El pasado viernes salía a la luz una dura realidad, mostrando la cara más cruel de la pandemia y el abandono, en este caso de los ancianos, donde una organización solidaria pasó a la acción para salvar de la miseria a dos abuelos, hermanos ellos, en una finca de Colonia Segovia, Guaymallén. Se trata de Ana María y Félix Manuel Fernández, de 80 y 81 años respectivamente, quienes gracias a la Asociación Corazones Solidarios y la pequeña dotación de los Bomberos Voluntarios de Tupungato han retomado una vida un poco más digna desde este pasado fin de semana.

Gracias a la difusión de un video, que se hizo viral, mucha gente se movilizó para ayudar a los octogenarios hermanos Fernández, y el domingo, desde las 8 y hasta las 19 estuvieron trabajando en la reconstrucción de la precaria vivienda rural, desinfectando y desratizando el lugar, además de proveyéndoles mercadería, ropa y ropa de cama.

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Campaña solidaria

Claudia Carrasco, de la Asociación Corazones Solidarios contó cómo fue la intervención del noble grupo de trabajo en casa de los abuelos. "Fue un trabajo mucho más grande de lo que pensábamos. Se hizo un sacrificio muy grande entre todos. Estaba todo lleno de ratas", detalló Claudia.

"Primero se sacó todo afuera, se desinfectaron los muebles que se pudieron recuperar, y se taparon con cemento la gran cantidad de huecos que había en las paredes, todos nidos de ratas", continuó la solidaria mujer, horrorizada por las precarias condiciones en que estaban los abuelos, con los que había tomado contacto tiempo atrás, pero luego, por la pandemia no había vuelto a ver.

Por su parte, Carlos Félix, director de la Asociación Bomberos Voluntarios de Tupungato expresó: "Nosotros estamos trabajando de a poco con el entrenamiento para ser homologados, pero siempre nos sumamos para las acciones solidarias. Este domingo nos fuimos de un extremo a otro de Mendoza -de Tupungato a Colonia Segovia- para dar una mano. Gracias a Ddios, y con la ayuda de un camión cisterna que aportó la Municipalidad de Guaymallén pudimos lavar íntegramente la casa de los abuelos y luego tapar agujeros de las paredes", explicó.

Se viene una segunda visita

"Quedó la casa desinfectada, y ahora tenemos que hacer en una segunda etapa el contrapiso de las dos habitaciones. (A los abuelos) los hemos acomodado en un lugar de la casa bastante lindo, con todo ordenadito; con colchones, sábanas, y frazadas y ropa nueva", explicó Carrasco, que se extendió anticipando que "este martes ) vamos a ir a higienizar a la abuela. Ya le hicimos algo este fin de semana, cuando le cortamos el pelo".

Finalmente, Claudia Carrasco agradeció el apoyo incondicional de los bomberos tupungatinos. "Queremos destacar la labor de los Bomberos Voluntarios de Tupungato, ya que los trajeron en una camioneta desde allá, y nosotros tuvimos que juntar plata para pagarles el pasaje de vuelta. Considero que tendríamos que hacer una campaña para poderlos ayudar para que sigan apoyando este tipo de cosas solidarios", concluyó.