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De marcar la historia a huir: el día en que Napoleón fue derrotado por una banda de conejos

En 1807, Napoleón fue sorprendido por una horda de conejos durante una cacería que marcó la historia, en un insólito revés que desmintió su imagen.

El hecho que marcó la historia transcurrió en 1807, tras su victoria en la batalla de Friedland contra el ejército ruso. Ese año, ordenó la organización de una cacería de conejos como parte de la celebración junto a sus hombres.

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De marcar la historia a huir: el día en que Napoleón fue derrotado por una banda de conejos

El encargado de coordinar el evento, el jefe del Estado Mayor, Alexandre Berthier, reunió aproximadamente tres mil conejos para la ocasión. Sin embargo, lo que comenzó como una historia simple y recreativa se tornó en una escena insólita y desbordante de caos.

Al ser liberados de sus jaulas, los conejos no reaccionaron con miedo ni huyeron, sino que, inesperadamente, se lanzaron en masa contra los soldados del emperador.

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Historia: los conejos que pusieron en jaque al emperador

Según algunos relatos de la época, incluso el propio Napoleón fue derribado en medio del desconcierto general. La ofensiva de los conejos fue tan persistente que no hubo otra opción más que ordenar la retirada, en lo que algunos describieron, con tono irónico, como el primer “Waterloo” del emperador. Así, una simple cacería se convirtió en una curiosa anécdota que puso en jaque al todopoderoso ejército francés.

Este curioso incidente, muchas veces relegado al pie de página de la historia, revela un lado poco conocido del emperador: la posibilidad del desconcierto y el fracaso incluso ante las fuerzas más inesperadas. Aunque no tuvo consecuencias militares, la anécdota se convirtió con el tiempo en un relato popular entre historiadores y aficionados, como una lección irónica sobre cómo hasta el hombre más poderoso puede verse sorprendido por lo imprevisible.

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