Leticia Verónica Zabala tenía 43 años y cinco hijos; el último, una bebé que apenas llegó a conocer porque cuando nació ella ya estaba contagiada de coronavirus. Ingresó al Hospital Italiano con diagnóstico de Covid el 28 de abril, su estado empeoró producto de una neumonía bilateral y falleció el miércoles 2 de junio.

Su caso se conoció porque su esposo, Ariel Linardelli, presentó un recurso de amparo en la Justicia mendocina para que se le permitiera tratar a su esposa con dióxido de cloro, una sustancia no autorizada por los organismos oficiales y que está envuelta en controversias porque hay quienes defienden su uso. En su afán por salvar a su esposa, Linardelli incluso desafió públicamente a las autoridades sanitarias para que explicaran el porqué de la negativa. El recurso de amparo de Linardelli fue apoyado por el médico sanrafaelino Luis Rogelio Gettor.

Sin embargo la jueza que entendió en la causa, Alicia Boromei, falló en contra de la medida el 19 de mayo último, entendiendo que era riesgoso para la salud aplicar un tratamiento que no está aprobado por la ANMAT (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica) y que según el especialista convocado para dar su opinión- el doctor Sergio Saracco- dicho tratamiento es tóxico.

En los fundamentos de su fallo la jueza Boromoei detalla los motivos por los cuales falló en contra del pedido del esposo de Leticia.

  • En primer lugar la jueza destaca que el Hospital Italiano se niega a acceder al pedido del marido de la paciente por considerarlo riesgoso. El director médico, Pablo Pescetti, deja en claro que "el dióxido de cloro, no es un medicamento; es un producto químico que no cuenta con estudios que demuestren su eficacia para el tratamiento de Covid u otras enfermedades y no está autorizado para la aplicación en humanos por su grado de toxicidad, según múltiples referencias bibliográficas y opinión de expertos en el tema. También agrega que en el Hospital Italiano no ha sido aplicada dicha sustancia porque corre un grave riesgo la salud general de los pacientes y los médicos y porque es una práctica médica prohibida".
  • En segundo lugar destaca que tanto el director del hospital, como el doctor Saracco, destacan que el dióxido de cloro no ha sido autorizado por la ANMAT.
  • También se agrega en los fundamentos que tanto la Organización Panamericana de Salud (OPS) como la Administración de Alimentos y Medicamentos de los EEUU (FDA) y la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios de México (COFEPRIS), no han autorizado su uso.
  • En cuarto lugar la magistrada destaca la opinión solicitada al doctor Saracco quien sostiene que el dióxido de cloro "es un desinfectante, altamente tóxico y que puede inclusive causar la muerte del paciente. Es una sustancia no autorizada por organismos de la salud provinciales, nacionales ni internacionales. No existe prueba científica que avala su utilización con efectos curativos en los pacientes con Covid".
  • En contraposición, el médico que presenta el amparo Luis Rogelio Gettor opina lo contrario, pero la jueza meritúa que la opinión de Saracco se ajusta al caso porque es Toxicólogo, especialidad directamente al caso mientras que Gettor es médico emergentólogo. En el fallo la jueza Boromei establece: "No es una cuestión menor cuando estamos discutiendo de la aplicación de una sustancia, ya que no ha sido reconocido como remedio o medicación por los organismos existentes al respecto, a la que se la pretende aplicar frente a una enfermedad causada por un virus, concretamente, coronavirus. Sin que esta valoración importe desmérito a la especialidad del doctor Gettor, lo cierto es que no se trata de un especialista en la materia, no es un biólogo, virólogo, bioquímico especialista en virología, entre otras especialidades, que con carácter científico hubiera afirmado que, los estudios de dichas especialidades, han logrado demostrar, científicamente, que esta sustancia cure el coronavirus, que no tiene severas deficiencias metodológicas".
  • La magistrada incluso sostiene que el doctor Gettor "carece de revisión por pares especializados, y lo que es más grave, presenta signos de ignorancia y arrogancia médica, que en forma alguna me autoriza, como juez, a autorizar la suministración del dióxido de cloro a la esposa del actor".
  • En tanto, "el testimonio del doctor Saracco, especialista en Toxicología y con una larga trayectoria en la materia, ha sido preciso en las contraindicaciones, comprobadas científicamente, de la aplicación de dicha sustancia, por su toxicidad y riesgo para la salud de los pacientes, insistiendo en la falta de estudios serios, profundos que lo autoricen a pacientes con Covid".
  • Por último Boromei suma las indicaciones del Ministerio de Salud de Mendoza que adjuntó informes donde indica no consumir productos que contengan dióxido de cloro.
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Un momento feliz de la familia Linardelli Zabala. Aquí está la fallecida Leticia junto a su esposo Ariel y los hijos de ambos: Matías, Julieta, María Gracia, y Faustino. Aún no había nacido la pequeña Justina, que tiene apenas dos meses.

Un momento feliz de la familia Linardelli Zabala. Aquí está la fallecida Leticia junto a su esposo Ariel y los hijos de ambos: Matías, Julieta, María Gracia, y Faustino. Aún no había nacido la pequeña Justina, que tiene apenas dos meses.

De acuerdo a este fallode la jueza Boromei del 19 de mayo, el hospital no aplicó el compuesto químico a Leticia Zabala. Finalmente este miércoles 2 de junio, falleció luego de haber estado internada desde el 28 de abril. Era mamá de los niños Matías, Julieta, María Gracia, Faustino y la pequeña Justina, de apenas dos meses.

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