Un error de un solo milisegundo provocó la tragedia más brutal en 1983 en el Mar del Norte. Esta acción mató de inmediato a cuatro buzos que trabajaban en una plataforma marina de exploración petrolera, y tiempo después murió un operario a causa de las heridas durante el accidente.
El 5 de noviembre de 1983 un principio fundamental de la física quedó comprobado de la manera más cruda. Lamentablemente, la lección tuvo un desenlace fatídico, convirtiéndose en uno de los episodios más trágicos y estremecedores de la historia del buceo profesional, según investigó BBC.
La tragedia de Byford Dolphin
Esa jornada transcurría habitualmente en Byford Dolphin, una plataforma de perforación petrolífera que fue construida en 1974 y operada por Dolphin Drilling en el Mar del Norte hasta 2019. Cerca de las 4 de la mañana, dos buzos regresaron a la superficie luego de hacer una inmersión rutinaria.
Esas inmersiones se hacían dos veces por día y se realizaban en una campana de buceo, una recámara rígida que se utiliza para llevar a los buzos a zonas profundas en el mar. Estas campanas soportan grandes presiones a medida que aumenta la profundidad. Al interior el aire se mantiene altamente presurizado, para garantizar la supervivencia de los buzos.
Una vez en la superficie, antes de salir de la campana, los buzos tienen que atravesar un pasadizo que los lleva a una cámara de descompresión. La campana, el pasadizo y la cámara de descompresión deben estar cuidadosamente calibradas y selladas para que el paso de una presión a otra sea lo menos brusco posible.
En el túnel los dos buzos se quitaron el equipamiento y entraron a la cámara de descompresión, donde otros dos buzos descansaban en literas. Dos de ellos eran británicos y dos noruegos.
El error que ocasionó la tragedia
Todo marchaba bien, pero en un abrir y cerrar de ojor ocurrió la tragedia. Un operario que estaba fuera de los dispositivos comenzó a abrir la compuerta que conectaba a la campana con el túnel. Sin embargo, mientras lo hacía, en el interior aún estaba abierta la escotilla que conectaba al túnel con la recámara de descompresión.
Esto fue un error fatal. Al abrir la compuerta al aire exterior se produjo una caída abrupta de la presión. En el interior de la campana la presión atmosférica era nueve veces mayor que en el exterior. Esto produjo una descompresión explosiva que mató de inmediato a los cuatro buzos.
El operario que abrió la compuerta fue lanzado con fuerza y más adelante también falleció a causa de las heridas. "Este ha sido el accidente de buceo más serio en la plataforma marítima del Mar del Norte", relató Kristin Øye Gjerde, investigadora del Museo Noruego del Petróleo, en su libro En el borde, bajo el agua: buceo en alta mar en Noruega.
A partir de esta tragedia se implementaron nuevas reglas de seguridad y tecnologías para realizar este tipo de operaciones.





