Crianza en tiempos de wifi

Creó una "escuela para padres" para criar distinto y poner límites sin perderse en el intento

Una psicopedagoga mendocina creó un entrenamiento parental de 10 semanas para fortalecer a los adultos que crían. Escucha, diálogo, límites y autonomía

Editado por Analía Doña
dona.analia@diariouno.com.ar

¿Cuántas veces escuchamos que los niños vienen al mundo sin manual de instrucciones? ¿Cuántas veces, ya como padres, nos vimos repitiendo frases o haciendo lo mismo que, como hijos, les cuestionamos a nuestros propios papás? ¿Cuántas veces perdimos la paciencia y cuántas otras nos pasaron por encima porque no supimos decir “no” a tiempo?

Para esos que prefieren ensayar en vivo y no seguir repitiendo el libreto que heredaron sin pedirlo. Para los que intuyen que pueden criar distinto y promover la autonomía de sus hijos, pero no saben bien cómo, una psicopedagoga mendocina creó una “escuela para padres”, un entrenamiento parental intensivo de 10 semanas -que arranca este 14 de octubre-.

Agustina Pérez es psicopedagoga, mamá de tres hijos y se define como una profesional de esas que “se salen del molde”, siempre buscando nuevas oportunidades. Después de años de trabajar en colegios, abrió su propio camino con mentorías destinadas a potenciar el valor de cada persona. Ahora comparte este entrenamiento para padres junto a su colega Sol Parisi.

Sol Parisi, la psicopedagoga "potenciadora de aprendizajes", que acompaña a la líder del proyecto, Agustina Pérez.

El objetivo, cuenta en una linda charla con Diario UNO, es fortalecer a los adultos que crían para que, partiendo de valores como la escucha y el diálogo, puedan hacerlo con más seguridad y límites y, al mismo tiempo, ayudar a sus hijos a ser cada vez más autónomos.

“Para tomar buenas decisiones, los chicos necesitan tener papás fuertes. Para crecer seguros de sí mismos, los niños necesitan esa seguridad”, explica Agus.

Criar, entre lo heredado, la culpa y los podcasts

Ser padre hoy tiene una particularidad que probablemente no tuvieron nuestros padres: nunca hubo tanta información disponible.

Hoy no solo contamos con la “crianza heredada” o la experiencia de nuestros padres. Hay libros, especialistas, redes sociales, podcasts, videos, teorías y consejos para prácticamente cada situación posible. Pero, a la vez, tenemos cada vez más inseguridades y cuestionamientos.

¿Hay que acompañar o dejar que resuelvan solos? ¿Hay que poner límites o estamos siendo demasiado autoritarios? ¿Hay que explicar todo? ¿Cuánto se puede decir que “no”? ¿Qué pasa si se frustran? ¿Y si se equivocan? ¿Y si hacemos algo que después les genera un trauma?

“Con mi marido nos hemos animado a rescatar de nuestros padres lo que tiene valor, pero también a preguntarnos qué podemos hacer diferente”, cuenta Agus. En su propia experiencia, dice, eligieron apoyarse en valores como la escucha y el diálogo, pero sin dejar de lado los límites y la autoridad.

Y aunque no se sienten “padres perfectos”, está lo suficientemente segura de lo que les funciona como para transmitirlo y, al mismo tiempo, ayudar a otros a encontrar su propia manera de criar.

“No podemos devolver lo aprendido, lo heredado de cómo nos criaron a nosotros. Pero sí podemos integrar lo que sirve y cuestionar lo que nos hace ruido”, explica.

La clave, plantea, es poder enriquecerse de las distintas formas de crianza para encontrar una propia.

Ni chicos de cristal ni pequeños adultos

En ese camino aparece una preocupación bastante común entre los padres: querer evitarles a los hijos el dolor, los tropiezos y las equivocaciones que ellos mismos atravesaron y, en el intento, terminar allanándoles demasiado el camino.

El problema es que, al hacerlo, también podemos impedirles que ganen la confianza necesaria para resolver por sí mismos las dificultades que la vida —aunque no nos guste— les va a presentar.

“Si les sacamos todas las piedras del camino, terminamos interfiriendo en su autonomía”, dice Agus —mientras esta madre que escribe siente el tirón de orejas—.

Y sí. Es difícil ver a los hijos equivocarse, verlos tomar una mala decisión. Es difícil dejar que un chico se frustre y muchísimo más difícil quedarse quieto cuando sabemos que podemos resolverle el problema en dos minutos.

Pero justamente ahí, sostiene la psicopedagoga, está una de las claves de la autonomía.

Darles pequeñas responsabilidades, permitirles hacer cosas por sí mismos y acompañarlos sin resolverles todo ayuda a construir algo que después necesitarán frente a desafíos mucho más grandes: la sensación de “yo puedo”, la confianza para afrontarlos.

“Cuando tengan desafíos, tendrán confianza para afrontarlos”, resume.

Poner límites sin perderse en el camino

Cómo poner límites. Cómo sostenerlos. Cómo decir que no sin sentirse culpables. Y, sobre todo, cómo no terminar perdiéndose en el camino. La psicopedagoga cuenta que esos son los principales temores de los padres que llegan al entrenamiento.

Y las respuestas no son fáciles de llevar a la práctica: “Las buenas decisiones son incómodas”, advierte. El desafío, agrega, es que el límite y la autoridad estén claros dentro de la familia: “Los chicos necesitan esa seguridad para crecer seguros”.

Porque criar con amor, escucha y atención no significa que todo tenga que ser negociable. Porque debe haber afecto, diálogo y empatía, pero también reglas.

“Es cansador, sí, pero cuando está claro que así son las reglas de la casa y hay un acuerdo tácito sobre ellas de parte de todos los integrantes, grandes y chicos, el adulto que cría puede descansar más”, plantea.

Hay otro criando en tu casa y tiene wifi

El entorno digital ocupa uno de los módulos específicos del entrenamiento. “Estamos criando con un tercero, que tiene wifi”, grafica Agus haciendo alusión a la tecnología.

El desafío ya no es solamente cuánto tiempo pasan los chicos frente a una pantalla; sino qué lugar ocupa ese estímulo dentro de la dinámica familiar y qué hacemos los adultos para construir un entorno que le permita al chico otras experiencias.

“Después pretendemos que el niño tenga ganas de sentarse a leer cuando tuvo la dopamina a full por el Youtube”, tira sin anestesia la psico.

Tips de crianza para todas las edades

No hay una receta que funcione para todas las familias ni una edad en la que la crianza deje de presentar desafíos. Pero sí hay tips para educar con conciencia, temáticas que se repiten a lo largo de la vida y herramientas que, aunque los chicos crezcan, pueden seguir aplicándose.

Las 10 etapas del entrenamiento de la "escuela para padres".

El berrinche de un chico de 3 años puede necesitar contención física. El de un adolescente puede requerir otro tipo de contención: sostener un “no” aunque la respuesta del otro lado sea un portazo.

No se trata de ir a las clases y esperar que algo cambie solo. “Criar es dejar de lado el ego, es priorizar al niño. Para eso, lo que nosotras buscamos es potenciar a los papás. Y el que hace el entrenamiento realmente tiene que involucrarse”, advierte Agustina.

La idea no es encontrar una fórmula perfecta. Mucho menos convertirse en padres que nunca se equivocan. Al contrario, parte de la propuesta consiste en aceptar que los adultos se desbordan, se contradicen, repiten frases que juraron no decir jamás y toman decisiones de las que después se arrepienten.

La diferencia puede estar en qué hacemos con eso. “Tenemos que tener en claro que, si estamos dispuestos a que nos cuestionen, vamos a crecer más rápido”, dice Agus.

No se trata de comprar un manual, pero sí de animarse a revisar el que recibimos, quedarnos con algunas páginas, arrancar otras y escribir algunas nuevas. Todo, partiendo del objetivo que plantea el entrenamiento: padres con más seguridad para educar; hijos con más autonomía y confianza.

En pocas palabras

  • Escuela para padres: una psicopedagoga mendocina creó un entrenamiento intensivo de 10 semanas para fortalecer la crianza y fomentar la autonomía infantil.
  • Herramientas de crianza: se enfatiza la importancia de escuchar, dialogar y establecer límites claros, integrando lo aprendido y cuestionando lo heredado para una crianza propia.
  • Desafíos digitales: se aborda la influencia de la tecnología en la dinámica familiar y la necesidad de crear entornos que promuevan experiencias alternativas para los niños.
Resumen generado por Thinkindot AI

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