Hoy por hoy el propio trajín y angustia que genera la amenaza del contagio con coronavirus, no nos hace tomar dimensión de que estamos viviendo momentos históricos. Entonces, cuando pase el tiempo estas horas quedarán registradas y difícilmente olvidadas, y hasta parecerá haber vivido una novela, al estilo García Márquez. Ni imaginar qué sello distintivo tendrán aquellos niños que nacieron en tiempos de esta cuarentena, como los 910 bebés que llegaron a este mundo en Mendoza en estas últimas semanas. Justina es uno de ellos, de apenas unas horas de vida ya que nació este miércoles.
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Desde que se decretó la cuarentena y el aislamiento social, con la casi total paralización de toda actividad, y las más básicas orientadas a la preparación para tratar de frenar la ola de contagios del Covid-19, la situación que han tenido que vivir aquellas futuras mamás, sus necesidades de atención médica, han sido muchas y seguramente postergadas.
Los nacidos en cuarentena
Según datos oficiales, la cantidad de nacimientos en los hospitales públicos, dependientes del Gobierno provincial, desde el 20 de marzo, cuando se decretó el aislamiento social preventivo, ha sido de 910.
El detalle de cómo ha sido la distribución, es el siguiente:
La historia de Justina
Dentro de los tantos nacimientos ocurridos en Mendoza, uno de ellos fue el de Justina, que vino al mundo este miércoles en el Hospital Español, dentro de estrictas medidas de profilaxis. Nació por cesárea, a las 10.23, pesó 3,220kg y midió 49cm. Junto a su mamá Sofía, ambas descansan ahora, más tranquilas en un hospital con pocos pacientes y muchísima asepsia y control.
"La principal diferencia con los partos anteriores, es que a mi marido no lo dejaron entrar a la sala de partos", dijo Sofía Cafaro (33), a modo de pequeño reproche por la situación, extrañando la compañía de su esposo Nicolás Romano (34) en el tenso momento en que ingresó al quirófano.
"La internación del hospital fue bastante cuidada, te toman datos y temperatura para entrar. Los trámites para ingresar fueron ágiles, ya que no hay mucha gente internada. Todos los enfermeros y médicos están estrictamente con barbijos y guantes, y hablaban los médicos de la falta de insumos respecto al material descartable", reconoció Sofía.
Seguridad extrema y controles
"Otro de los temas que charlamos con el personal de salud fue sobre las personas a las que le dio positivo (el estudio sobre coronavirus), en este hospital, después de haberles dado negativo en una primera toma. Por eso decían que es muy importante contar con las medidas de seguridad en todo lo que son barbijos y guantes, y ambos que sean como los que se usan para el HIV, impermeables", comentó la joven mamá de tres niños, ya que tiene a Juan Cruz, de 11, y a Josefina, de 1 año y 8 meses.
Respecto a los controles que se realizan antes del nacimiento, éstos sufrieron mella debido a la cuarentena. "A los últimos estudios me los suspendieron, solo la fui a ver a mi doctora una semana antes del parto, y me vine a sacar sangre acá (al Hospital Español), pero lo bueno es que los laboratorios están sobre la calle San Martín, así no tenés que entrar al hospital", relató Sofía.
El lógico factor miedo
Respecto a los temores por la situación de pandemia en que se iba a producir el parto, Sofía recordó: "Te cuento que con todo esto, lo que una ve en las noticias, la verdad es que nos tenía bastante preocupados, por miedo al contagio, y porque tampoco sabés si todos los trabajadores de la salud tienen hecho los tests".
"Con esto que cerraron la Clínica Francesa porque había médicos infectados, te agarra un miedito bárbaro, más cuando sabés que vas a tener un bebé, y que vienen sin defensas casi", confesó Sofía.
"No dejan que venga nadie de visita al hospital, solo la persona que te cuida. No hay visitas ni siquiera de los hermanos. Sobre cómo le van a hacer los controles, que son uno por semana, aún no hemos hablado con el pediatra, va a estar complicado poder traer a la beba. Hoy ya le colocaron una vacuna y le hicieron el primer control", explicó la mamá de Justina, la recién nacida.
Finalmente, comentó: "Están viendo que si está todo bien me puedo ir antes. Me dijeron que si está todo bien, en 36 horas me dan el alta. Es que no quieren que haya mucha gente en el hospital", concluyó Sofía, la feliz mamá de Justina, la beba nacida durante la "pandemia grande".




