El alimento básico de la dieta del soldado eran los cereales, especialmente la espelta y el trigo, que eran muy fáciles de cultivar. Cada soldado recibía cierta cantidad en grano, de forma regular. Hoy en día, sin embargo, tiene otro uso y es casi un lujo para consumir a la hora del desayuno.
Muy nutritivo y fácil de preparar era el cereal el alimento perfecto para el soldado. Gracias a este producto podía consumir un tipo de sopa espesa de cereales, cocinada con agua, leche y cualquier otra cosa que se tuviera a disposición.
Se trata de los copos de maíz. Un producto muy cambiado actualmente en cuanto a su empaquetado y precio, pero aún excelente para el desayuno.
Copos de maíz: originalmente se usó para alimentar soldados y hoy es el desayuno más elegido por excelencia
Crujientes, con o sin azúcar, los copos de maíz son el desayuno por excelencia de miles de niños u hogares. Son prácticos, se pueden comer con cualquier infusión o yogurt. Y en realidad, aunque hoy su empaquetado sea más lindo, llamativo y sean un lujo para algunos, hubo un día en que todo era diferente.
Los cereales o copos de maíz en realidad vienen de una historia mucho más antigua, más bien de una necesidad: los soldados tenían que alimentarse en la guerra con productos duraderos, fáciles de conservar y con el poder de brindar energía a un contexto que no ayudaba mucho.
De hecho, mucho antes de que existieran todo tipo de marcas, envoltorios, cajas y sabores, los ejércitos utilizaban preparaciones elaboradas con granos procesados que podían almacenarse por mucho tiempo sin echarse a perder.
La realidad es que había gran necesidad de tener a mano alimentos prácticos y resistentes y ese fue el empujón que permitió crear distintas fórmulas alimenticias a base de cereales, pensadas para alimentar a soldados durante campañas militares y desplazamientos prolongados.
Pero luego, gracias a algunos médicos interesados en promover una alimentación más sencilla y saludable se desarrollaron los primeros copos de cereal tras procesar granos cocidos dando como resultado láminas crujientes después de ser horneadas. Con el paso de los años y los avances respecto al consumo masivo aparecieron nuevas variedades, sabores y presentaciones, convirtiendo a los cereales en uno de los alimentos más reconocibles del mundo.




