Noé soñó un viaje, al confín del mundo. Su Arca: una moto de 125cc de cilindrada. Este Noé es mendocino, de San Martín, para más datos. Nada pudo frenar al principio su ilusión de recorrer todo el continente, hasta Alaska, y llegó hasta México, sumando 32.000 kilómetros. Luego apareció la maldición bíblica del Covid-19, y todo el contexto cambió, el sueño se transformó en letargo, paisajes desolados, y la gente, antes amable, se volvió desconfiada. Nuestro aventurero y su Yamaha "Perlita" supo que se había terminado el periplo. Pero sólo por el momento. Noé Maschi ya está de retorno en su casa de San Martín y tiene planeado continuar cuando termine la pandemia.

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“Decidí volver, en primer lugar, porque se declaró el Estado de Calamidad a nivel mundial. Al principio esperé por unos dos meses en Guatemala pesando que esto podía llegar a mejorar, ya que este país no tenía tantos casos. Después comenzó a crecer y se puso más tenso el ambiente, y al no poder circular entre los departamentos y hacer turismo, estaba encerrado en la capital" explicó Noé, el sanmartiniano que comenzó su periplo por Sudamérica -buscando llegar a Alaska- el 13 de marzo de este año. De Guatemala se fue a México forzando la situación y negándose a parar, pero allí encontró el punto más al norte de su viaje, que pasó por Brasil, norte de Chile, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica, Honduras, y los mencionados Guatemala y México.

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La pandemia mundial del coronavirus hizo que todo el contexto del mundo cambiara y también el ideal que motivó el viaje de Noé. "Dentro de lo social la mística del viaje se perdió, porque con el encierro no se puede encontrar la cultura base de cada país, sólo hay personas con miedo a este virus que va andando por ahí, y no te deja ser libre. Cada día todo se ponía más pesado, más tenso, y duro para mantenerse. Eso te generaba una carga psicológica, al ver que se empezaban a cerrar fronteras y estar lejos de casa", explicó el amante de los fierros, de 29 años de edad.

Maschi ingresó a México desde Guatemala por Tabasco, y luego hizo más de 1.000 kilómetros hasta Quintana Roo. "Por cualquier punto que ingreses a México te cobran 400 dólares, excepto en Quintana Roo, que es libre de impuestos. Por eso fui a Playa del Carmen y a Cancún, donde me devolvieron ese dinero", explicó el motociclista, hincha de River y del Atlético San Martín.

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Un largo retorno a casa

"Durante cuatro meses no se podía hacer nada, había que estar encerrado, y eso frenó bastante el viaje que había soñado. Entonces decidí que en este tiempo de cuarentena hacerlo en familia y volver a casa", detalló Maschi, que agregó: "También aprovecho a hacer algunas cosas que tenía pendiente, y a recuperar mi economía. Vine de sorpresa, no me esperaban. Tuve que hacer los 15 días de cuarentena en el hotel Arena Maipú, y así volví a mi rutina".

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Una vez tomada la decisión de retornar, Noé se puso en marcha para hacerlo. "Hablando con la embajada argentina, me informaron que había un vuelo de repatriación desde Cancún, en Quintana Roo. Como yo andaba con mi moto, me animé a ir para allá, hice 1.700km, rodeando el territorio de Belice, porque ellos mantienen sus fronteras cerradas", explicó.

Luego llegó un vuelo de 16 horas con una mínima merienda, y otras 26 horas en micro desde Buenos Aires a Mendoza, con un servició gastronómico muchas más frugal. "En el vuelo nos dieron un juguito, unos pancitos, pastrafrola y no mucho más. En el bondi fue peor, dos sandwichitos de miga y una botellita de agua. No se podía bajar para nada del micro y el viaje se hizo interminable", contó.

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Noé se encargó de aclarar que este no ha sido el fin de su viaje, sino tan sólo una postergación de su sueño: llegar a Alaska en su moto blanca. "La moto quedó en casa de unos amigos motoqueros de Cancún, donde está segura, tapadita, esperando que vuelva a buscarla. Calculo que en un año o año y medio podré retornar para continuar el viaje, esperando encontrar a una sociedad desintoxicada de este tema y que se pueda disfrutar del viaje como era antes", concluyó el aventurero mendocino.

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