La muerte continúa siendo un tema tabú y muchos buscan evitar referirse a ello en vida, debido a esto la pérdida de un ser querido puede ocasionar un fuerte golpe para los dolientes no sólo desde lo emocional, sino también desde lo económico.
En la actualidad, los montos que se deben afrontar para despedir a una persona pueden tener grandes variaciones según el servicio y la inhumación que se elija, pero lo seguro es que el número tendrá cinco cifras.
La costumbre de tener esta situación prevista parece corresponder a generaciones pasadas y ya no formar parte de los planes financieros de las familias más jóvenes, a no ser que se tenga coberturas a través de obras sociales o seguros de sepelio que sean brindados por algún ente financiero o laboral.
Honrar la vida
“La muerte es una cuestión más de la vida y debemos aprender a convivir con ella. ¿Por qué cuando muere algún presidente o famoso se lo despide con una gran ceremonia y no hacemos lo mismo con un familiar?”, se pregunta Guillermo Mangione, empresario fúnebre y tanatólogo, para responder hace una visión crítica del sector: “Si bien hay una cuestión de crisis económica, esto no quiere decir que no podamos honrar a nuestros muertos. Mucha gente lo ve caro porque no se le está brindando servicio, contención y confort”. Sobre esto Mangione advierte: “Un servicio mediocre puede provocar una afección tremenda para quienes sufren una perdida. Hay que ser empático porque el daño que le podemos causar a esa familia es muy grande. La ceremonia se debe realizar con un orden y respeto porque estamos trabajando con el dolor de la gente”.
Los ritos funerarios tienen tanta historia como la humanidad y existe una vasta bibliografía sobre el luto y las ceremonias de despedida, claro que también existen modificaciones según la cultura, credo e, incluso, modas. Sin embargo, el momento de un último adiós sigue siendo fundamental.
Al respecto, el tanatólogo advierte sobre los “funerales express” y concluye que el momento del duelo puede ser más traumático para quienes optan por evitar la velación.
En este sentido, Jorge Guzzo, vicepresidente de la Asociación Cuyana de Empresas Fúnebres, también pone de manifiesto la importancia de ofrecer un buen servicio y contener a las familias. “Si bien las familias siempre buscan precios, en épocas de crisis eso se incrementa. Sin embargo, el costo fijo de una empresa es el mismo, la importancia radica en brindar un buen servicio o no”, indica el empresario y, en consonancia con su colega, señala: “Hoy se estila la conducción directa hacia el cementerio o crematorio y eso puede ser muy perjudicial”
La cremación, una de las opciones en crecimiento
La cremación gana adeptos a la hora de darle un destino final a los restos y representa, a largo plazo, una diferencia monetaria ya que no se debe pagar el mantenimiento de un cementerio parque, aunque estos también ofrecen un espacio cinerario o columbarios donde se depositan las cenizas y luego se pueden visitar.
“El mundo va hacia la cremación no por crisis sino por la falta de espacio”, indica Celestino Secchi de la Cámara de Servicios Fúnebres. Sobre esto los tres representantes del sector consultados concuerdan.
Mangione agrega: “Los cementerios ya están abandonados. Con el ritmo de vida que se lleva actualmente, la gente comienza a ir cada vez de forma más espaciada. Esas tradiciones de ir todos los domingos ya no se llevan adelante y, seguramente, las generaciones futuras modificarán las ceremonias que realizamos en la actualidad”.
Por su parte, Guzzo agrega una cuestión de “tendencias” aunque considera que esta modalidad para darle un destino final a los restos de una persona se mantendrá. “En un momento fueron los cementerios parques, muchas familias los preferían porque tienen una estética distinta a la de los cementerios tradicionales. Ahora está el tema de la cremación y, seguramente, en un futuro aparecerá algo nuevo. Sin embargo, en cuanto se salga de la crisis probablemente algunos vuelvan a apostar por los cementerios parques”.
Nuevas tendencias y ceremonias por fuera de lo tradicional
Como toda industria, el negocio fúnebre también cuenta con innovaciones y nuevas tendencias. Si bien la cremación, actualmente, es una de las opciones más elegidas la disposición de las cenizas no es un tema menor. Aún no se ofrecen en Mendoza pero existen urnas de sal para quien tenga como última voluntad que los restos sean llevados al mar. También está una opción ecológica donde las cenizas comparten una urna biodegradable con semillas y de ella, al plantarla, puede crecer un árbol.
Incluso, para los más exóticos también el descanso eterno puede encontrarse en el espacio. El empresario multimillonario Elon Musk es quien lleva adelante este emprendimiento por un módico precio de cinco mil dólares.
Pero, volviendo a lo disponible en Mendoza, Mangione subraya: “Hace falta ganas, creatividad, imaginación y respeto”.
“Los servicios fúnebres se puede personalizar con lo que la gente pida, pero cómo se va a enterar si nosotros no se lo ofrecemos u orientamos. Así estamos limitando a las familias a manifestar sus sentimientos. También nos tenemos que encargar de conocer quién era la persona que falleció. Si el difunto tocaba en una orquesta ¿por qué no traerle a su orquesta para que toque en su despedida? ¿Por qué nos limitamos?”, asegura.
Una de las tradiciones que ha disminuido notablemente, es desarrollar el velorio en los domicilios particulares. Desde el sector señalan que cada vez tienen menos casos pero que aún se realizan en lugares alejados de la ciudad por una cuestión de distancia y comodidad.
Otra de las costumbres que se ha modificado está relacionada con el momento de la velación, las ceremonias cada vez se hacen más cortas. Los empresarios aseguran que, en muchos casos, no se trata de una decisión de la familia, sino que son las empresas las que buscan achicar costos. “Esto es perjudicial para el duelo”, advierte Guzzo. “Es un error creer que será menos doloroso”, agrega Magione.
Verse bien hasta el último momento
La tanotopraxia es un procedimiento que impide la descomposición de los cuerpos y tiene un costo inicial que ronda los seis pesos. A través de este procedimiento se prepara el cuerpo para que recupere el color de la piel y se lo deja en una condición de reposo, esto hace que la despedida sea menos traumática para la familia ya que el fallecido parece dormido.
Número finales
A la hora de la despedida el costo inicial con el que se debe contar ronda los $12 mil, esto sólo implica el traslado de un cuerpo desde el lugar donde falleció hasta una necrópolis, la disposición de un ataúd estándar y la gestión de los trámites. Es decir, en este caso no se desarrolla un velatorio.
Algunos cementerios privados ya ofrecen este tipo de servicios y se puede escoger por incorporar una vigilia sencilla de entre dos a cuatro horas que sólo se puede realizar en horario diurno, en este último caso, su valor se incrementa a unos $15.500 y $20.000 si se elige un féretro mejorado.
Si se busca una sala velatoria la escala de precios comienza entre los $24 mil a los $30 mil. Estas ceremonias pueden ir incrementando su valor a medida que se incluyen servicios o preferencias de las familias y llegar hasta a los $100 mil.
En cuanto al destino final, en el caso de optar por la cremación, su costo puede rondar los $15 mil, en este valor se incluye una urna para las cenizas.
Si la preferencia es inhumar el cuerpo se debe tener en cuenta que en un cementerio parque la parcela más económica cuesta $12.500, si se busca financiamiento la cifra se puede elevar a los $23 mil.
Cada vez que es utilizada se deben pagar unos $12 mil por la apertura, a esto se le debe agregar un costo de mantenimiento de unos $2.200 de forma semestral.




