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"El contagio de Covid-19 es 20 veces más fácil en interiores"

El especialista español José Luis Giménez, que trabaja en Estados Unidos, destacó que el contagio del Covid-19 es 20 veces más fácil en interiores que afuera

El análisis cotidiano de la evolución y comportamiento del virus que provoca el coronavirus va trayendo nuevas soluciones y medidas sanitarias para neutralizarlo o frenarlo para evitar el contagio. Nuevos estudios han demostrado que el virus no se propaga por superficies, sino que lo hace por el aire, montado en los aerosoles que exhala el individuo enfermo -aunque sea asintomático- y esto cambia muchos paradigmas de prevención. Lo fundamental. según los especialistas, es evitar ambientes cerrados, y en caso de estar en ellos, buscar la ventilación permanente, y usar un barbijo que ajuste perfectamente en la cara, para evitar agujeros donde no se pueda filtrar el aire contaminado. Esto lo explicó magistralmente el especialista español José Luis Giménez.

José Luis Jiménez trabaja en Estados Unidos, es doctor en Ingeniería en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT por las iniciales de su nombre en inglés, Massachusetts Institute of Technology) y dijo en una larga entrevista realizada este martes en el programa Primeras Voces, de Radio Nihuil, que "el contagio de Covid-19 es 20 veces más fácil en interiores que en exteriores". El también profesor de la Universidad de Colorado agregó que el problema principal del barbijo es que tiene que estar bien ajustado a la cara, lo que deja marca y prácticamente nadie lo usa de esa manera.

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Planteado estos nuevos paradigma de contagios, se le consultó al especialista qué hacer cuando no se puede evitar estar en espacios cerrados en invierno, como las escuelas, a lo que respondió: “Ustedes pueden beneficiarse de la experiencia nuestra en Estados Unidos o en España, que también han tenido olas en invierno. El invierno provoca olas para estas enfermedades respiratorias porque se contagian al respirar el mismo aire. En invierno nos encerramos y no queremos ventilar porque no queremos tener frío. Lo que hemos aprendido en España, es que no hace falta tener las ventanas totalmente abiertas y morirse de frío", dijo Giménez.

"En una escuela típica puedes tener tres ventanas abiertas 15 cm en un salón de clases, y eso es suficiente para ventilar los ambientes. En vez de estar a 22° estaban a 17°, con el abrigo, pero no muertos de frío" "En una escuela típica puedes tener tres ventanas abiertas 15 cm en un salón de clases, y eso es suficiente para ventilar los ambientes. En vez de estar a 22° estaban a 17°, con el abrigo, pero no muertos de frío"

"Las ventanas abiertas siempre cuando hay gente, y no hacer tonterías. Porque los gobiernos decían que había que abrir dos horas antes de que llegaran los estudiantes. Luego estaba la clase helada, y cerraban cuando estaban los estudiantes adentro", explicó respecto a experiencias anteriores.

El científico ibérico destacó una herramienta muy útil para usar en el ámbito escolar: "La cosa más útil que se debería hacer en forma masiva es medir el dióxido de carbono (CO2), porque con un medidor por escuela, tu puedes aprender muy fácilmente a cómo ventilar cada salón. Esto es muy importante", dijo.

Consultado sobre cómo saber cuál es el límite de dióxido de carbono normal, señaló: “Nosotros decimos que es 700 partes por 1.000.000. Al aire libre hay 400 partes por 1.000.000. El aire que exhalamos tiene 40.000, entonces si vamos pasando más tiempo, se va acumulando, y a partir de 700 ya hay que ventilar. El problema no es tener 750, sino que en muchos salones de clases están a 2.000 o a 2.500, o en un carro (auto) compartido, está a 5.000 (partes por 1.000.000) fácilmente. Estos niveles altísimos son los peligrosos", aseguró Giménez.

Los interiores son 20 veces más contagiosos

Respecto a un artículo publicado por este investigador y difundido en la revista The Lancet, el especialista detalló: "El contagio es por aire, y 20 veces más posible en interiores que en exteriores", dijo, y sumó que este dato no es algo nuevo. "Esto se sabe desde hace un año, hay estudios en Japón o en China desde principios de la pandemia, cuando el resto del mundo no había casos, y ellos ya lo habían visto".

Sobre el método investigativo de los asiáticos, Giménez expuso: "Simplemente lo que hacen es buscar a gente que estaba contagiada, pero no lo sabían, y ven con quienes se han reunido. Entonces les hacen test a todos, y ven los que se han reunidos en exteriores y los que lo han hecho en interiores. Y se vio que los que se reunían en exteriores se vio que algunos contagiaban, especialmente si hablaban muy cerca, bastante tiempo, sin barbijo. Pero se vio también que en los interiores se contagiaba mucho más. Ahí era raro que se reunieran y no se contagiaran".

El barbijo sólo sirve si está bien puesto

Consultado sobre si una persona está en interiores no ventilados, si el barbijo era una barrera efectiva, dijo: “Esto es una cosa complicada. Hacen falta capas de protección. No es como un talismán que te protege. El barbijo es una capa de protección, y lo que sucede es que se ha explicado mal desde un principio, cuando nos decían que las gotas (saliva) eran como proyectiles, que venían de la otra persona, y entonces cualquier trapo que está colgando delante de tu cara, los para", explicó irónicamente Giménez.

Luego el médico ibérico agregó: "Pero no es así, el barbijo tiene que ser un filtro del aire que respiras, y el problema principal del barbijo es que no se ha explicado que tiene que estar bien ajustado a la cara. Un barbijo bien ajustado deja una marca en la cara, y no se puede llevar encima de una barba, porque no sella. Y por un agujero, que parece muy pequeño –el 1% del área del barbijo- que puede ser un agujero que puedes tener encima de la nariz, por ahí pasa la mitad del aire que respiras, que es por donde menos trabajo le cuesta. El barbijo es algo muy eficaz, pero si se lo lleva bien".

Respecto a los medios de transporte masivos donde se dificulta realizar la ventilación constante, como subterráneos o aviones, El tema de los transportes públicos es algo que hemos visto mucho. Los aviones tienen un buen sistema de ventilación. El problema es que se enciende solo cuando se encienden los motores. El peligro de contagio está en el tubo cuando vas subiendo (manga), o cuando estás acomodando la maleta en el embarque, pues ahí, cuando hemos medido CO2, encontramos niveles muy altos", expuso.

Dentro del avión, el doctor en ingeniería dijo que "el problema es cuando la gente se quita el barbijo para comer, y se ven contagios, que suelen ser los que están al lado tuyo. Hay que tener mucho cuidado en esos períodos donde estás encerrado en el avión y no estás volando, porque ahí la cosa está mal".

Sobre la situación en lo subterráneos o metros, dijo que "suelen estar bien ventilados. Si se pudiera mantener la distancia, entonces no sería un sitio muy peligroso si la gente lleva bien puesto el barbijo y no habla".

"En los autobuses esto varía mucho, depende del fabricante. Si se pueden abrir las ventanas esto es muy útil. Tampoco hace falta abrirla de par en par. Si notas una corriente muy fuerte y te estás muriendo de frío, estás ventilando demasiado", destacó Giménez.

Ya en el ambiente hogareño u oficinas, se le preguntó al científico radicado en Estados Unidos sobre el uso de los aparatos de aire acondicionado: “Lo importante es cambiar el aire, que lo de adentro vaya saliendo, y si un virus de alguien, este virus se vaya afuera, y entra aire de afuera que no tiene el virus. Los aires acondicionados y calefacción, la mayoría de ellos no cambian el aire, simplemente lo enfrían o lo calientan, y el problema es el no ventilar.

Transmisión por aire y no por superficies

También se le preguntó al doctor Giménez sobre si el concepto de "aerosoles" era nuevo, y si existen sanitizantes del ambiente. A lo primero respondió: “Esto fue siempre así, y de hecho el 3 de abril del año pasado nos reunimos con la ONS unos 36 científicos, y se lo advertimos, de que había más pruebas de que el virus iba por el aire de que fuera por superficies. El problema es que esta pandemia arrastra un error que data de 1910. La epidemiología de las enfermedades infecciosas lleva confundidos a todos desde aquel año diciendo que estas enfermedades no se transmiten por el aire. Esto es un error tremendo. La gripe y los catarros se transmiten también por el aire. Estos cambios de la ventilación de ambientes y uso de los barbijos es algo que se tiene que quedar. También podemos poner un filtro, que con un ventilador que choca con esa pared, también podemos quitar el virus del aire.

Para contestar la segunda pregunta, expuso: "Poner spray desinfectante en el aire es muy mala idea. Esto es peligroso, no se debe hacer. Eso sirve para desinfectar superficies, pero este virus no va por superficies", aclaró para finalizar el doctor José Luis Giménez.