A la hora de meter las tijeras, es decir de época de poda, el laurel (Laurus nobilis) se destaca por su extraordinaria capacidad de regeneración y adaptabilidad, aunque no todo vale si se busca preservar su salud e intensidad aromática.
Si bien el laurel soporta cortes drásticos, el calendario marca el final del invierno y el inicio de la primavera como la ventana perfecta para su poda principal.
El laurel es una planta que resiste muy bien las podas, incluso aunque las realice una persona sin experiencia previa.
El laurel un arbusto o pequeño árbol que crece de forma natural en muchos lugares, es muy adecuado para plantar en jardines, ya que siempre tendrá hojas, conservando su valor ornamental durante todo el año.
Además de lo anterior, la mayoría de las especies de laurel pueden ser podadas en todo tipo de formas, ya que su copa se renueva con mucha facilidad, y con cada poda si se realiza correctamente se va haciendo más y más densa.
Si se arranca el laurel de un lugar del jardín y se va a trasplantar a otro, habrá que rebajar considerablemente la copa, para equilibrarla con el volumen de raíces que se ha conservado.
Un laurel joven que se extrae con toda su raíz casi no necesita ser podado, mientras que si es de mayor tamaño y sufre la amputación de raíces en el proceso de extracción, habrá que podarlo irremediablemente.
Si las raíces no son capaces de reponer el agua que se pierde a través de las hojas por evapotranspiración, el laurel se puede secar y morir.
En estos casos, siempre es preferible podar de más dejando solo unas pocas hojas que podar de menos, ya que este árbol rebrota con mucha facilidad aunque se elimine toda su copa.
Toda poda del laurel debe hacerse preferiblemente una vez que llegue la primavera y no vayan a producirse más heladas, o al menos no de forma continuada, o incluso mejor en verano.
Si por algún motivo debe hacerse antes, puede cubrirse la copa del árbol del laurel con una manta antiheladas, plástico de invernadero o similar.
Fuente: mundohuerto.com
En pocas palabras
- Mejor época: el final del invierno y el inicio de la primavera son ideales para podar el laurel, evitando heladas continuadas.
- Resistencia: el laurel es una planta muy resistente a la poda, capaz de regenerarse y adaptarse bien.
- Trasplante: al mover un laurel, es crucial rebajar su copa para equilibrarla con las raíces y asegurar su supervivencia.


