenzó con su madre. Incluso su nieta Bianca ya conoce los secretos del lugar. Él la lleva, le cuenta historias y sueña con que algún día también aporte algo a esta celebración.

Entre acequias que limpiar cuando llueve, cables que revisar y estructuras que controlar, Néstor sigue caminando el teatro griego con la misma pasión de aquel joven que empezó barriendo gradas. Siente que conoce cada rincón, cada sonido.

teatro griego vacio
Néstor está convencido de que algunas sombras y algunos ruidos que aparecen de noche son los guardianes silenciosos que custodian este lugar sagrado de los mendocinos.

Néstor está convencido de que algunas sombras y algunos ruidos que aparecen de noche son los guardianes silenciosos que custodian este lugar sagrado de los mendocinos.

Y cuando cae la noche y el teatro queda en silencio, no se siente solo. Dice que las sombras siguen ahí. Que algo -o alguien- protege ese corazón de piedra donde, cada marzo, Mendoza vuelve a celebrar su identidad.

Mientras pueda emocionarse con el himno y escuchar el murmullo previo al telón, Néstor Fabián Roca seguirá custodiando el teatro como si fuera su propia casa. Porque, en el fondo, lo es.