A simple vista parecen una rareza geográfica, pero son el resultado de una larga historia de tratados, guerras y acuerdos políticos. Los enclaves son territorios completamente rodeados por otro país, una particularidad que obliga a sus habitantes a cruzar una frontera internacional cada vez que quieren salir por tierra hacia el resto de su propio territorio o del mundo. Sí, así como se lee por más curioso que parezca.
El curioso caso de los enclaves: por qué hay países y ciudades completamente rodeados por otra nación
Desde el Vaticano hasta un pueblo español en Francia, estos territorios sobreviven por decisiones políticas tomadas hace siglos. Los curiosos casos

Ciudad del Vaticano, un famoso caso de enclave dentro de Italia. Foto: archivo
Aunque muchas personas utilizan indistintamente los términos enclave y exclave, los especialistas aclaran que no significan exactamente lo mismo.
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Un enclave describe la ubicación de un territorio dentro de otro Estado. Una exclave, en cambio, es una parte de un país que quedó separada de su territorio principal. Así, un municipio perteneciente al país A pero rodeado íntegramente por el país B es, al mismo tiempo, un enclave dentro de B y una exclave de A.
Sin embargo, esa equivalencia no siempre se cumple. Cuando se trata de un Estado soberano rodeado por otro, como Lesoto, no puede hablarse de exclave porque no forma parte de una nación mayor.
Enclave: los países y territorios que desafían el mapa con curiosos casos
Actualmente existen tres Estados independientes completamente rodeados por un solo país.
- Lesoto, ubicado en el interior de Sudáfrica, es el mayor de ellos, con un territorio montañoso que supera los 30.000 kilómetros cuadrados.
- Más pequeños son San Marino, enclavado dentro de Italia y con una superficie cercana a los 61 kilómetros cuadrados
- Y la Ciudad del Vaticano, situada en el corazón de Roma y reconocida como el Estado independiente más pequeño del planeta.
También existen enclaves que no son países. Es el caso de Llívia, un municipio español completamente rodeado por territorio francés, y de Campione d’Italia, una localidad italiana aislada del resto del país por territorio suizo.
Uno de los ejemplos más complejos se encuentra en la frontera entre Bélgica y Países Bajos. Allí, el municipio belga de Baarle-Hertog está formado por numerosas parcelas distribuidas dentro del territorio neerlandés, algunas de las cuales contienen, a su vez, pequeños sectores pertenecientes a los Países Bajos, tal como consigna el informe de Billiken.
La mayoría de estos territorios surgió por antiguos tratados de paz, intercambios de tierras, herencias de monarquías o redefiniciones territoriales posteriores a conflictos bélicos. Aunque sus límites puedan parecer extraños en un mapa actual, modificarlos implicaría renegociar fronteras, ciudadanía, propiedades y legislación. Por eso, muchas de estas divisiones, establecidas hace varios siglos, siguen vigentes hasta hoy.