Los triunfos agónicos de la Selección argentina en el Mundial 2026 tienen a millones de hinchas con el corazón en la boca. Gritos, nervios y una tensión que parece durar los 90 minutos -o bastante más- forman parte de un fenómeno que atraviesa incluso a quienes no son fanáticos del fútbol.
En ese contexto, el médico mendocino Adrián Gaspar, que viajó a Estados Unidos para seguir el Mundial junto a sus hijos y hasta el momento no se perdió ningún partido de Argentina, fue entrevistado en radio Nihuil para contar cómo se vive el torneo desde adentro.
Sin embargo, la conversación derivó hacia un tema que hoy preocupa a muchos: cómo cuidar la salud física y mental en medio de una competencia que se vive como si cada partido fuera una final.
Cuando la emoción también juega con el cuerpo durante el Mundial
Gaspar advirtió que las personas con enfermedades cardíacas agudas o patologías crónicas que no están bien controladas deberían evaluar seriamente si les conviene exponerse a partidos de tanta carga emocional.
El profesional explicó que durante estos encuentros el organismo libera grandes cantidades de adrenalina y otras hormonas del estrés. En personas sanas, esa respuesta suele ser transitoria. Pero quienes llegan con hipertensión, mala alimentación o enfermedades cardiovasculares pueden tener menos capacidad para responder a ese esfuerzo fisiológico.
Según explicó, esa capacidad de adaptación -que definió como "resiliencia biológica"- depende de múltiples factores: el estado físico, el metabolismo, la salud mental, las emociones e incluso el sistema de creencias con el que cada persona enfrenta situaciones de estrés.
"Si esa resiliencia está disminuida, lo más prudente es no exponerse a un escenario que puede representar un riesgo", fue una de las recomendaciones que dejó durante la entrevista.
Ni atracones ni excesos frente al televisor durante los partidos
Otra advertencia estuvo relacionada con un hábito muy frecuente cada vez que juega Argentina: convertir el partido en una excusa para comer sin control.
Gaspar sostuvo que los atracones, especialmente cuando se combinan con una intensa carga emocional, tampoco son una buena idea. Explicó que hay personas que utilizan la comida como forma de canalizar la ansiedad y que, en determinadas condiciones, esa combinación puede terminar afectando seriamente al organismo.
Incluso utilizó una expresión gráfica para describir ese escenario: algunas personas "pueden claudicar biológicamente y terminar mal" si su estado de salud ya es frágil.
La otra recomendación: cuidar también la cabeza
Más allá de lo físico, el médico dedicó buena parte de su reflexión a la salud mental. En tiempos donde cada partido parece jugarse como una cuestión de vida o muerte, propuso un ejercicio que puede sonar simple, pero que no siempre resulta fácil de aceptar: asumir que perder también es una posibilidad.
Lejos de restarle importancia al deporte, sostuvo que justamente una de sus mayores enseñanzas es aprender a convivir con la derrota. Para los chicos, agregó, ese mensaje puede ser incluso más valioso que cualquier resultado deportivo.
En ese sentido puso como ejemplo a Lionel Messi. Recordó que, pese a ser uno de los deportistas más exitosos y reconocidos del mundo, lloró tras conseguir el pase a los cuartos de final del Mundial.
Para Gaspar, esa escena deja una enseñanza clara: el éxito no elimina las emociones, ni evita el sufrimiento o la incertidumbre. Las conquistas llegan paso a paso y nadie, por más dinero, fama o títulos que tenga, consigue todo lo que desea. Quizás por eso, en medio de un Mundial que tiene a la Argentina viviendo al borde del infarto, la recomendación más sensata sea recordar que un partido de fútbol puede generar una alegría inmensa, pero nunca debería poner en riesgo la salud.




