Pandemia

Coronavirus en Mendoza: el Flaco Suárez, entre el dolor de Ecuador y la preocupación argentina

Lee. Lo intenta al menos “pero me cuesta mucho concentrarme por esta angustia que me cargo”. Han muerto amigos suyos y otros sufren. Ernesto Suárez, el Flaco, cumplió 80 años en enero, es el artista más reconocido de Mendoza y, desde su casa, intenta acomodar la angustia en estos tiempos de pandemia por el coronavirus.

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Acá estoy, como todos, angustiado. Pensando en que no es casual lo que está pasando. Esto no es por los chinos ni por los yankys, es por la destrucción del planeta. Lo siento como una señal, estamos jugando con fuego”, dice.

“Estamos mojándole la oreja a la tierra y el planeta da sus repuestas. Chaplin ya lo dijo en 1926, el principio del consumismo es el principio de la destrucción”, añade.

Sostiene que “me parece terrible el mundo que le dejamos a nuestros hijos y nuestros nietos. Es espantoso y eso me angustia más que el presente”.

Trata de leer. Está “guardado”, acota, “cocinando con mi mujer, que es algo que hace mucho no hacíamos”, mientras acomoda las cargas de la actualidad.

-Los artistas son los primeros que sienten el impacto de una crisis como esta, ¿no?

-Sí, pero los barrios más marginados están igual que nosotros. Ellos están peor, los artistas estamos acostumbrados. Yo, para vivir del teatro, me cagué de hambre durante 20 años, estuve en el exilio… Esta es una sociedad donde el artista independiente sufre. De 1.000 tipos que van a la televisión solo queda uno solo a los 10 años, el resto desapareció. Los artistas sufrimos en este momento, pero yo estoy acostumbrado. Elegir trabajar sin patrones, haciendo lo que te gusta, es muy difícil en este mundo y en momentos como este se agudiza la cosa. Este momento es muy grande y muy destructivo, pero en la historia de la humanidad han habido otras pestes terribles, que han matado a millones de personas.

El Flaco vivió muchos años en Ecuador, durante los años nefastos de la dictadura. Hizo de esa, su segunda patria y sembró decenas de amigos y formó a muchos actores. Antes de este presente impiadoso, volvía periódicamente a reencontrarse con ellos. Ese Ecuador donde la peste está haciendo estragos.

“Amo Ecuador, Guayaquil, tengo montones de amigos allí. Hablo con ellos todos los días. Hay dos que están saliendo del coronavirus. Hay un compañero que tuvo a la hermana fallecida en la casa durante 4 días y recién después la vinieron a buscar. Es terrible eso. Hay otro que tiene a su hermana enferma y son 14 personas que viven juntos en la misma casa. Acá tenemos el aburrimiento, el tedio y la desesperanza, pero lo que está pasando en Ecuador es terrible”, relata.

Sostiene que, comparándolas con otros países, “las medidas de nuestro gobierno me parecen buenas. Hay una preocupación y una ocupación de la cosa, están trabajando. El Presidente y la mayoría de la gente de la oposición se han puesto codo a codo. No como Bolsonaro o Donald Trump, que todavía dicen que esto no existe. Acá están haciendo las cosas prolijas, aún cuando todavía no ha llegado lo peor”.

Ecuador: "Lo terrible no es morirse, sino que no te entierren"

La charla con el Flaco rebota en una casa en Guayaquil, la capital ecuatoriana.

Pepe Saltos Palma (40), uno de esos amigos de Suárez, habla desde allá.

Pepe tiene coronavirus y su mujer también. Dice que cuando comenzaron con los síntomas “preferimos quedarnos en la casa, porque el sistema de salud está totalmente colapsado e ir a los hospitales es exponerse aún más”. Entonces “nos curamos con cosas naturales. Té de eucaliptus, gárgaras de agua, sal y limón y tomar agua caliente cada 15 minutos”, cuenta.

Expresa que “a mi mujer le agarró más suave, pero yo estuve bastante mal unos 4 días. Ahora ya estoy mejorando”.

Pepe es teatrero y la mayoría de su actividad era en la calle. Ha perdido ya a muchos amigos por la pandemia, pero dice que “ahorita lo más terrible no es el asunto de morirte. No, eso no es lo terrible. Lo tremendo es que, cuando te mueres, no tienen cómo llevarte a enterrar rápido. Eso es lo chocante para la psiquis de todos. Eso pone mal a todo el mundo” y agrega que a los fallecidos “los ponen en containers y los llevan a sitios alejados sin tratamiento adecuado. Los containers van regando por las calles los líquidos de los fallecidos, que han estado en las casas por días, sin refrigeración ni nada”.

Cuenta que “tengo un compañero actor que tuvo al cuerpo de su hermano 7 días en la casa y no había cómo darle sepultura”. Los casos como estos son innumerables.

Para Pepe los números que da el gobierno no son reales. “Dicen que en Guayaquil hay 1.500 muertos, pero desde el sector de salud dicen que hay entre 5.000 y 6.000”.

Además afirma que la situación política es caótica, que los ministros se contradicen y que “el presidente no dice nada y cuando habla lo hace desde lugares siempre distintos”, sosteniendo que los informes son “en cadena clandestina”.

Para el artista las medidas de prevención se tomaron muy tarde, cuando ya el virus había ganado terreno en Ecuador.

“Acá puedes salir a la calle de 5 de la mañana a 2 de la tarde y la cuarentena comenzó el 17 de marzo, cuando ya había fallecidos”, manifiesta.

Además considera que el primer error fue no aislar a quienes llegaban del exterior, que no se suspendieron los espectáculos públicos, ni el fútbol ni las fiestas y que, incluso una de ellas, fue clave para que estallaran los contagios debido a que había muchas personas que habían regresado del extranjero.

Pepe y su mujer viven “con los alimentos que nos quedaban ya que, justo 5 días antes de la cuarentena, mi mujer estaba por abrir un local de comidas y esa mercadería es la que estamos consumiendo, pero creo que no nos queda más que para otros 5 días”.

La asistencia a sectores carenciados es nula y los artistas también han quedado totalmente desprotegidos.

“La situación es terrible. Está todo colapsado y sin abastecimiento”, concluye.