Investigadores de la Universidad de Córdoba, ubicada en España, han revelado un descubrimiento sorprendente en una tumba romana en Carmona, Andalucía: un vino local de más de 2,000 años en su forma líquida. Los análisis revelaron algunas de sus particularidades.

El vino que tenía esta distinción hasta el momento era el de Espira, datado alrededor del año 325 d.C.. Esta botella hallada en Alemania se supone que contiene vino líquido, y también fue encontrada en una tumba.

Un descubrimiento casi imposible

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La entrada a la tumba donde se produjo el hallazgo.

La entrada a la tumba donde se produjo el hallazgo.

El descubrimiento se produjo en 2019, cuando una familia que realizaba reformas en su hogar en Carmona encontró una tumba sumergida de la época en la que la zona pertenecía al Imperio Romano.

La tumba, excavada en la roca, contenía ocho nichos funerarios, seis de los cuales albergaban urnas de piedra caliza, arenisca, vidrio y plomo.

Dentro de estas urnas se hallaban restos óseos cremados y, en una de ellas, una botella de cristal que contenía el vino antiguo, alrededor de cinco litros, según explicaron los investigadores.

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La tumba donde se realizó el descubrimiento no se encontraba saqueada.

La tumba donde se realizó el descubrimiento no se encontraba saqueada.

José Rafael Ruiz Arrebola, químico orgánico a cargo del análisis, destacó la importancia del descubrimiento. La tumba, intacta durante dos milenios, permitió la preservación del vino.

Análisis concluyentes

Las pruebas realizadas mostraron que el líquido tenía un pH de 7.5 y contenía elementos químicos similares a los de los vinos actuales. Mediante el análisis de biomarcadores, se identificaron siete polifenoles exclusivos del vino, confirmando su autenticidad y su origen en la región de Andalucía.

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El análisis detallado reveló la ausencia de ácido siríngico, indicativo de vino blanco, corroborado además por mosaicos romanos locales que representan la pisada de uvas blancas.

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El análisis demostró que se trataba de vino blanco.

El análisis demostró que se trataba de vino blanco.

La tumba también contenía objetos funerarios, como un anillo de oro decorado con el dios Jano de dos cabezas y posibles restos metálicos de la cama donde se realizó la cremación.

Las inscripciones en dos urnas, Hispanae y Senicio, proporcionan una conexión directa con los individuos allí enterrados. Además, el descubrimiento anterior de un perfume romano de 2,000 años en la misma tumba añade otra capa de interés arqueológico.