En estos tiempos de mucho stress, los accidentes cerebrovasculares son la segunda causa de muerte en Argentina, y además, puede traer consecuancias secundarias peligrosas, también con riesgo de muerte.
Luego de sufrir un accidente cerebrovascular (ACV), las dificultades para tragar -lo que se conoce como disfagia- afectan al 50 por ciento de los pacientes, de acuerdo con estudios médicos.
Si bien la mayoría recupera la función de la deglución tras siete días, entre un 11 a 13% sigue presentando disfagia a los seis meses.
Esto hace que sea pertinente advertir la presencia de problemas deglutorios y nutricionales a tiempo, ya que un buen manejo nutricional en estos casos se asocia con la disminución de complicaciones clínicas, de discapacidad, mortalidad, costos de internación y rehabilitación.
Por el contrario, la disfagia y el déficit nutricional tras un ACV aumentan un 50% el riesgo de neumonía y un 37% el de muerte, por eso es tan importante tomar medidas preventivas a tiempo.
Las primeras 24 horas posteriores a un accidente cerebrovascular son fundamentales para la evolución del paciente.
Una vez estabilizado y habiéndose determinado la gravedad del cuadro, los expertos remarcan que el siguiente paso debe incluir la evaluación del estado nutricional, definir el tipo de alimentación que recibirá en el corto y largo plazo de acuerdo a las potenciales secuelas que haya sufrido, como trastornos deglutorios, dificultades motoras y del habla.
