Caminar por la calle Patricias Mendocinas, en pleno centro de la Ciudad de Mendoza, se convirtió en una experiencia donde el sonido del tráfico compite mano a mano con el zumbido de las patilleras. Se da un fenómeno urbano sin precedentes y con varias interpretaciones posibles: 15 barberías concentradas en apenas tres cuadras.
Entre Barcala y Las Heras -unos 400 metros-, la aglomeración genera una fuerte competencia, al punto de que los barberos salen a la vereda a captar clientes de las paradas de colectivos y comercios cercanos.
Hay tramos donde un mismo dueño maneja hasta cuatro locales continuos, armando un circuito express que aprovecha el flujo constante de gente que baja de los micros o camina por la zona.
Cortar el pelo hasta a los pelados
La escena tiene sus propios personajes y códigos. Con tanta oferta pegada pared con pared, la competencia se mudó a la vereda. Ahí aparecen los "arbolitos de la tijera": jóvenes que, con peine en mano, frenan a los peatones al grito de "corte, corte" ofreciendo un turno inmediato.
Para la multitud que circula a diario, es la oportunidad de emprolijarse al paso y para los chicos detrás de la silla, la única forma de garantizar el sustento del día.
Entre la salida laboral rápida y las jornadas maratónicas
Es la respuesta a una coyuntura de bolsillo flaco: un oficio de rápido aprendizaje que funciona como salida laboral para la juventud. Con un promedio de edad que ronda los 23 años, muchos se lanzan al ruedo tras realizar cursos de tres meses.
En un mano a mano con Radio Nihuil, Lucas, de 23 años, representa la rutina de esta nueva camada. Cumple jornadas maratónicas de 12 horas y media para aprovechar las horas pico de movimiento en el centro. Su esquema de trabajo es el clásico "50 y 50": la mitad del valor del corte va para el dueño del local y la otra mitad le queda a él.
"Se saca plata, pero tenés que estar. Como en todo laburo, hay que meterle". Y la jornada no siempre termina cuando baja la persiana: al cerrar sube a la bicicleta para hacer cortes a domicilio y sumar unas fichas extra a su sueño de abrir un local propio en el plazo de un año.
El modelo de negocio se sostiene sobre dos modalidades: el porcentaje compartido o el alquiler directo de la "sillita" por un monto fijo semanal, que suele rondar los $50.000. Para los dueños de los locales, que muchas veces ni siquiera cortan el pelo, el reto pasa por cubrir alquileres céntricos que a veces superan holgadamente el millón de pesos mensuales.
Por eso, las tarifas se mueven en un rango muy marcado para no perder clientes: el corte básico arranca entre $8.000 y $10.000, mientras que la opción con barba asciende a $12.000. Los trabajos más complejos, como tratamientos, parten desde los $15.000, y los alisados o platinados muy demandados por los más jóvenes pueden llegar a los $25.000.
La resistencia rolinga: "Acá no hay barberos, hay rock and roll"
En medio del mundo de luces LED, sillones y navajas de última generación, la calle Patricias guardó una resistencia generacional. En una charla para Radio Nihuil, Sol contó que está al frente de "La Peluquería del Rock", un local con más de 20 años en la misma cuadra que sobrevive marcando la cancha frente al avance de los nuevos locales.
A diferencia de los recién llegados, Sol marca una regla muy clara: "Yo soy peluquera, no barbera. La peluquera hace de todo y no está tanto con la navaja... y ahora con la crisis hay que laburar, así que cortamos perro, gato o lo que venga".
El ambiente de su local rompe con el molde. Imágenes de Diego Maradona y el Indio Solari en las paredes, mientras que en los parlantes suenan guitarras a todo volumen. Las quejas por el sonido no le mueven la aguja.
"A algunas mujeres no les gusta la música fuerte, pero si no les gusta, que vayan a buscar corte a otro lado", suelta entre risas, mientras define su sello sin vueltas: "Trato de dejarlas a todas rolingas".
Tampoco entra en la guerra de ofertas ni hace "precio" por competencia: en su sillón hay tarifa plana de $12.000 para hombres, mujeres o niños.
Un fenómeno en expansión por el Gran Mendoza
El mapa de las tijeras demuestra que lo de la calle Patricias Mendocinas no es un hecho aislado, sino una marea comercial. Mendoza encabeza los registros oficiales con 66 locales declarados entre peluquerías tradicionales y barberías.
Guaymallén registra la ola más reciente con 28 solicitudes de habilitación desde 2023, mientras que municipios como Maipú, Godoy Cruz y Las Heras suman al menos otros 26 comercios empadronados específicamente bajo este rubro.
Entre la necesidad económica, el rebusque diario y la estética urbana, Patricias Mendocinas se consolidó como una pasarela a cielo abierto donde la juventud le busca la vuelta a la crisis, tijeretazo a tijeretazo.
En pocas palabras
- Fenómeno urbano: 15 barberías se concentran en tres cuadras de la calle Patricias Mendocinas en Mendoza.
- Salida laboral: el oficio de barbero es una opción de rápido aprendizaje y sustento para jóvenes de unos 23 años.
- Expansión: el modelo de negocio de barberías se replica en otros municipios del Gran Mendoza como Guaymallén, Maipú y Godoy Cruz.









