Claudio Melimaci -socio fundador y presidente de la Fundación ProMontaña- relató una batalla silenciosa que se libra piedra por piedra en la cordillera: borrar pintadas vandálicas que, según dijo, se multiplicaron durante años en rutas, túneles y parajes de montaña. “Llevamos más de 7.000 pintadas limpiadas”, aseguró el entrevistado en el programa "El ventilador", de Radio Nihuil.
Contra el vandalismo: el titular de ProMontaña destacó que ya se limpiaron más de 7.000 pintadas
En Radio Nihuil, Claudio Mellimaci contó cómo limpian grafitis en roca y pidió más denuncias ciudadanas con el celular y un fondo estable para sostener ese trabajo
Mellimaci enmarcó el problema como un acto deliberado: “Es un crimen premeditado”, definió. Y explicó su idea con una escena simple: “Vos te fuiste a la ferretería a comprar aerosol, te gastaste dinero… cargaste todo en tu auto junto con el mate y buscaste la piedra donde ibas a dejar tu impronta. ¿Para qué? No tiene ningún sentido”.
En esa lógica, dijo, la clave es correr el eje desde la bronca hacia la prevención. “Esto se trata de ignorancia. Entonces es más fácil pelear contra la ignorancia que contra la maldad”, afirmó. Y remató: “Le tengo mucho miedo y mucho respeto a la maldad. A la ignorancia la puedo moldear. A lo otro no”.
El entrevistado es un personaje en sí mismo. Tiene, por ejemplo, una cooperativa de servicios de reparación para hogares que se llama "Maridos a domicilio". Y un amor por el medio ambiente que influye sobre cada acto de su vida.
El problema del vandalismo en la montaña de Mendoza
El referente de ProMontaña insistió con una idea que repitió varias veces: la denuncia ciudadana. “Hoy el celular es una herramienta irrefutable para denunciar, para filmar, para sacar una fotografía, lo que sea”, planteó, y pidió que esa energía no se pierda. “Como tenemos un aliado irrefutable como el celular, ¡usémoslo!”.
En la entrevista, vinculó la discusión con casos recientes que se viralizaron y que, según su lectura, funcionaron como quiebre cultural: “Lo de los bonaerenses que vandalizaron la montaña (en julio de 2025) fue un punto de inflexión muy importante”. Y celebró el gesto de quien filma y expone: “Lo que hizo esa persona filmando, denunciando, lo transforma en un preventor ambiental natural”.
Mellimaci propuso recuperar y fortalecer esta figura del “preventor ambiental" y lo bajó a una consigna comunitaria: “Llegó el momento -dijo- de que todos seamos comprometidos socialmente”.
Dónde denunciar y qué fiscalía interviene ante el vandalismo en la montaña
Cuando le preguntaron “¿adónde denunciamos?”, Mellimaci respondió directo: “Primero que nada, al Ministerio Público Fiscal, lo hacés con tu celular directamente a través de las denuncias onlie”.
Y precisó que la Fiscalía Nº 5 de Delitos Ambientales es la que procesa este tipo de casos. También remarcó que, si alguien no se anima, ProMontaña puede canalizar la denuncia: “Si no se animan a hacerla o no quieren hacerla, la cursamos nosotros”.
El presidente de la fundación amplió el foco. Para él, no se trata sólo de grafitis en roca. Es preciso un profundo cambio cultural en la sociedad, en las zonas rurales pero también en la ciudad.
De “Dios me habló” a los túneles de Cacheuta
En un tramo más íntimo, Mellimaci contó qué lo empujó a limpiar pintadas de montaña. }
Recordó una escena de adolescencia: “Con mis jovencísimos 14 años… veo un cartel en ruta 13 que decía ‘Dios me habló’. Y yo dije: ‘si Dios te habló, ¿para qué viniste a pintar hasta acá?’”.
Años después, ya con el proyecto de ProMontaña en marcha, volvió a ese mismo punto: “En enero del 2023 fui al lugar y lo limpié”, dijo sobre esa pintada vieja, que él retiró durante un día de calor extremo, a las 3 de la tarde. "Ahí Dios me habló a mí", bromeó, contando que ese instante fue una inspiración para lo que vendría después.
También recordó otros sitios marcados por el aerosol, como los accesos de Cacheuta: “La entrada al primer túnel de Cacheuta, el T1, siempre ha estado muy vandalizada”. Y contó que tras la viralización de un caso reciente decidió avanzar con limpiezas allí: “Después del incidente con los bonaerenses aproveché, y fui y empecé a limpiar ahí también”.
Tres métodos para sacar pintura de la roca
Mellimaci detalló los procedimientos que se usan para remover grafitis, con riesgos y costos:
1. Arenado neumático: "Se te mete en las vías respiratorias… estás tres días tirando sangre por la nariz, es un peligro”, describió.
2. Método químico: “Con un gel decapante”, como el que se usa en talleres. Advirtió: “Hay que protegerse mucho, porque donde cae, come”.
3. Hidrolavado: para Mellimaci es “el más eficiente de todos los métodos”, aunque riesgoso: “Yo casi pierdo este dedo”, confesó.
“Nunca recibí nada”
Sobre el financiamiento, Mellimaci sostuvo que el grueso de los fondos salen de su bolsillo y de su trabajo: “Yo siempre he comprado absolutamente toda mi maquinaria, con el fruto de mi negocio, de mi trabajo, con la colaboración de mis hijos”. Y enfatizó: “Yo nunca recibí nada, ni he pedido nada tampoco”.
Aun así, reconoció una ayuda puntual: “Alguna vez recibí una colaboración de la Secretaría de Medio Ambiente”, con la que, dijo, limpiaron “toda la ruta 52, los caracoles de Villavicencio”. Allí detalló resultados: “No quedó una sola pintada de las más de 47 que había”. “Reparamos la casilla del primer telégrafo de la zona, que estaba totalmente vandalizado y lo pusimos en valor. Quedó impecable”.
En el cierre de ese capítulo, dejó planteado un reclamo: “Acá tiene que haber un fondo que esté destinado a sostener tareas de limpieza. Y cuestionó la idea de depender de aportes esporádicos: “No se puede depender de algún político que de vez en cuando se acuerde de tirar un subsidio”.
La Biblioteca San Martín, otra señal de alarma
Mellimaci mencionó, asimismo, trabajos fuera de la montaña, como la limpieza del frente de la Biblioteca San Martín. “Lo dejamos impecable. Y salió más de medio millón de pesos. Lo costeamos nosotros”, aseguró.
No obstante, lamentó que haya habido reincidencia: “Hace dos meses lo volvieron a pintar”, dijo.
Por eso insistió con denunciar: “En diez minutos los denunciás. En diez minutos literalmente”.









