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Coronavirus: el pedido de ayuda de dos mendocinos varados en Monte Hermoso

Editado por Raúl Adriazola
adriazola.raul@diariouno.com.ar

Algún día nos preguntaremos -con suerte- ¿dónde estabas cuando comenzó la cuarentena?. Allí se abrirá una especie de Caja de Pandora con millones de historias. Una de ellas será la de dos mendocinos que apostaron a las conocidas vacaciones gasoleras, donde se estiran las visitas con alguna changuita ocasional para seguir disfrutando. Y aquí comienza la desventura, porque a Renzo y a Walter los sorprendió el aislamiento obligatorio en Monte Hermoso y ahora necesitan desesperadamente volver, al quedarse sin medios ni sustento.

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"Nuestra situación es complicada, ya que estamos aquí en Monte Hermoso con la plata justa para el combustible del regreso, pero no podemos hacerlo porque no nos van a dejar pasar por las otras provincias. Necesitamos que nos ayuden con algún tipo de autorización para poder ir directo a Mendoza", explicó Renzo Oldra, de 26 años, que agregó: "Queremos volver como sea. Si hay que dejar la camioneta y venir a buscarla después, no hay problemas, porque ya no tenemos ropa abrigada y la estamos pasando mal".

Renzo Oldrá y Walter Fiocchetta están viviendo en un furgón Renault Traffic, aunque ahora, gracias a la buena voluntad de una pareja de encargados de un camping, por lo menos pueden estar en el predio, usar los baños y no ser perseguidos por la policía, por romper la cuarentena dispuesta el 20 de marzo pasado por el Gobierno nacional.

"Gracias a Santi y Brenda, del camping del club Suteryh, no estamos en la calle. Nos dejaron quedar y ya estamos un poco más tranquilos. Algunos vecinos nos ayudaron con algo de comida y algún abrigo, ya que vinimos con ropa de verano y acá cerca del mar hace más frío", contó Renzo.

Los dos mendocinos, amigos del barrio Loyola, de Carrodilla, se fueron a la aventura al balneario del sur bonaerense, cercano a Bahía Blanca, y para los gastos hacían changas, como bacheros en restoranes, jardinería, mecánica, y así fueron tirando.

Un concesionario cordobés de un parador de playa los alentó a quedarse hasta Semana Santa, que junto al feriado largo del 2 de abril es cuando vuelve una buena cantidad de turistas. Pero el coronavirus cambió todo el panorama, y el cordobés no retornó nunca, y los muchachos quedaron varados y sin poder salir del lugar.

"Nos está faltando la comida ya, y a veces nos alimentamos gracias a la ayuda de la gente de acá, que es buenísima. No tenemos posibilidad de trabajar, ya que no se puede salir y no hay turistas, y nuestro ahorros son pocos. Por eso pedimos a alguna autoridad que nos auxilie de alguna forma para volver a casa", concluyó muy preocupado Renzo.

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