Seis familias, la gran mayoría con niños y hasta con personas con discapacidad, fueron desalojadas por la policía, atendiendo una orden judicial, por el supuesto delito de usurpación de tierras. El hecho se produjo en la villa cabecera del distrito de Chapanay, en San Martín, y los desalojados denunciaron que el origen de la orden de desalojo es, en realidad, un conflicto con una referente del barrio que maneja un comedor.

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“Vinieron con 4 tráfics y 6 móviles. En el lote estaba yo solo, con mi hija de 6 años, y se metieron 7 policías”, cuenta Leandro Retamales (28), uno de los que fue desalojado en la mañana del viernes último y que hizo de vocero de las 6 familias desalojadas.

Los policías cumplían una orden de allanamiento dictada por el fiscal Emiliano Ortega, de la Unidad Fiscal San Martín / La Colonia, que ordenaba que los ocupantes “cesen el delito (usurpación) ordenado en los presentes autos y desauciar (SIC, desahuciar) a todos sus ocupantes, haciendo uso en su caso de la fuerza pública”.

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“Somos 6 familias de Chapanay y, salvo una pareja, las demás tenemos niños”, contó el entrevistado, quien agregó que “había una chica, que con quien originalmente existía el conflicto (la causa está encabezada con su nombre) que cuida a un hermano discapacitado y que está en silla de ruedas”.

Las 6 familias habían ocupado, 5 días antes del allanamiento, 6 lotes ubicados en el fondo del pueblo de Chapanay. La historia de esa zona indica que la mayoría de los lotes de esa parte del pueblo ya habían sido poblados utilizando la misma metodología de ocupación, por ser tierras privadas y/o fiscales con gran acumulación de deuda y prácticamente abandonados.

Para estas seis familias ocupantes, esos lotes estaban dentro de esas tierras ociosas, pero la orden judicial entendió que esos lotes eran parte del inexistente trazado de una calle pública.

Sin embargo, antes de que la justicia interviniera, el conflicto con esas 6 familias viene por un problema vecinal.

“Con los vecinos cercanos no había problema, todo lo contrario. Ellos nos pasaron luz y agua”, dijo Retamales, pero agregó que “el problema fue con una señora (una supuesta referente vecinal), una mujer que dice ser presidenta de un grupo de vecinos de ese lugar, que tiene un merendero y que comenzó a pelearse con una chica, que tiene un hermano discapacitado, y que ocupó uno de los lotes”.

Retamales dijo que la ocupación “fue pacífica y cuando vino la policía tampoco hicimos problema. Todo hablando, nada de pelea”. Indica que solo tomaron lotes, como tantas otras familias que ya están consolidadas en esa zona.

Mientras la necesidad permanece, el conflicto recién empieza.

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