El frío y la crisis económica golpea con fuerza a las familias más vulnerables de Mendoza y multiplicó la demanda de las raciones de comida que entrega el comedor Horneritos, en Las Heras.
En los últimos meses fueron creciendo las filas para recibir un plato de comida caliente y este jueves fueron 3.000 personas.
Cocinar para más de 500 familias se tornó un hazaña, no sólo por el presupuesto sino por la cantidad de kilos de productos que hay que procesar en las ollas gigantes que tiene Gabriela Carmoma, la referente del comedor y celadora, que hasta hace algunos meses había anunciado su cierre por falta de recursos.
La realidad es que Horneritos no sólo no desapareció sino que tuvo que aumentar el trabajo y salir a buscar la manera de autofinanciarse para responder la necesidad de mendocinos que no pueden cubrir su alimentación y se movilizan desde departamentos alejados para llegar al Borbollón. Allí los martes y jueves se entregan las raciones y cada vez hay que estirarlas más.
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Un día entero para cocinar para 3.000 personas en Horneritos
Gabriela comentó que para hacer un guiso de lentejas se procesan de 800 a 900 kilos de alimentos, entre la verdura y la carne, como las legumbres que se necesitan para realizar esta preparación, que ayuda a combatir las primeras heladas que pegan fuerte a quienes tienen urgencias.
"La gente que atendíamos desde enero a esta parte aumentó en un 200%. Para poder juntar dinero empezamos a ofrecer viandas para vender al que quiera colaborar y así nos vamos a autosolventar. Con esta crisis no podemos cerrar. La demanda es más grande y no podemos dejar a tantas familias sin que llevar a la mesa", reconoció el alma del comedor Horneritos.
Si bien hay socios que aportan todos los meses una cuota y con eso se financia parte de los gastos, sólo en servicios el comedor tiene un presupuesto que supera los $300 mil. La entidad trabaja a pulmón ya que no recibe aportes estatales de ningún tipo.
"El jueves pasado eran más de tres cuadras de personas con sus tuppers que bajaban de los colectivos, porque ya no es gente de Las Heras, vienen de Lavalle, de La Favorita, de algunos puntos de Godoy Cruz. La necesidad es muy grande y el frío hace que el hambre se sienta más", reconoció Carmona, quien tiene un equipo de gente que comienza desde muy temprano a trabajar para procesar los kilos de alimento, cortar la verdura y luego cocinar las preparaciones en olladas posadas al fuego, avivado por la leña.
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Los martes y los jueves frente a Horneritos se puede apreciar una realidad que no puede esperar. Familias enteras con niños acuden a recibir esta ayuda porque sus jefes de hogar no tienen trabajo, porque se terminó la temprada o bien por sirve para estirar el mes.
"Viene gente trabajadora que paró su trabajo de temprada y utiliza este recurso hasta que vuelva a activarse todo. En estos meses hasta agosto crece mucho la demanda. Hay muchas mamás empleadas domésticas, con un trabajo informal que necesitan esta contención que le damos nosotros desde acá", observó la fundadora del comedor y admitió que es tanta la gente que asiste que han tenido que solicitar el apoyo de la comisaría cercana.
Y confesó: "Nos llega a dar miedo de no poder entregar la ración a todas las personas que vienen a pedir la comida. Cada vez dividimos más para que nadie se quede afuera. Hasta ahora hemos podido cumplir con todos pero se me parte el alma de pensar que en algún momento se nos termine y haya algún problema, es difícil".
"Acá no sabemos de política, sólo de salir todas las mañanas a trabajar"
En un momento en el que se ponen en tela de juicio el funcionamiento de los comedores, que eran manejados por organizaciones políticas, la impulsora de Horneritos aseguró: "Nunca recibimos aportes, ni del gobierno provincial, ni de Nación y tampoco de Las Heras. Los únicos que nos dan una mano grande es la gente de CONIN y porsupesto todos los particulares que nos hacen sus donaciones y todos aquellos que ahora nos ayudan con la compra de la vianda".
"Veo que está muy difícil todo con este gobierno nacional. Lo básico es muy caro y veo que las cosas se van a poner mucho peor, lo estamos viendo en tanta gente que no puede comer", alertó sobre el drama del hambre en Mendoza y la falta de políticas para hacerle frente a la situación.
Gabriela recalcó que cómo venían las cosas era muy posible que Horneritos cerrara. "Nosotros no podemos depender que un mes nos hagan las donaciones y otro no. Por eso, dijimos tenemos que salir a trabajar y dos veces a la semana también con ingredientes donados salimos a ofrecer una comida rica para quienes quieran colaborar. Quiero dejar en claro que no vendemos la vianda a la gente que viene al comedor. Es para aquellas personas que creen en nosotros y nos dan su aporte".
"Acá no sabemos de política. Acá no se habla de eso. Sólo sabemos que todas las mañanas tenemos que salir a trabajar y queremos enseñar un oficio para que las personas puedan ganarse dignamente su sustento", agregó.
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Horneritos, el comedor que nació en plena pandemia de COVID-19
El comedor Horneritos se inició en plena cuarentena por el coronavirus, por quellos días en que el gobierno de Alberto Fernández decretó el inició la era del aislamiento social. Fue un 23 de marzo del 2020, en el que Gabriela le dio vida a este comedor con la ayuda de algunas vecinas e hizo un puchero para 50 personas.
A pesar del temor que había en aquel momento por las consecuencias de reunir a personas y la sugestión de contagiarse de covid, en la misma calle comenzó a entregar el guiso que elaboró con zapallo y huesos que había recolectado de las carnicerías del barrio.
Con el paso de los años fue en aumento la capacidad de respuesta de este grupo de manos solidarias y llegaron a ser miles los comensales.
Hoy el comedor muy lejos de cerrar sus puertas, tiene el desafío de ser de apoyo para los más humildes, autogestionarse y seguir siendo un ejemplo de solidaridad.
Para adquirir las viandas y colaborar con la acción del comedor contactarse al 2613 13-6783








