Debido a múltiples causas derivadas de la pandemia del coronavirus, los mendocinos eligieron cambiar hábitos y dejar los transportes tradicionales, ya sea los propios o los públicos. Por el precio de los combustibles y la necesidad de respirar aire libre, o para no treparse a un colectivo atestado de gente, arriesgándose a contagiarse con el Covid-19, muchos se pasaron al saludable vehículo de dos ruedas y tracción a sangre: la bicicleta. Esta corriente saludable iniciada a fines del invierno, llevó a que se agotaran stocks de bicicletas, y el alto precio del dólar encareció las unidades o los repuestos, provocando la caída de ventas.

"El boom de las ventas no está, algo se vendió para el Día del Niño. Este ha sido un año de m... Cuando se reabrió el comercio, el el trimestre de junio, julio y agosto, se dispararon los precios porque esto está atado al dólar, y una bicicleta básica para salir a la montaña -las más vendidas, con cuadro de aluminio, rodado 29'', suspensión, freno a disco, y 21 cambios, pasó de costar $40.000 a $70.000, o sea, caso un 100% de aumento en una economía precaria, de gente sin trabajo y cero aumentos", se quejó amargamente Marcelo, vendedor de una cadena de venta de bicicletas, con presencia en varios puntos de Mendoza.

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"Teníamos expectativas para las ventas de Navidad y reyes, pero fueron paupérrimas. Nunca jamás en mi vida vendí tanto parche y solución (básicos para arreglar pinchaduras), cámaras o canastitas y flequitos para restaurar bicicletas viejas", concluyó Marcelo con un dejo de bronca por la situación dramática.

También faltan repuestos

Confirmando que la demanda de rodados sigue creciendo, pero no así las ventas, y ahora las vedettes son las reparaciones y restauraciones de viejas bicis. Andrés, un bicicletero que tiene un negocio en la Quinta Sección, destacó que "no hay nada de ventas aunque lo que hay sí son reparaciones. La gente agarra las bicicletas que tienen tiradas en el fondo del patio y las trae para arreglar".

"Cerca de la primavera vendíamos dos o tres bicicletas nuevas por mes, y ahora, lo que ha sido el mes pasado y éste, no se ha vendido nada. La gente opta por bicis usadas o arreglar las que tenían", confesó Andrés.

Finalmente el bicicletero de calle Juan B. Justo, disparó: "Con los repuestos tenemos que trabajar con lo que se puede, porque hay escases. Los mayoristas, o no te quieren vender por el tema del dólar, o están especulando. Nosotros colocábamos 100 cámaras por semana, y ahora nos venden sólo 20 por semana. Estamos complicados como al principio de la cuarentena".