En un mundo donde la defensa ya no se mide solo en cantidad de armas, sino en capacidad de coordinación, tecnología y respuesta conjunta, los ejercicios militares se vuelven una especie de laboratorio real. En este sentido, son los aviones lo que entran en primera plana.
El avión F-39 Gripen brasileño enfrentará al F-16 de Chile y al F-35 de Estados Unidos en Salitre 2026
Un encuentro clave en el aire que reunirá a tres de los aviones cazas más avanzados del continente, en un ejercicio que pondrá a prueba capacidades

Estos ejercicios miden velocidad, decisiones bajo presión y, sobre todo, comparación directa entre sistemas. En ese escenario, el ejercicio Salitre 2026 aparece como uno de los más relevantes de América Latina.
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El avión F-39 Gripen brasileño enfrentará al F-16 de Chile y al F-35 de Estados Unidos en Salitre 2026
Programado entre el 28 de junio y el 12 de julio en Antofagasta, este entrenamiento reunirá a varias fuerzas aéreas en una misma operación. Lo que vuelve particularmente significativo a Salitre 2026 es el tipo de aviones que participarán. Por primera vez, convivirán en un mismo ejercicio cazas de distintas generaciones tecnológicas: el Saab F-39 Gripen E, el F-16 Fighting Falcon y el F-35 Lightning II.
El avión Gripen E representa una evolución de cuarta generación avanzada, con fuerte enfoque en sensores y guerra electrónica. En cuando al F-16 de Chile, aunque más antiguo, sigue siendo una de las plataformas más probadas y versátiles del mundo. El F-35 introduce el salto a la quinta generación, con capacidades furtivas y sistemas de combate integrados. En otras palabras, el ejercicio pondrá frente a frente tres formas distintas de entender la superioridad de cada fuerza aérea.
Los aviones que cada país enviará
Brasil enviará cinco unidades del Gripen E, en lo que además será su debut internacional en este tipo de maniobras, acompañado por apoyo logístico como el KC-390. Chile, como anfitrión, operará sus F-16 Block 50, consolidando dos décadas de experiencia con esta plataforma. Estados Unidos, por su parte, aportará el F-35, considerado uno de los sistemas de combate más avanzados actualmente en servicio.
Pero más allá del “duelo” tecnológico, el objetivo es otro. Se trata de la interoperabilidad. El ejercicio busca que distintas fuerzas puedan operar como una sola, compartiendo información, coordinando misiones y respondiendo a escenarios complejos en tiempo real. También hay una dimensión regional. Participarán países como Argentina, Colombia y Paraguay, lo que convierte a Salitre en una plataforma de cooperación militar poco frecuente en América Latina.
No se trata solo de ver qué avión es mejor, sino de entender cómo se construye hoy el poder aéreo, no en soledad, sino en red. Porque en el escenario actual, la superioridad ya no depende únicamente de lo que cada país tiene, sino de lo que es capaz de hacer junto a otros.
El objetivo de este ejercicio
El ejercicio tiene como eje central la simulación de una respuesta aérea conjunta frente a una crisis hipotética, en un entorno donde la interoperabilidad bajo estándares OTAN se vuelve clave. La idea es entrenar bajo una misma doctrina y metodología de planificación, de modo que distintas fuerzas aéreas puedan integrarse y operar como una sola coalición, ejecutando las denominadas Operaciones Aéreas Compuestas (COMAO).
Todo esto se articula a través de un sistema de mando y control que permite coordinar de manera unificada a una fuerza multinacional, asegurando la conducción integrada de las operaciones. En este marco, Salitre también contempla la participación de unidades de apoyo como la Infantería de Aviación, cuya función es resguardar las instalaciones, el personal y los medios materiales en tierra, aportando seguridad y sostén a toda la estructura operativa.