La lavanda se consolida como la estrella de los jardines por su resistencia y aroma. Si tenés una planta de este tipo en tu hogar, aprendé una guía práctica sobre cómo podar lavanda y en qué época del año es mejor hacerlo.
Cuál es la mejor época del año para podar la lavanda
La lavanda es una de las plantas aromáticas más lindas y se consolida como la reina de los jardines. Cuándo es la mejor época del año para poder nuestra planta de lavanda

El momento ideal para podar la lavanda es dos veces al año: una en primavera y otra después de la primera floración en verano.
Con sus característicos tonos violetas, su follaje grisáceo y una fragancia inconfundible, la lavanda continúa en el podio de las especies más elegidas para vestir patios y espacios verdes.
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Su alta capacidad para soportar el calor y la sequía la convierte en una opción tan vistosa como rústica, siempre que cuente con luz solar directa y un suelo con buen drenaje.
Sin embargo, los especialistas advierten que el secreto de su longevidad radica en el mantenimiento: una poda a tiempo resulta fundamental para mantener su estructura compacta y estimular una floración vigorosa temporada tras temporada.
El momento ideal para podar la lavanda es dos veces al año: una en primavera y otra después de la primera floración en verano. Estos cortes ayudan a mantener el arbusto compacto, estimulan nuevos brotes y favorecen una floración más abundante.
Sin poda, los tallos pueden volverse largos y leñosos, lo que reduce la cantidad de flores.
Poda de primavera: se realiza cuando ya pasaron las últimas heladas. Se recortan tallos secos y se da forma al arbusto.
Recorte de verano: después de la primera floración se quitan las flores marchitas y se acortan ligeramente los tallos.
Evitar cortar la madera vieja: la base leñosa de la planta suele regenerarse con dificultad.
Mantener cortes regulares: ayuda a que la planta crezca compacta y saludable.
La poda de verano es más suave y tiene un objetivo claro: estimular nuevos brotes y, en muchos casos, lograr una segunda floración antes del invierno. De esta manera, la lavanda puede mantener su aspecto vistoso durante más tiempo en el jardín.
Además de la poda, la lavanda necesita algunos cuidados básicos para crecer fuerte. Entre los más importantes se destacan el riego moderado, suelos livianos y al menos seis horas de sol directo por día.
Cuando la poda se realiza correctamente, la lavanda mantiene su forma compacta, produce más flores y mejora la circulación de aire entre sus tallos, lo que también reduce el riesgo de enfermedades.
Fuente: tycsports.com
En pocas palabras
- Momento ideal: la lavanda se poda dos veces al año, en primavera y tras la primera floración veraniega.
- Beneficios: la poda mantiene el arbusto compacto, estimula nuevos brotes y promueve una floración más abundante.
- Cuidados básicos: además de la poda, la lavanda requiere riego moderado, suelo liviano y seis horas diarias de sol directo.