Nuestro país tiene dimensiones inmensas y sus rutas nacionales reflejan a flor de piel esa extensión. Algunas de ellas atraviesan provincias enteras, conectan ciudades clave y se convierten en verdaderos corredores turísticos y productivos.
Conducir por ella, puede parecer que no termina más. Allí el tiempo se hace eterno y las piernas se adormecen. Sin embargo, conocer cuáles son las rutas más largas del país no solo sirve para los amantes de los viajes, sino también para comprender la magnitud del territorio argentino.
Quédate en esta nota y te contamos cuál es el camino que hará que tus piernas se hormigueen y el tiempo frene.
La Ruta Nacional 40 (RN40) es la carretera más larga de Argentina y una de las más emblemáticas de Sudamérica por los paisajes que recorre, las condiciones extremas de altura que posee y la variedad de regiones que atraviesa de sur a norte a lo largo de la Cordillera de los Andes.
Tiene 5194 kilómetros de longitud y recorre once provincias (Santa Cruz, Chubut, Río Negro, Neuquén, Mendoza, San Juan, La Rioja, Catamarca, Tucumán, Salta y Jujuy). Fue construida en 1935, pero, hasta el año 2006, solo un 48% estaba pavimentada. Además:
El puesto número 2 se lo lleva la ruta Nacional 3: con casi 3.060 kilómetros, une la Ciudad de Buenos Aires con Tierra del Fuego. Pasa por Bahía Blanca, Trelew, Río Gallegos y termina en el extremo sur argentino. En algunos trayectos, no hay población por más de 200 kilómetros. Además, un 10% del recorrido es autopista.
Por último, el puesto número 3 es para... la ruta Nacional 34. También recorre cinco provincias (Santa Fe, Santiago del Estero, Tucumán, Salta y Jujuy) y llega hasta la frontera con Bolivia. Se extiende a lo largo de 1488 kilómetros y está pavimentada. Sin embargo, es una de las cinco rutas más peligrosas del país por la gran cantidad de accidentes que se registran en ella.
Sin duda, estas rutas son escenarios de paisajes únicos: la estepa patagónica, las sierras cordobesas, la puna jujeña o las llanuras pampeanas. Cada tramo ofrece una postal diferente, convirtiendo a las rutas más largas en parte esencial de la identidad nacional.