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Daniel, el cura de Tik Tok que es sensación en Mendoza

El cura se disfraza para ir a los hospitales, canta en terapia intensiva, hasta sube videos en Tik Tok para llegar a la comunidad y es sensación en Mendoza

Es sacerdote de una Iglesia distinta, “una iglesia inclusiva, que labura, que va adelante, que está en las calles”. Fue obrero en una fábrica y canillita. Dejó todo, “mi trabajo y a mi novia” para ser cura. Disfrazado, por las noches se disfraza y visita clínicas y hospitales para dar aliento al personal de salud y a los enfermos. Usa Tik Tok, Youtube, Facebook e Instagram para evangelizar y se define como “un soldado de Francisco”. Se llama Daniel Caballero, en sanmartiniano de nacimiento y, a pesar de que está hace poco en Rivadavia, ya revolucionó la zona con su descontracturada manera de ejercer el sacerdocio.

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“Me gustan muchos las redes sociales, evangelizar y llega al mundo juvenil. Hace muchos años que lo hago y ahora con más razón, utilizando estas plataformas en medio de la pandemia. Es una forma de llegar a la gente desde otro lado”, dice Daniel, con un tono alegre y un lenguaje coloquial y sin formulismos.

Tiene 49 años, es nacido en San Martín y llegó a Rivadavia hace poco, en febrero, “y apenas llegué empezó la cuarentena”, cuenta.

Cura TikToker

Es tío tres veces y tío abuelo por dos, descendencia de su único hermano. Dice que “quería ser médico y después descubrir la vocación de ser sacerdote, un médico de almas, y siempre me interesó mucho el trabajo con los enfermos, los geriátricos, la gente humilde” y sostiene que esto es porque “tuve la influencia de curas muy sociales, muy comprometidos con los pobres: el padre Flecha, Dagoberto Pérez Burgoa y el padre Pato Manrique, un gran compañero”. También menciona como influencias fundamentales al padre Jorge Contreras y dice que “el cura Brochero es un gran modelo para mi, un cura viajero y peregrino” y cuenta que “el testimonio de Monseñor Angelelli y los mártires riojanos me ayuda mucho”. Claro, no puede faltar tampoco el del laico y recientemente beato local Wenceslao Pedernera, obrero rural rivadaviense y hombre de Angelelli. “No solo son referentes los sacerdotes, sino el trabajo laical de toda la gente la iglesia, porque creo en una iglesia de puertas abiertas, que no tiene que excluir a nadie”.

Justamente Angelelli y sus mártires riojanos fueron beatificados por el Papa Francisco hace poco y la figura de Jorge Bergoglio surge inevitable. “El Papa nos invita a eso, a una Iglesia de puertas abrieras, y hay que aprovecharlo. Yo comulgo totalmente con esto, con una Iglesia del Evangelio, de los pobres. El Papa hace todo el llamamiento a la inclusión. Porque, ¿quiénes somos nosotros como iglesia para juzgar las opciones de los demás?. Porque acá no se trata de los sacramentos, de quién puede comulgar o no. Me encanta esta visión del Papa, su impronta. Es una apertura novedosa y hay que aprovecharlo, porque venimos de una historia de la Iglesia que ha sido muy linda, pero también ha tenido muchas equivocaciones. Y ahora tenemos un Papa abierto, que nos invita a las misiones, a salir a la calle, a una iglesia inclusiva. Yo quiero ser solado de Francisco. Yo me pongo el poncho de Francisco ¡y vamos para adelante!”.

La pasión por la comunicación no es algo nuevo en Daniel. “Con 14 años ya tenía un programa de radio, armado y guiado por mí. Lo hice en una radio local de San Martín, una radio trucha (y ríe), y después estuve en FM Galileo y en Portal del Sol (todas radios de la zona Este). Fui después párroco de La Paz durante 10 años y siempre la comunicación fue una herramienta”. También pasó por Luzuriaga, por la parroquia María Madre de la Iglesia, “y también coseché muchas experiencias lindas”.

Cuenta que estuvo cerca de la Iglesia desde muy chico, pero que su vocación definió cuando estaba terminando el secundario, en el Comercial de San Martín. “Tenía 18 años y estaba por entrar a la Facultad de Medicina. Pero el trabajo social me hizo pensar. Hice unas prácticas en el Hospital Central y me di cuenta que quería conectar desde otro lado y y el sentimiento fue muy claro, de una. Dejé mi novia, mi trabajo. Yo era sostén de familia porque mi papá había fallecido hacía poco y estaba trabajando en una fábrica y antes había sido canillita… pero mi vocación fue muy fuerte. He tenido muchas caídas, soy frágil como todos, pero nunca dudé de mi vocación”.

Dice que como hombre de la Iglesia “no me amedrentan las críticas. Soy un tipo que va de frente. Quiero mostrar otra Iglesia, una Iglesia que va adelante, que labura, que está en las calles”.

Las redes

El uso que el sacerdote Daniel Caballero le da a las redes no es algo nuevo. “Hace 10 años, cuando arrancó el tema de los youtubers, empecé a incursionar y me fue muy bien. Tuve una llegada muy linda con la gente”, recuerda.

Dice que le gusta “salir de lo rutinario del cura. Quería que vieran al cura la cercanía y no al cura allá lejos. Que vean que es uno más del barrio, un vecino que tiene una opción de vida distinta pero que, en definitiva, es un hombre que vive lo mismo que cualquier persona”.

Entonces Daniel se muestra “haciendo de comer, saliendo a trotar (fue maratonista durante varios años), que sepan mis gustos, mis dolores, mi fatiga. Además de evangelizar, mostrar también lo humano del sacerdote. Eso me ha dado muchos y grandes seguidores y algunas críticas también”.

Cuenta que no le costó mucho comenzar a utilizar Tic Toc. “Soy muy tecnológico”, dice, tanto que ya está mirando más allá. “Los chinos acaban de inventar una nueva plataforma que va a ser furor en un par de años acá”.

Con Tic Toc, “la estudié, primero. La plataforma tiene todo lo que tiene que tener una plataforma virtual. No necesitás editar los videos afuera, todo está dentro de la misma plataforma, con atajos, herramientas y accesorios que están muy buenos para alguien que se quiere iniciar”.

Claro, en las redes y Tic Toc hay de todo. “La mayoría solo muestra cuerpos, pero ahora una gran cantidad lo para ofrecer su trabajo. Y después hay otros, como nosotros, que aprovechamos esta app para evangelizar. Esto también te ayuda a divertirte. Todos sufrimos la soledad y el aislamiento y con esto te divertís bailando, haciendo payasadas…”.

Dice que le gusta “conectarme desde las redes sociales y dar la catequesis y la pastoral de modo virtual. Además esta pandemia ha afectado el ánimo de las personas y es una forma de poder dar aliento y esperanza”.

Sostiene que “yo jamás voy a la crítica. La sociedad necesita actores que alienten. Es importantísimo que se digan las cosas que hay que decir, pero hay que decirlas invitando al diálogo, a la comprensión”.

Para el padre Daniel hay algunos ejes básicos en su rol de sacerdote. Primero “la cercanía con los pobres. La iglesia estuvo toda la cuarentena abierta y atendiendo y se han multiplicado las familias que necesitan ayuda. Y me importa que haya gran cercanía afectiva, no solo de asistencia material”.

Otro de sus trabajos esenciales es “con los enfermos. Necesito conectarme desde los hospitales y clínicas con los profesionales de la salud y con los enfermos. Todas las noches me hago una ronda. Suelo ir disfrazado, vestido de payaso, llevando una canción, un helado, algo. Suelo hacer esas locuras en terapia intensiva. Más allá del rol de sacerdote, me gusta ese rol de animar”.

Las personas de las ciudades y pueblos del interior provincial ¿son más conservadoras?

No. Estas comunidades tienen un sentido muy bonito de la inclusión y lo comunitario. Los pueblos del interior son gente muy abierta. Es un mito. En centro, en la parte metropolitana, hay más gente conservadora, muy cerrada, muy obtusa, muy de derecha, que le cuesta mucho abrirse al dialogo. En estos pueblos la gente es más relejada, porque son vecinos de toda la vida”.

Y allí va el padrecito, vestido de cura, de payaso, montado en las redes con el poncho de Francisco. Va a dejar una marca en su comunidad, seguro.