Sociedad Contagio
Aislamiento

Coronavirus: Por qué se establecen las cuarentenas

Por UNO

La aparición del coronavirus en la ciudad china de Wuhan y la inmediata entrada en cuarentena se convirtió en noticia mundial rápidamente. Luego lo mismo pasó con el crucero Diamond Princess y un hotel español en Tenerife. Pero las cuarentenas no son estrictamente de 40 días y no comenzaron con el Covid-19.

Te puede interesar: Abrieron inscripciones para trabajar en tribunales: cómo participar 

Antes de la aparición del coronavirus, a lo largo de la historia se han acordonado muchos puertos y ciudades para frenar la lepra o la peste. Pero ¿por qué se fijó un periodo de 40 días?.

El aislamiento como método para evitar la propagación de una enfermedad es tan antiguo como las epidemias; en los textos más lejanos, desde los papiros egipcios al libro del Levítico, ya hay referencias a la lepra y a la importancia de mantener alejados a los enfermos. Pero será la terrible peste negra la que, a finales del siglo XIV, propiciará el concepto de aislar a personas sanas.

El edicto de la ciudad de Reggio (1374) fue el primer cordón sanitario de la historia; amparándose en él, Venecia y Génova cerraron sus puertos a los barcos que venían de zonas infestadas y les impuso un periodo de 10 días de observación; tres años después, en el puerto de Ragusa, el aislamiento se ampliaría a 30 días; y en la Marsella de 1383 se terminaría fijando en 40 días. Había nacido la cuarentena.

¿Por qué 40 días? Entonces se creía que era el plazo en el que se había pasado la fase crítica de la enfermedad, pese a que no se conocían los agentes microbianos que la transmitían. Pero también se ampararon en el simbolismo del número 40: los días que duró el diluvio, los días que estuvo Jesús en el desierto, los días que dura la Cuaresma…

En 1576, el miedo a la peste hizo que Milán se declarara en cuarentena, y un solo miembro varón de cada familia podía salir a comprar alimentos una vez al día.

En los siglos siguientes, a las amenazas de la peste y la lepra se sumaría también la del cólera, y los reglamentos de cuarentena se fueron haciendo más y más complejos; ya no se aislaba solo a los que venían de fuera: también se detenía -y ejecutaba- a quienes abandonaban las ciudades por temor al contagio y a que terminaran propagando la epidemia.

Muchas veces, la eficacia de estos cordones sanitarios era más que dudosa; por ejemplo, se decretó una cuarentena en Filadelfia por fiebre amarilla, pese a que el agente transmisor era un mosquito.

Aproximadamente a finales del siglo XIX cuando se identificaron los patógenos causantes de estas enfermedades, se perfiló el concepto de incubación y se demostró cuáles eran las vías de contagio y prevención.

Otro ejemplo emblemático fue, ante el temor a que los tripulantes del Apolo 11 hubieran contactado en la Luna con patógenos extraterrestres, al volver a la Tierra les pasaron trajes de aislamiento biológico y los trasladaron al diminuto Módulo Móvil de Cuarentena, en el buque de rescate USS Hornet. Pasaron 21 días en régimen de aislamiento. A partir de la misión del Apolo 14, la NASA concluyó que no había amenaza biológica en la Luna y se suprimió la cuarentena. Sí hay un protocolo de cuarentena para futuras misiones a Marte.

 Embed      

Mary Mallon pasó a la historia como María la Tifoidea. Esta cocinera irlandesa era portadora sana del tifus: nunca tuvo síntomas, pero lo contagiaba; dejó un reguero de enfermos en las casas en las que trabajó. En 1907 se la identificó como responsable del contagio a 53 personas -tres de las cuales murieron- y estuvo tres años en cuarentena en un hospital. Salió y provocó un nuevo brote al incumplir su promesa de no trabajar como cocinera. Ante su negativa a seguir las normas para evitar el contagio, terminó aislada hasta su fallecimiento, en 1938.

Fuente: El País

Temas relacionados: