El arte de relatar

El "cómo" antes que el "qué": Hernán Casciari y la identidad detrás de cada historia

Un relator de historias y creador de ideas que repiensa con mirada crítica. Hablamos con Hernán Casciari sobre los procesos y la escritura

Ser escritor no tiene que ver con la simple esencia de "ser"; es un hecho que se construye, destruye y vuelve a pensar. Cuando hace algunos años miraba la televisión y escuchaba a un tal Hernán Casciari relatar cuentos propios o clásicos con un no sé qué que iba más allá de la escritura y la historia narrada, empecé a ver el lenguaje y los libros desde otro lugar.

Entrevista Hernán Casciari
Los procesos creativos, la identidad de quien escribe y las historias contadas. 

Los procesos creativos, la identidad de quien escribe y las historias contadas.

En su faceta más reciente como guionista para Netflix y Orsai Audiovisual, Casciari se sumergió en el universo del arquero campeón del mundo para escribir la película de Emiliano Martínez. Hoy hablamos de procesos creativos, IA, detección de ideas, bloqueos creativos y rituales.

El proceso de producción de una historia

Muchas veces importa más el proceso de construcción de una historia, el valor que tiene el cómo además del qué. En un mundo donde se valoran los procesos rápidos y resultados pulidos, ¿de qué manera priorizar el cómo modifica tu propia escritura?

Yo creo que el problema que tiene el qué es que hay pocos. Hay un frasco de qué, no hay mucho. En cambio, el cómo es inherente a cada personalidad, a cada ser humano. Todos tenemos una manera en que contamos las cosas, una forma de mentir, de decir la verdad o de matizar la verdad con un poquito de mentira. Hay tantos cómos como personas.

Si vamos a contar una historia de amor, hay muy pocas maneras de contarla, pero hay muchísimas formas de sentirlas, de verlas y de referirlas. Para mí, el cómo se cuenta va primero. No me interesa tanto que la peripecia sea espectacular; no voy corriendo a buscar una historia por su trama.

Si noto que algo me emociona particularmente o me hace reflexionar de una manera diferente, entiendo que ahí hay algo. Es como cuando vas caminando por el costado de un río y, sin ver ningún pez, sabés que hay marejada, sabés que está pasando algo abajo del agua.

A mí me interesa mucho más el cómo voy a contar esa pequeñez, sobre todo porque sé que eso que voy a contar ya fue contado un montón de otras veces. El cómo lo cuente va a ser la única diferencia posible. Mi búsqueda está menos en la peripecia y en la trama que en lo que yo puedo aportarle a esa historia.

A veces tenés una perspectiva, un enfoque o una mirada que sospechás que no ha sido tan transitada y ahí te tirás de cabeza a buscar ese pescadito.

Soy bastante malo imaginándome cosas y soy bastante mejor observando cosas que han pasado. También juega mucho la limitación y la pereza, que hacen que yo sea muy autorreferencial; busco las historias en mi infancia, en lo que me pasó la semana pasada o en lo que me contó un amigo.

Entrevista Hernán
Foto tomada de Comunidad Orsai. 

Foto tomada de Comunidad Orsai.

Pensando en los procesos creativos, ¿cómo tomás estas nuevas tecnologías como la inteligencia artificial? ¿La aplicás como herramienta o la descartás?

Pensar que uno puede descartar una evolución tecnológica me resulta a priori tremendamente pedante. Darle demasiada importancia a estos avances habla, en realidad, de que no tenemos mucha confianza en lo que tenemos para decir.

A mí la "inteligencia", como palabra, me parece demasiado grande para especificar cosas muy puntuales. Cuando la gente dice que la inteligencia artificial es una porquería, no tiene la menor idea de lo que está hablando, del mismo modo que antes lo decían de la televisión.

La inteligencia artificial es una cantidad diversa de cosas que no son más que el ser humano evolucionando en su comunicación. No se puede estar en contra ni a favor; es simplemente una mano más que nos apareció, un ojo nuevo. Estoy feliz de que ocurra. Estamos en un momento de demasiada expectativa, pero pasado mañana va a ser una cosa más que tengamos ahí y ya está.

Sobre la nueva película del Dibu Martínez que escribiste para Netflix, ¿cómo adaptás tu escritura para producciones ilustradas e infantiles?

Lo que escribí no es infantil en absoluto. Jamás pensaría en algo "infantil" cuando le estoy hablando a un niño. Para mí, un niño es un ser humano con muchísimos más recursos que un adulto; es un adulto no contaminado. Mis cuentos funcionan muy bien con los chicos precisamente porque parecieran no ser para niños.

La nueva película del Dibu Martínez
Dibu Martínez: El pibe que ataja el tiempo.

Dibu Martínez: El pibe que ataja el tiempo.

Es la historia de un chico que descubre en su ombligo la posibilidad de parar el tiempo. Da la casualidad de que es un jugador que después va a ser muy famoso, pero es un nene de Mar del Plata de 9 años que descubre que puede utilizar una trampa en los recreos para atajar.

Pero cada vez que usa ese recurso, tiene un insomnio mayor por la noche; es una especie de equilibrio: hacés trampa, pero tenés consecuencias. Es una historia sobre la trampa, sobre si el superpoder de un héroe no es en realidad una desigualdad. No me parece una temática infantil; es una temática que los chicos van a recibir con muchísima más sabiduría que un adulto.

Buenas historias, bloqueos creativos y la mentira como función literaria

¿Hay algún filtro donde digas que una idea es mala o le das una oportunidad para ver si se transforma en algo bueno?

Yo escribí en un blog. Soy hijo del inicio de los formatos digitales, donde la utilidad y la brevedad hacen que no me importe mucho si lo que estoy contando va a trascender o no.

No soy como esos escritores que sienten que tienen seis balas en el revólver y apuntan bien; yo era más una ametralladora, tiraba para todos lados y no me importaba si estaba bien.

¿Se escribe para uno mismo o hay que tener siempre en cuenta al lector?

Depende de 80 millones de cosas, incluso de la edad o de la inseguridad. En una época de mi vida pensaba solamente en el proceso creativo, independientemente de si alguien me leía.

En otra época, cuando fui padre y tenía que comprar pañales, no pensaba en el hecho artístico, sino en que tenía que vender guiones o conseguir un laburo. Tu cuento a veces importa y a veces no. Últimamente no estoy encontrando respuestas únicas a casi nada.

escritor Hernán Casciari
Hernán Casciari, escritor, editor y creador de contenidos argentino.

Hernán Casciari, escritor, editor y creador de contenidos argentino.

¿Tenés rituales para salir de los bloqueos creativos?

Los respeto muchísimo a los bloqueos. De hecho, salgo de uno de siete años. Estuve años sin escribir y me importó muy poco, hice otras cosas.

No le doy tanta importancia al hecho puntual de la escritura porque dejar de escribir no significó dejar de crear. Respeto esos baches porque algo quieren decir. No me gustaría tener que escribir por necesidad o por obligación.

Hablabas en una entrevista sobre la mentira como función literaria ¿Podrías desarrollarlo?

De chico sabía que era mentiroso más que otra cosa y no podía frenarlo. Después fui viendo que ahí había una herramienta. Como lector, empecé a prestar atención a los libros donde el autor también me estaba mintiendo y me di cuenta de que era un juego.

Por suerte, no entré en la mentira patológica desde un lado malo, como para ser abogado, político o juez, que también necesitan ser mentirosos. De todas las opciones que te da la patología del mentiroso, ser escritor es la menos remunerada, pero es en la que menos daño hacés. Me parece divertido que de una patología se pueda construir un oficio.

Ping pong con Hernán Casciari

Cortazar y Sherlock Holmes
Ping pong con Hernán Casciari. 

Ping pong con Hernán Casciari.

Un escritor o escritora que te habría gustado conocer, que ya no esté, o bueno, alguien que esté vivo y con quien te gustaría, sentarte a tomar un café con él o ella.

Sin duda, Cortázar. Creo que el primer libro de Cortázar lo leí a los 15; él había muerto un año antes. Siempre durante toda la adolescencia hasta la primera juventud, sentí una enorme necesidad de haber conversado con él.

Un libro que puedes leer una y otra vez y siempre le encontrás algún detalle nuevo, algo diferente que no habías visto la vez anterior.

Las aventuras de Tom Sawyer es mi libro favorito. Me lo sé medio de memoria, o sea, abro en cualquier lado y sé lo que está pasando en ese libro porque lo leí muchas veces, pero es como mi libro de cabecera, es como los católicos tienen su Biblia. Bueno, yo tengo ese libro.

Sentís que hay alguna temática que por ahí atraviesa todos tus cuentos o relatos.

Sí, yo creo que durante mucho tiempo eh tuvo que ver la nostalgia porque yo no vivía en Argentina, me perdí de mucho y viví mucho tiempo, o por lo menos para mi gusto más del que debería haber vivido afuera, y muchísimas, muchísimas historias de esa época, que fue además la época donde más escribí, están atravesadas por la melancolía de no estar en mi lugar.

¿Hay algún personaje de ficción que sentís que podría ser tu amigo en la vida real?

Yo siempre tuve muchísima fascinación por Sherlock Holmes. No sé si mi amigo, pero me hubiera gustado ser un Watson de Sherlock, un discípulo, uno que va al costado tratando de dilucidar cómo piensa un genio, cómo ve donde otros no ven la verdad.