Una joven y brillante madre mendocina, emprendedora y entusiasta trabajadora y deportista, carga sobre sus hombros un durísima lucha, en la cual paradójicamente ha tenido que desviar y dividir las fuerzas que necesita para luchar contra el cáncer. Cecilia Fernández Gimeno tiene familiares y amigos que la alientan, pero quienes deberían darle soluciones para que los médicos puedan curarla, según ella se esconden, y cada paso que tiene que dar en sus tratamiento choca contra una impiadosa burocracia por parte de la obra social que ella tiene. "Siento que mi lucha no es contra el cáncer sino contra mi obra social", dijo Cecilia.
El calvario de una joven mendocina con cáncer y su prepaga

Cecilia Fernández Gimeno tuvo que apelar a la justicia y a las redes sociales para hacer visible su problema con la prepaga y su tratamiento contra el cáncer.

La vitalidad y coraje de Cecilia la han llevado a entablar un dura lucha contra la burocracia y el propio cáncer, para seguir viva.
Esta mendocina es muy creyente de los valores nobles -admira a San Martín y a Favaloro, por ejemplo-, los practica, y los espera de su entorno. Pero el diagnóstico de cáncer fue un bofetón fuerte, llegado a un mes de haber muerto su hermana de la misma enfermedad. Pero lo más traumatizante que ha sufrido han sido las chicanas que denunció de su prepaga, Sancor Salud. Diario UNO intentó comunicarse con la empresa mencionada, quedaron en devolver la llamada para hablar del tema, pero nunca respondieron.
"Desde el 2016 soy paciente oncológica. Tengo cáncer de mama y hoy quiero que todos sepan por lo que paso con SanCor Salud (Oficial). Soy afiliada n°668386/00 y socia de Sancor Salud desde el 2008. Elegí Sancor Salud para tener mejor cobertura para mi hijo y para mi", había escrito Cecilia en un posteo en su cuenta de Facebook que se volvió viral.
Recomendadas
"El Vía Crucis que he tenido padecer con esta prepaga es terrible. Puedo poner un sinfin de ejemplos de los que tengo pruebas por escrito. Sobre todo cuando comencé con la enfermedad. Es muy traumático que te digan que tenés esta enfermedad, y esperás un trato distinto de la obra social, que entiendan tu situación, pero no es así, todo lo contrario. Tratan de cansarte y negandote cosas o interponiendo excusas ridículas", explicó la mamá de un chico de 14 años.
"Cuando tenés cáncer, el tiempo es la diferencia entre la vida o la muerte, pero para esta obra social parece que no es así. El tiempo que me hicieron perder fue una tomada de pelo. Me detectaron una hiperplasia ductal atípica del lado derecho. Es un cáncer en puerta. Por el antecedente de mi hermana, vi a siete médicos que me recomendaron una adenomastectomia bilateral con reconstrucción mamaria, como la que se hizo Angelina Jolie, y ahí comenzaron a dar vueltas. decían que la reconstrucción mamaria no se cubría porque era cirugía estética. Incluso puedo dar un ejemplo patético. Me dieron una autorización de una tomografía de cerebro cuando el pedido médico, claramente decía de mama. Todo el proceso comenzó en junio, y me operaron en noviembre", recordó la damnificada de 42 años.
"Nunca me dieron una cartilla actualizada de los posibles médicos que podrían operarme, y tuve que ampararme en la ley porque de ellos no recibía respuesta y no me querían autorizar la cirugía. En cinco meses por fin encontré en el Hospital Español quienes me operaron sin pedirme un peso, ya que ¡tenían convenio con Sancor!", se quejó por la demora en iniciar lo que podía ser su cura de una patología tan peligrosa.
"Tuve que recurrir a la Defensoría del Paciente, en Casa de Gobierno, y llevarle los papeles al doctor Horacio Cuervo Zenié ayuda con todos estos trámites legales. Es de la única manera que pudo ir consiguiendo cosas. Yo quiero vivir, quiero salir adelante y no pienso rendirme por más trabas que me pongan", explicó respecto a la manera en que ha ido consiguiendo las prestaciones, que por ley le tienen que dar.
Cada pedido de práctica, un calvario
Cecilia es una joven mujer, amante del deporte, ha practicado taekwondo y endurance (disciplina ecuestre), y pudo salir adelante luego de la operación. Pero, pese a los estudios regulares que se hacía, la mala noticia volvió a golpear su puerta. "En el 2019 se me inflaman los ganglios axiliares del lado derecho, donde habían encontrado el pre cáncer aquella vez. Me recomendaron una ecografía, y me dio como resultado que tenía los ganglios enfermos y había que hacer una biopsia. ¡Otra vez a empezar el calvario!", recordó la valiente mujer.
"Me hago la biopsia, y el 12 de diciembre, justo el día de la cena de egresado de la primaria de mi hijo, me dan el resultado y me dicen que tengo un carcinoma (cancer declarado) infiltrante, está por debajo de los tejidos, y ha viajado por los ganglios y ha hecho metástasis en los pulmones, huesos e hígado. Lo primero que pensé es ¿cuanto me queda de vida", confesó con dolor Fernández, que agregó: "Entonces fui a ver a un oncólogo, algo que se debería haber hecho de un principio. Los médicos que me operaron no me hicieron seguir un tratamiento, tomar pastillas, y eso no se hizo. A quedado una célula (cancerígena) dando vueltas y se fue todo a la m...".
"Afortunadamente el tumor, al haber salido de la mama, se alimenta de hormonas, entonces no es tan nocivo como otros. Entonces me dijeron que si me sacaba los ovarios, voy a una menopausia forzada y eso favorecía. Me los sacaron en enero, y a los dos días ya se me habían desinflamado los ganglios y fue desapareciendo el tumor de la mama. El médico encontró lo menos invasivo, no optó por la quimioterapia y me dio pastillas como tratamiento. Me ponen una inyección cada 28 días y tomo dos pastillas diarias", informó Cecilia.
Pero no todo fueron buenas noticias. En julio se realizó una tomografía, y salió que un tumor en el hígado había crecido. "El oncólogo me contó que el cáncer es así, las células comienzan a mutar, se resisten al tratamiento, y cambia todo el panorama", dijo la joven que trabaja en una bodega.
"Me mandar a hacer una biopsia al Hospital Español, cuando voy el día que tenía que ingresar al quirófano, en la entrada me informan que no estaba la orden autorizada por Sancor. Muy piadosa la gente de ahí me dijo que no me preocupara, me internaron igual, saltándose los protocolos. Una gente espectacular la del hospital", contó Cecilia.
Pelear por la vida
El último capítulo de esta triste novela llegó con los síntomas que causa la metástasis que afecta al hígado, ya que el cáncer de mama en estadío 4, significa que existe metástasis en organos vitales y separados unos de otros. "El día de la gran tormenta (12 de noviembre) me dijeron que mi enfermedad era grave y que había avanzado muchísimo. Uno ahí comienza a pensar en el final; en la familia, en quien va a cuidar a mi hijo, y ese tipo de ideas. Me dije "esto es tocar fondo", pero como no me voy a largar a llorar en una cama; creo en Dios y en la medicina, he dicidido pelar hasta el final", señaló la amante de los caballos, que ha llegado a trabajar 4 años ad honorem con los veterinarios del escuadrón de caballería de la Policía de Mendoza.
"Cómo el cáncer ha afectado el hígado, me empecé a sentir mal, con nauseas, y bajé muchísimo de peso. Pesaba 55kg y bajé a 47 en dos semanas. El oncólogo me mandó al médico de cuidados paleativos, y este me recetó Ensure Clinical, porque bajé mucho de peso, y es específico para cada persona. Este Ensure está indicado para personas inmunodeprimidas y que bajan rápido de peso", especificó Fernández.
"El médico me dijo que hiciera autorizar el pedido del Ensure, y que si no me lo autorizaban, que fuera a la Superintendencia de la Salud, porque está en el plan oncológico de nutrición, y por ley lo tienen que autorizar. Sancor me lo rechazó cuatro veces, y me llamaron diciendo que tengo que presentar la historia clínica, siendo que desde el 2016 soy una paciente oncológica, pero parece que necesitan todo un protocolo que justifique por qué el médico lo pide. Mandé todo, cargándolo como indicaron en la página web, y me responden que estaba rechazado de nuevo".
Otro pedido hizo Cecilia a la prepaga, y tiene que ver con el antecedente propio y el de su hermana fallecida de cáncer. "Es un estudio genético -que está avalado por la ley- porque necesitamos saber si mi cancer puede ser hereditario y se puede transmitir a mi hijo, mis hermanos o mis sobrinos. En caso de que sea hereditario, con este estudio podemos anticiparnos y mantenernos controlados periodicamente, todos los años", explicó, para agregar: "Sancor me tuvo un mes dando vueltas y con respuestas bizarras como "no entendemos la letra del médico", siendo que el oncólogo lleva meses haciendo pedidos de estudios en mi caso. Luego me dijeron que de la única forma que me lo daban era pidiendo un recurso de amparo, y esto tarda tiempo, y mi médico me dijo que no tenemos tiempo. El estudio sale $43.000, y mis padres me dijeron que iban a pagarlo ellos de su bolsillo, y así lo hicieron".
Para concluir, señaló: "Me da tanta rabia, porque es una prepaga y me tuvieron más de un mes con este tema. Con toda la documentación y la copia de las respuesta que me daban en Sancor, me fui a la Defensoría del Paciente, y desde ahí iniciaron los trámites. Fue un abogado con el representante de Sancor, pidiendo que no presentaran el recurso de ampara, y que les dieran una semana más para dar un respuesta. Pasó la semana y no respondieron, así que se pidió al recurso de amparo", finalizó Cecilia el relato de peregrinaje por oficinas, en vez de estar enfocada en su salud.