La novedad se viraliza de manera fulminante cada vez que un menor de edad desaparece. Entonces, fotos de su cara, sus datos particulares y números de contacto aparecen miles de estados de Whatsapp al mismo tiempo o en posteos de Facebook para que se enteren los adultos y colaboren.

Suelen ser horas de alta tensión, mucha adrenalina. La desesperación lo copa todo. Se movilizan la Justicia, la Policía, las familias, los amigos, los vecinos, los maestros, los compañeros de la escuela...

A pie. En auto. En bicicletas o través de los celulares. Todos van en busca de aquel menor de edad que fue visto por última vez en tal o cual lugar, en determinada situación... Con el miedo en la sangre. Rezando algunos. Angustiados todos. Implorando la reaparición inmediata y que no haya pasado lo peor.

Algunos episodios como los arriba descriptos han durado varias horas y muchos han terminado a varios kilómetros del lugar de inicio. Con final feliz, como el caso de Soledad Vila, la niña de 12 años de Luzuriaga, Maipú, que desapareció de la puerta de su casa y fue encontrada cerca de Benegas, en Godoy Cruz, caminando en solitario y asegurando que alguien la había secuestrado. Era agosto del año pasado y su caso nos sacó la cabeza de la pandemia.

2020. Primer año de la pandemia que terminó con la tragedia de la joven Florencia Romano, que fue buscada por todos lados y de todas las maneras durante casi una semana hasta que la encontraron asesinada y enterrada en Maipú; caso por el cual hay un imputado complicadísimo por las pruebas colectadas por la Justicia.

Aunque también hubo otros casos, más mundanos. Como el del chico de la calle Tirasso de Guaymallén que se había enojado con los padres y se había ido hacia un centro comercial sin avisarle a nadie activando una alarma descomunal y un terror social inéditos.

Cómo encauzar de manera productiva cada búsqueda de menores de edad perdidos o desaparecidos es una gran preocupación para las autoridades judiciales y también educativas.

Por eso, el Ministerio Público Fiscal -cuyas fiscalías tienen a cargo las búsquedas de esos menores de edad y las investigaciones posteriores- junto con la Dirección General de Escuelas trabajan en la elaboración de un protocolo común. Para que cada caso sea atendido en su justa medida.

A la DGE le preocupa que muchos jóvenes dejen de concurrir a clases y nadie pueda dar con ellos. Miguel Conocente, titular de la DOAITE, afirmó que actualmente son cerca de 30 alumnos y alumnas que dejaron de asistir a las escuelas en toda la provincia y que aún no han sido localizados.

Dijo Alejandro Gullé, del Ministerio Público Fiscal: "Estamos trabajando con los referentes de cada área para elaborar un protocolo con reglas y un camino a seguir, que sea claro para docentes y directivos. El objetivo es optimizar el recurso con el que contamos para búsqueda de personas, que no es algo que abunde".

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