Un reciente descubrimiento arqueológico en Berlanga de Duero permite profundizar en los vínculos entre la península y las fronteras de Britania. El hallazgo consiste en una copa de bronce con decoraciones en esmalte que representan el Muro de Adriano. Esta pieza destaca por ser la única de su tipo que menciona los fuertes ubicados en el sector este de la muralla. El estudio detallado del objeto apareció en la revista especializada Britannia para analizar su origen.
Descubrimiento en España: una copa de 2000 años con una decoración histórica
Investigadores descubren en Soria una vasija romana de bronce con esmaltes de colores que menciona los fuertes del Muro de Adriano
La pieza apareció en una zona de campos de cultivo donde luego se identificaron restos de una villa romana. El recipiente estaba dividido en fragmentos, pero una de las partes conserva más de la mitad de su forma original. Con una altura de ocho centímetros, esta vasija de España califica como la más grande dentro del grupo de cuencos vinculados a la defensa británica. El objeto presenta un estado de conservación que permite ver los colores aplicados hace siglos.
A diferencia de otros objetos similares, este cuenco posee una relevancia especial para la historia debido a su inscripción grabada. Aunque faltan algunas letras por el deterioro del metal, los expertos identificaron los nombres de cuatro fortificaciones militares. Los artesanos grabaron Cilurnum, Onno, Vindobala y Condercom en el borde superior. Estos nombres recibieron un relleno de esmalte turquesa para facilitar la lectura sobre el metal oscuro.
Detalles técnicos del descubrimiento
El diseño artístico de la pieza muestra una organización visual compleja con tres bandas de cuadrados de colores. La arqueología determinó que los tonos azul marino, verde y rojo decoran la superficie mediante la técnica del esmalte. Los dibujos representan de forma estilizada los muros de piedra y las torres almenadas de la fortificación. Cada sección refleja una intención decorativa minuciosa que buscaba imitar la arquitectura real de la frontera.
La parte inferior presenta motivos curvos que los investigadores asocian con el foso situado frente a la muralla. Esta decoración detallada sugiere que el artesano conocía bien la estructura de las defensas romanas en el norte. La combinación de metopas y flores de cuatro pétalos otorga una unidad estética al conjunto. El uso de diferentes pigmentos minerales permitió que la pieza mantuviera su vistosidad a pesar del paso del tiempo bajo tierra.
Origen incierto
Este nuevo descubrimiento confirma que estas vasijas no pertenecieron a un único juego de mesa fabricado en serie. Cada ejemplar menciona fuertes distintos y presenta variaciones notables en su forma y diseño decorativo. Los especialistas sostienen que el proceso de fabricación ocurría en etapas diferenciadas según el pedido. El trabajo del bronce precedía a la inscripción personalizada que cada comprador elegía según su experiencia militar.
Todavía queda por definir el lugar exacto donde los talleres produjeron estos objetos tan específicos y valiosos. Es probable que los cuerpos de las copas se fabricaran en centros especializados antes de recibir el grabado final. El hallazgo en tierras sorianas demuestra la movilidad de los objetos de lujo dentro de las provincias del imperio. La presencia de estos nombres británicos en la meseta castellana refuerza la idea de una red de contactos comerciales y militares muy activa.






