Las papas fritas tipo Lay’s son un clásico irresistible: finitas, livianas y ultra crocantes. La buena noticia es que podés hacerlas en casa con freidora de aire, sin aceite en exceso y con un resultado sorprendentemente parecido al original. El secreto no está solo en la cocción, sino en un truco clave que casi nadie conoce.
El truco secreto para lograr papitas bien crocantes
El paso que marca la diferencia es el remojo previo en agua fría. Este proceso elimina el exceso de almidón de la papa, lo que permite que las rodajas queden secas, doradas y crujientes, en lugar de blandas o gomosas.
Cuanto más fina la rodaja y mejor el secado, más efecto Lay’s vas a lograr. Para ponerte manos a la obra con este truco, necesitarás algunos ingredientes básicos:
- Papas (ideal variedad blanca o spunta)
- Sal fina
- Opcional: pimentón, ajo en polvo o paprika
- Aceite en spray (muy poco)
Ahora bien, el paso a paso para la mejor receta de papitas tipo Lay’s en freidora de aire es el siguiente: primero cortá las papas bien finitas, casi transparentes. Lo ideal es usar mandolina, si tienes este objeto la forma saldrá mucho mejor.
Remojalas en agua fría durante 20 a 30 minutos y escurrilas secando muy bien con papel de cocina (esto es clave). Colocalas en un bowl y agregá apenas unas gotas de aceite en spray.
Acomodá las rodajas de papas en la freidora sin encimarlas y cocina a 180 °C durante 12 a 15 minutos, moviéndolas cada 4 minutos. Por último retiralas cuando estén doradas y recién ahí agregá la sal.
Cuando las termines de hacer te preguntarás ¿Por qué quedan tan parecidas a las industriales? pues tenemos la respuesta. Las papitas Lay’s se caracterizan por su bajo contenido de humedad y su cocción pareja. En la freidora de aire, el calor circula de manera uniforme y, gracias al remojo previo, se logra esa textura seca, liviana y ultra crujiente sin necesidad de freírlas en aceite, ese es el secreto.
Si querés un resultado todavía más profesional, dejá reposar las papas ya cortadas y secas en la heladera durante 10 minutos antes de cocinarlas. El choque térmico ayuda a que queden aún más crocantes.
Este truco es una opción más saludable (y adictiva) caracterizandose por tener menos grasa, menos sodio y sin conservantes. Y lo mejor: podés personalizarlas con tus condimentos favoritos.



